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Archivo para octubre, 2018
domingo, 14 de octubre de 2018

17 años y un cerdo vietnamita .

 

El post de hoy lo voy a empezar al revés , es decir voy a empezar por las conclusiones ,desmintiendo tres mitos que corren por las redes sociales de nuestros hijos.

La primera , que los cerdos vietnamitas son ideales para un piso y que no huelen; Mentira , y gorda, los cerdos huelen muy mal y sobre todo sus sustancias de refugallo ,que dice el libro de Naturales , o lo que viene siento sus cacas o heces. Un cerdo no puede vivir en un piso , porque su sola presencia convierte tu piso en una cuadra .

La segunda , que los cerdos son cariñosos y majos. Mentira , los cerdos no son sociables y es lo que hay. No se dejan acariciar , y encima hacen mucho ruido, pero mucho.

El tercero  es el de que no crecen . Pues mentira de nuevo , no veáis la de gente que regala sus cerdito vietnamita porque ahora pesa 100kg.

Y a partir de aquí, vayamos al principio. ¿Cómo llegó un cerdo vietnamita a mi piso de ciento y pico metros, donde vivimos un padre , una madre, la hija adolescente ,dos yorkies y Doña Gata?.  Pues la respuesta es fácil , la adolescente es la que lo  ha traído a casa , porque se lo regaló su novio  por su cumpleaños, que es el único que la quiere y le ha regalado lo que más deseaba ( según sus propias palabras) , o el único que no va a vivir con él, añado yo.

Y así fue como el miércoles pasado se presentó en casa el novio con una cerda vietnamita , que se llama Clotilde, y que con dos meses la sacaron de una granja , para meterla en un piso. Y el resultado fue cerdita que lloraba y reñía a grito pelado , tanto que parecía que teníamos una “matanza do cocho” en le salón. Al segundo día , Cloti ya se hizo fuerte , no dejaba que nadie se acercara  y se comía el pienso de los perros , del gato y los restos de la comida. Pero tras la ingesta vino el vaciado , y no os lo voy a contar, pero ahora mi salón huele a cuadra , olor que no tiene ningún  encanto por cierto.  Después de cuatro días de convivencia , hasta la adolescente se ha dado cuenta que la cerda no es feliz en el piso , y ya le hemos encontrado un sitio en el campo , una casa preciosa donde  vivirá con otros cerditos , y paseará al aire libre y puede ser que sobreviva al San Martiño o no , pero no lo voy a pensar .

Hoy que es el cumple de la adolescente  y Clotilde pasará el día aquí  y mañana :”bye , bye darling”.

 

Marta Está Harta

miércoles, 3 de octubre de 2018

Esas mañanas en las que te despiertas y te gustaría estar soltera…

 

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No me digáis que no os ha ocurrido a vosotras alguna vez , eso de levantaros las primeras de la casa llegar a la cocina y encontraros con una buena “desfeita” ( desfeita lo utilizamos en gallego para decir que algo está hecho un desastre en grado máximo) de vuestra mascota. Acto seguido despiertas a tu hija ” adolescente” , que no tiene la mejor mañana de su vida y te gruñe , y si solo es un gruñido , pues no es para tanto, pero normalmente la cosa empieza con un gruñido y acaba mal . Y aunque aún son las  7:30 am,  mientras escuchas la radio y tomas tu café, te das cuenta de que el día no va a ir a mejor, y en ese momento tu hija protesta porque no están sus pantalones limpios, y como no vives en un anuncio de la tele, no hay marca de leche , ni de cereales que haga que tu hijo te dedique una sonrisa  y se olvide de esos pantalones. Así que cuando la dejas en la puerta del instituto te sientes liberada , muy liberada. Pero entonces empiezan los problemas de “maridin”, que aunque sean personales e intransferibles como no encontrar unos calcetines azules con rayas verdes o no saber donde está el ibuprofeno , te va a llamara ti y es que  tú número de teléfono es el de atención al cliente y urgencias de tu familia .

Y por muy manido que suene este discurso , que levante la mano aquella que no ha tenido alguna mañana de esas en las que le gustaría estar de nuevo en su piso de soltera , y  con una sola preocupación, la de  haberse planchado bien la parte de atrás del pelo.  A veces echo de menos aquellas mañanas in gritos , sin impertinencias  , sin  quejas , solo tu y tú café , con la prisa justa por llegar al despacho.

 

 

 

Marta Está Harta