El regreso literario de Javier Puebla: la vida de José de Salamanca, inventor de Madrid

| 0 comments

El hombre que inventó MadridTras un silencio prolongado Javier Puebla, este premio Nadal, el hombre que fue capaz de escribir un cuento cada día (‘El año del cazador’), poseedor de una biografía densa en la que se mezclan sus trabajos diplomáticos en Dakar con los de cineasta, periodista, escritor y viajero (además de haber fundado la editorial Haz Milagros), llega ahora con una novela que surca y explica la vida del hombre que, literalmente, es responsable del Madrid moderno: José de Salamanca. Con una prosa enérgica, con ese estilo siempre directo y un punto irónico, Javier Puebla acomete en El hombre que inventó Madrid (Algaida) el relato de una figura que, aun poseyendo estatua y plaza en Madrid (y otros muchos lugares), y a pesar de dar nombre a todo un barrio (el de Salamanca, naturalmente), quizás no ha recibido en todo en este tiempo la atención que se merece. No es Puebla un escritor que se quede en medias tintas. Y, como contó en una entrevista en profundidad en ‘El sábado libro’, de Radio Obradoiro, Pepito Salamanca tampoco es un personaje que deje a nadie indiferente. Para empezar, la novela comienza con su resurrección, o poco menos. El entonces alcalde de Monóvar (empezó en la cosa municipal) es dado por muerto a causa del cólera morbo con poco más de veinte años. Pero en realidad, como comprueba su ayudante, que pretende robarle, está vivo, aunque los síntomas de la enfermedad hagan que parezca un cadáver. Esa resurrección es la metáfora de un hombre que llegará a Madrid, en la épica de la regencia de María Cristina, para hacer negocios y para hacer política. Imparable, mujeriego, noble y truhan al mismo tiempo, como se dice en el libro, José de Salamanca se convertirá en un hombre rico capaz de arruinarse al final de sus días, especulador, inversor, aprendiz de Bolsa, mecenas y creador de la primera industria del ferrocarril. Y, por supuesto, autor de la expansión madrileña, que por entonces sólo llegaba a Cibeles. “No es una novela histórica”, subraya Javier Puebla, “aunque hay mucho de historia en ella. Es una novela sobre un ser humano increíble, que nos saluda desde el pasado pero que nos sorprende porque podría pertenecer al presente”. Entre el pícaro y el genio, José de Salamanca está cerca del poder y de la monarquía, y al tiempo viaja por las galerías del submundo político y económico, que tan bien conoce. No vino a Madrid para ser indiferente. Y aquí asistimos en primera fila a este increíble hervidero de Madrid. “Los tiempos de crisis son muy productivos”, dice Puebla. Y en medio de la crisis, José de Salamanca medra, crece, invierte, aprende a jugar en Bolsa, comprende que el dinero necesita su oportunidad. Es humano e inhumano al mismo tiempo. Y, sobre todo, es imparable. El ferrocarril hasta Aranjuez, ese que hoy se llama el Tren de la Fresa, será una de sus apuestas por la modernidad, por el advenimiento de un nuevo tiempo industrial. También comprará infinidad de fincas, para poner en marcha su proyecto, radicalmente moderno, del que ahora se conoce como barrio de Salamanca. “Me convertí en él mismo. Me documenté, claro, pero luego quise ser como él. Lloré cuando murió su padre como si fuera mi propio padre. La novela tiene el ritmo y el sabor de algo que yo siento como propio. No es una simple biografía. Después de todo, a Pepito Salamanca le hubiera gustado ser un personaje de ficción: era muy amigo de Alejandro Dumas, y se lo decía a menudo. Creo que nadie la ha tratado como se merece en todo este tiempo. Me identifico con él, porque ni a él ni a mí nos ha importado mucho estar arriba o abajo”, concluye. / JM Giráldez.

Deja un comentario

Required fields are marked *.