El modelo Amazon (I)

El modelo Amazon (I)

Fuente Imagen: www.pinterest.com

En Julio de este año que acaba, Amazon se convertía en el mayor retailer del mundo por valor de mercado superando al líder indiscutible de los últimos años: Wal-Mart Stores Inc.  El sorprendente “sorpasso“ llevó a muchos a preguntarse cómo lo que en 1994 comenzó siendo un librería on-line había podido llegar a alcanzar esa posición hegemónica. La compañía con base en Seattle es ahora “an everything store” y su dominio del e-comerce es apabullante.

Amazon es una empresa singular en muchos aspectos. Los recién llegados observan con pasmo como la compañía, ya desde el plan de acogida, les empuja a dejar atrás “hábitos mediocres” aprendidos en experiencias pasadas. A partir de ese momento, su trayectoria profesional se apoyará sobre los principios de liderazgo de Amazon: 14 reglas que deben grabarse a fuego en su memoria y que de ser dominadas acreditarán al afortunado con el título de “soy peculiar”.

La compañía se enorgullece por tener el arrojo de dejar de lado ciertos axiomas de la gestión empresarial. Su cultura empresarial de tintes mesiánicos bebe de la potente y políticamente incorrecta visión de los negocios de su fundador Jeff Bezos.

En Amazon, los empleados disponen de carta blanca para liquidar las ideas de sus compañeros durante las reuniones. El muro que separa vida personal y laboral es de papel: es común recibir un email a medianoche seguido de un mensaje de texto inquiriendo el porqué de la no respuesta. Los objetivos y estándares marcados cada año se reconocen abiertamente como irracionalmente altos. 

Al final de cada año, durante las evaluaciones de rendimiento, son muchos los que se quedan en el camino. La cultura de “winners” y “losers” se eleva a la máxima potencia. En un especie de Darwinismo moderno, los etiquetados como los más aptos son reconocidos y premiados generosamente (algunos llegar a amasar pequeñas fortunas) mientras que a los más débiles se les enseña la puerta de salida.

Quizás, no es sorprendente que una gestión de los recursos humanos tan convertida genere pasiones enfrentadas. Algunos ex-Amazons definen su paso por la compañía como un hito en sus carreras, un impulso definitivo hacia el éxito profesional. Reconocen haber sido adictos del modelo Amazon, reconocen la presión extrema a la que fueron sometidos con el despertar que necesitaban para su despegue profesional.

Otros resumen su paso por Amazon como lo más parecido al averno. Competitividad sin límites, feedback agresivo y directo, stress y jornadas de trabajo sin fin.

Sea como fuere, Amazon es la expresión de la visión de su creador: un lugar que no teme el riesgo, que da valor a las ideas y que rezuma una ambición extrema. Entre medias una pregunta, ¿queda lugar para la ética en esa cultura del resultado?

  

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