‘Democracia’, libro del año 2012 para ‘Tres libras de libros’

| Sin comentarios

Entrevista con Pablo Gutiérrez / autor de ‘Democracia’ (Seix Barral)

‘Mi novela es una comedia, pero no quería que nos dejara los pies fríos’

‘Creo que este mundo hostil no tiene remedio’
Una entrevista de Miguel Giráldez

Hablas con Pablo Gutiérrez (Hueva, 1978) y tienes la sensación de que ve la literatura como algo que acompaña su verdadera vida, no como una profesión principal. Tienes la sensación de que ve el universo de los escritores, ese universo a veces tan difícil, como un lugar distante. Un lugar al que no pertenece. Un lugar por el que sólo pasa, de vez en cuando. No es un perfecto desconocido (en 2010 ganó el Premio Ojo Crítico de Narrativa, por ejemplo), pero no parece importarle demasiado si su nombre es reconocido o no, si va a lograr un lugar bajo el sol de la literatura o no. Y, sin embargo, la crítica habla maravillas de Pablo Gutiérrez. Su última novela, Democracia, publicada por Seix Barral, ha tenido en poco tiempo una recepción extraordinaria. No es para menos, porque nos encontramos ante una mirada demoledora, divertida, cáustica, inteligente, al origen de la crisis económica y sus consecuencias. Y todo arranca, claro, con la caída de Lehman Brothers.

Pablo Gutiérrez, que ya en su día había sido elegido por al revista inglesa Granta, en su edición en español, como uno de los mejores narradores jóvenes de nuestro país, confirma ahora esas expectativas. Plenamente. Democracia es radical, es radicalmente buena. Es novedosa, innovadora, diferente. Es irónica, es aplastante. Es brutal. Y es muy divertida. Lo que agradecemos a Gutiérrez es su elegancia, su calidad literaria, y, al tiempo, su delicada capacidad para hacer añicos todos los decorados que nos presentan, todas las falsificaciones de la historia, todas las verdades interesadas. No hay nada que hacer, porque la prosa de Gutiérrez es muy poderosa. Creo que es imbatible.

Pablo Gutiérrez todavía está sorprendido por toda esa ola de reconocimientos que, sin embargo, no parece que vayan a cambiarle. “La crítica ha sido muy benevolente conmigo, y no deja de sorprenderme”, dice. Quizás lo que sucede es que mis textos son muy diferentes a los del canon, a lo que se espera. Y eso ha llamado la atención de la crítica y es posible que a los lectores les haya ocurrido algo parecido. Nada es crucial (2010) se extendió rápidamente. Creo que unos lectores se lo transmitían a otros, y eso es muy importante”. Le digo que a pesar de vanguardismos notables, como los de Vila-Matas, como los suyos, hay cierto adocenamiento en la literatura, y una cierta falta de riesgo. Y le digo también que él supone para mí, como para otros, una mirada nueva. Gutiérrez es el creador de una forma de escribir
inesperada y reparadora. “No leo muchas novedades, ni tengo mucho juicio sobre lo que se escribe”, reconoce, no sin prudencia. “Lo que sí creo es que se ha ido prescindiendo del idioma, se ha simplificado, buscando quizás, con la llaneza
de estilo más lectores, y yo creo que el efecto que se produce es el contrario”, apunta. “Creo que se debe a la influencia de escritores como Foster Wallace, y otros autores de su cuerda. Creo que nos hemos contagiado de un estilo que tal vez proviene de cierta novela americana. O mejor: nos hemos contagiado del estilo de la traducción. Por eso, hay textos que suenan igual, independientemente de la lengua en la que estén”. Frente a estos síntomas de globalización de la novela, Gutiérrez reivindica el lenguaje. El lenguaje especial, el lenguaje, incluso, retorcido. “Yo voy a ser sincero. No tengo grandes cosas que contar, no tengo grandes tramas. Ni soy capaz de imaginar novelas históricas, ni novelas negras… no… eso no me pasará. Creo que en cuanto introduces un arma, un detective y una gabardina, cualquier novela se viene abajo. Hay pocas novelas negras que me interesen. Sólo Simenon, me parece. El resto es muy aburrido”, explica. “Por eso, el lenguaje, que marca las diferencias, es fundamental para mí”, concluye.

Esta novela es brutal. Explica que lo que hay ahí fuera es brutal y terrible. En Democracia hay humor e ironía a raudales, pero hay mucha tragedia. “Es una comedia, pero quería que nos dejara los pies fríos”, dice Pablo Gutiérrez. “Eso sí, no quería héroes: quería personal normales, incluso con poca capacidad de reacción. Es decir, como somos nosotros en la vida diaria. Y la conclusión es ninguna. No hay. La verdad, creo que este mundo hostil no tiene remedio. Pero bueno, si tengo madrugadas, seguiré escribiendo”.

LA CLAVE “La novela, ‘Democracia’, funciona como una sucesión de breves instancias, a veces de un sólo párrafo, y la idea era mantener al lector alerta. Un párrafo objetivo suele estar seguido de otro que es una especie de parodia. La novela es sobre esta estafa, sobre esta crisis, pero, por encima de todo, quiero que la novela sea una comedia”

Deja una respuesta

Los campos requeridos estan marcados con *.