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Archivo para febrero, 2020
lunes, 24 de febrero de 2020

Desayunando .

Siempre os digo que el desayuno es un momento maravilloso para establecer contacto con nuestros hijos, no podría daros una explicación científica del porqué, pero sí puedo daros mi propia teoría basada en mi experiencia personal ,,  que es la siguiente:  En el desayuno en el 90% de los casos el monstruo de la adolescencia está aún dormido y con suerte el verdadero yo de nuestros hijos florece entre el azúcar del colacao y las tostadas.

A la adolescente el desayuno le sienta bien , aunque los primeros 5 minutos es mejor no hablarle mucho , pero pasados esos primeros minutos se puede hablar de casi todo. Hoy entre colacao , kiwi y tostada va y me pregunta : “¿tú qué crees que has hecho mal en cuanto a mi educación ?¿o piensas qué todo es culpa mía?” Ante semejantes preguntas me quedé sin palabras , qué decir , realmente algo de razón tenía  y no iba a ser todo culpa suya , a lo mejor sus padres habíamos hecho algo mal , ¿no os parece?.

En cuanto pasé los 2 minutos de shock le contesté que quizás no había sido lo suficientemente exigente con ella , en  cuanto a colaboración en casa y estudios . Quizás había sido demasiado blandita en darle responsabilidades como limpiar , y recoger sus cosas y ayudar en la casa . Quizás cuando con 16 años se volvió totalmente loca y le dió por dejar de estudiar , de ir a ballet y convertirse en una pequeña ni-ni, quise entenderla y llevar la paz a una casa que parecía un campo de batalla . Quizás me faltaron energías para estar enfadada y empoderada las 24 horas del día , porque cuando la adolescente tenía 16 años había que estar en alerta las 24 horas del día . Quizás me dejé llevar por cantos de sirena , y me convencí de que había que ser un poco más permisiva .

“Solo eso, pues entonces no soy tan mala hija”  – sentenció cuando acabé de hablar.

Y realmente no sé si esos fueron errores o aciertos , pero fueron elecciones muy meditadas , frutos de momentos de nervios, en los que me tenía que repetir todos los días eso de ” es mi hija y la quiero “.

 

Marta Está Harta

martes, 18 de febrero de 2020

El efecto mariposa.

 El efecto mariposa : su nombre proviene de las frases: “el aleteo de las alas de una mariposa se puede sentir al otro lado del mundo” (proverbio chino) o “el aleteo de las alas de una mariposa pueden provocar un Tsunami al otro lado del mundo” así como también “El simple aleteo de una mariposa puede cambiar el mundo”.

Pues sí  madres del mundo como profesora he podido confirmar lo que todas ya sabíamos , lo que todas intuíamos , y que aunque a veces nos asaltaban las dudas de que quizás nuestros hijos son los únicos adolescentes que sufren el ” extraño efecto mariposa” en su propio caos. Pero no, el caos es el habitat de nuestros adolescentes , necesitan desorden  , gritos , empujones y risas tontas para que su vida sea perfecta. y nosotras como madres con nuestras pequeñas acciones de madres somos capaces de provocar un “efecto mariposa”. Por ejemplo si como madre se te ocurre hacerles la cama , horror ,porque entonces no encuentran las zapatillas , os preguntaréis que tendrán que ver las zapatillas perdidas con la cama bien hecha , pues no lo sé., pero al parecer todo.  A que os suena eso de que tú eres la culpable de que no aparezcan las importantísimas fichas de inglés , que ellos sabían perfectamente dónde estaban , pero tú que entraste a la habitación y te llevaste los cuatro vasos , tres platos , y los restos de la pizza has conseguido que las fichas desaparezcan.

Y en el aula lo mismo, no se si os tranquiliza , pero con las “profes” pasa igual , si les das tres fichas perfectamente organizadas  con una carpetilla incluida las pierden pero conservan quinientos papelitos en su mochila del todo el trimestre , y la mitad de ellos rayados y dibujados  y no se te ocurra pedirles que limpien las mochilas porque entonces:  “profe, está perfecta y yo sé donde tengo todo”te dicen con una vocecita acusadora. Bueno todo menos las fichas ordenadas que les entregastes hace dos clases.

Marta Está Harta

sábado, 8 de febrero de 2020

Diario de una profe de Lengua , madre de adolescente y ahora suegra de mi alumno.

Empezamos el año y entre esos maravillosos propósitos de año nuevo está el de retomar el blog, que ya lo echo de menos, pero con todo he tardado un mes o dos en encontrar contenidos o story telling, como le llaman ahora.

En todo este tiempo me he dado cuenta de varias cosas : la primera que debería cambiar el título del blog y pasar de “Diario de una Madre de Adolescente Cuarentañera”, por “Diario de una Profe de Bachillerato casi cincuentona”. Lo segundo que la adolescente con sus 18 añitos recién cumplidos  sigue siendo la adolescente de siempre con las adolescentadas de siempre , pero con un carácter más agradable. Aunque me temo que lo del carácter es temporal y está asociado a esto de los amores adolescentes. Y es que la adolescente tiene novio , y como esta hija mía parece que ha venido al mundo para ponerme a prueba a mí y a mi paciencia. Porque en su nueva etapa , vaya por delante que me gusta mucho más está nueva etapa,  ha decidido hacerme suegra de uno de mis alumnos ,  y ahora que hacemos el susodicho y yo? , que nos vemos en clase para estudiar oraciones compuestas y después en casa gastando sofá y Netflix.

La adolescente , que aunque guerrera y petarda siempre fue simpática y redicha , me dice que me tengo que acostumbrar que aunque profe también soy su madre y eso es mucho más importante. Y como soy su madre ahora me toca darle clase a su novio . La cuestión va más allá , porque es que el alumno / novio de hija me parece bueno y encantador y basta que así sea para que esta relación no dure más que un par de hielos en un “dyc on the rocks”. Pero también cabe la posibilidad que como esta relación me pone nerviosa y consigue que me ponga tensa en mi propia casa,  pues que sea duradera , que no hay cosa que más le guste a la adolescente que ver que me pongo “nerviosa”.

Así que aquí estoy yo con este conflicto de intereses entre maternidad y docencia .

Marta Está Harta