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Qué vértigo.

miércoles, 5 de septiembre de 2018

En estos días de regreso de las vacaciones casi todos los medios de comunicación nos recuerdan “la vuelta al cole” de los peques de la casa, el inicio del curso escolar, el comienzo del curso universitario etc. Efectivamente toda la comunidad educativa regresa en estas fechas a los colegios y con ello también vuelven las rutinas a nuestros hogares, comprar y forrar libros, revisar los uniformes de años anteriores, preparar las nuevas mochilas, libros y carpetas, comprar zapatos y ropa, etc. Pero no solo los niños retoman en septiembre sus obligaciones si no que todos los trabajadores que hayamos estado de vacaciones en verano, lo hacemos.  En mi sector, por ejemplo, el día 1 de septiembre se inició el nuevo año judicial que abarcará hasta el próximo mes de julio y yo aunque ya tengo una edad y más de 22 años de ejercicio profesional, cuando regreso al despacho en septiembre siento la misma sensación de vértigo que tuve la primera vez, por eso hoy quiero dedicar mi artículo a todos y cada uno de los profesionales liberales que al terminar las vacaciones nos volvemos a poner sólos frente al precipicio. A todos los que no cobramos nóminas a fin de mes, a todos los que no tenemos pagas extraordinarias en julio y en diciembre, a todos los que si nos duele la barriga vamos a trabajar, si nos duele la cabeza vamos a trabajar, si nos muere un familiar vamos a trabajar, a todos los que hoy no sabemos si tendremos trabajo mañana, a todos los que dependemos de que suene nuestro teléfono, de que alguien llame a la puerta, a todos los que ponemos cada día una sonrisa para no perder ese cliente que puede mañana ser de otro, a todos los que no tenemos horario, a todos los que tenemos que pagar las facturas aunque a nosotros nos las deban nuestros clientes.

A todos los valientes que un día decidieron ser emprendedores y que llevan días, meses o años saltando obstáculos y remando sin descanso para llegar a una orilla que parece que no llega….os deseo lo mismo que pido para mi, que tengáis y tengamos salud y que no nos falte trabajo que afrontemos con serenidad y profesionalidad y nos permita poder cumplir con todas nuestras obligaciones.

Reflexiones de una letrada

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