Huesos de Cervantes

| Sin comentarios

Estamos en esa pasión de la búsqueda cervantina, reivindicando los huesos de los antepasados. No son los huesos, sino las letras de Cervantes lo que podemos leer con más claridad. Pero los huesos cervantinos tienen ese fetichismo que está tan de moda, empezando por las series de televisión, y además podrían crear una industria cultural a la manera inglesa. Los turistas van a los sepulcros de los escritores con mucha devoción literaria. De Shakespeare, ya dijimos aquí, han hecho toda una leyenda, parte ficción y parte realidad, pero lo que importa es que sus obras siguen arrasando en los escenarios. A Cervantes lo reinventamos cada poco, y eso que no ha habido manera humana de hacerlo televisivo (un poco más, cinematográfico), que es lo que da popularidad a los escritores. Cervantes resulta hoy ‘fashion’ total por el tema de sus huesos encontrados al fin, confundidos quizás entre otros muchos en esas catas del convento, de tal forma que tenemos un suspense literario varios siglos después, una cierta confusión de historias, muy cervantesca. A veces interesa no saberlo todo de los grandes hombres. Ni de las grandes mujeres. Raúl del Pozo reivindicaba el otro día a una Teresa de Jesús feminista, ardiente, imaginativa, adelantada a su tiempo e incluso al nuestro, poblada de pasiones humanas y divinas, irrefrenable en su grandeza. Es su V Centenario. Seguimos destapando a los más grandes de las letras, que yacían un poco dormidos. A cambio, el olvido casi total de los escritores contemporáneos. Y la muerte del humanismo por inanición. Quizás los clásicos ayuden a poner en valor las letras que hayan de ver los tiempos presentes, y aún los venideros. El morbo de Cervantes está en lo que no sabemos y el de Santa Teresa en lo que sí sabemos. La televisión le dedicará, supongo, algunas cosas, porque esta mujer quijotesca da para mucho. Que los huesos de escritor o de santo vengan a reivindicar pasadas grandezas para apurar el cáliz del presente no me parece mal. Aunque sea profundizando en las tumbas, será bueno encontrar algo que ayude a combatir la grisura, el muermo y la superficialidad. Somos quijotes hasta la médula.

Deja un comentario

Los campos requeridos estan marcados con *.