Cuídate si quieres cuidar…

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Tiempo, uno de los “bienes” más codiciados en la sociedad actual. Parece que a ninguno nos sobra y eso hace que tengamos que establecer “prioridades” entre todo lo que debemos hacer en nuestro día a día. Lo curioso es que, entre las 4 patas que sostienen nuestro taburete emocional -responsabilidades, familia-pareja, el yo y la vida social-, normalmente nos dejamos a nosotros mismos en el último o, con suerte, en el penúltimo plano.   

Solemos pensar que casi todo en nuestra rutina diaria es mucho más importante que prestarnos la atención necesaria que tanto merecemos. Debemos realizar nuestro trabajo, llegar puntuales, ocuparnos de las cosas de casa, atender a nuestra familia en todo lo que necesiten, cumplir con lo que nos piden nuestros amigos, etc. El tan conocido “yo puedo con todo y ya, si tal, me acuerdo de mí después”.

Lo siento, tengo malas noticias. Cuidar de ti mismo no solo es fundamental para poder cuidar y atender el resto de las áreas de tu vida y a los que te rodean, sino que también es primordial para mantener tu equilibrio emocional. Autocuidarnos no es un acto de egoísmo, sino todo lo contrario. Tomar conciencia de que cuidándonos a nosotros mismos estaremos mejor y, por tanto, nuestro entorno también lo estará, es un enorme acto de inteligencia y generosidad.

No te olvides de ti, de tu descanso, de tu tiempo, de tus necesidades ni de tu identidad. Si reflexionas un poco y piensas en qué te hace sentir bien, estoy segura de que lo que te viene a la cabeza no son grandes lujos ni cosas difíciles de obtener. Muchas veces lo que nos reconforta y nos hace volver a nuestro estado de tranquilidad cuando nos sentimos desbordados no es otra cosas que escuchar nuestra canción favorita, darnos un baño, tomarnos un café con un buen amigo, dar un paseo por el parque, ver nuestra serie favorita o un abrazo de un ser querido.

No le restes valor a las pequeñas acciones que te devuelven tu estabilidad emocional. Mímate y cuídate día a día a pesar de la falta de tiempo y las obligaciones. Cuidarnos a nosotros mismos es un acto de responsabilidad. Ten en cuenta que, si no te cuidas ni te respetas, será mucho más difícil que otros lo hagan y, sobre todo, no podrás cuidar ni educar desde tu mejor versión.

Recuerda, si pones toda tu energía únicamente en una o dos de las patas que sostienen tu taburete emocional es muy probable que, ante cualquier imprevisto, puedas perder el equilibrio, así que… ¡cuídate! tú también eres importante, no te dejes para después.

 

Marián Cobelas

www.mariancobelas.com


“El cuerpo humano es el carruaje, el yo el hombre que lo conduce, el pensamiento son las riendas, y los sentimientos son los caballos”

Platón


 

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