Miénteme (si puedes). Parte III

Miénteme (si puedes). Parte III

Fuente de la imagen: http://cognitiveconsonance.info/2012/08/21/240/ 

El Domingo 30 Agosto nos abandonaba el incansable explorador de la mente, Oliver Sacks. Un neurólogo capaz de llevarnos con su pluma a los rincones más insólitos de nuestra mente.  En su ya célebre  “El hombre que confundió a su mujer con un sombrero”, Mr. Sacks nos cuenta la historia de un grupo de afásicos incapaces de contener la risa y el regocijo mientras veían por televisor lo que para la mayoría era un emotivo discurso presidencial.

La afasia es un trastorno de la capacidad del habla y de la comprensión de las palabras que tiene como origen una lesión en las áreas del lenguaje de la corteza cerebral.

Incapaces de entender las palabras pero con una capacidad infalible para captar la expresividad involuntaria, los pacientes de Sacks se reían porque podían percibir la emocionalidad impostada del mensaje integral.

A diferencia de los afásicos, la mayoría de nosotros podemos ser engañados por las palabras. Hoy, en la última parada de nuestro recorrido por el Universo de la mentira veremos 4 claves para tratar de menguar el efecto hipnotizador del discurso del buen mentiroso.

  1. Sé concreto. Pregunta por detalles específicos. : Cuando más detalles proporcione el mentiroso, más posibilidad habrá de encontrar inconsistencias en su discurso
  2. Pídele que relate los acontecimientos en orden inverso: La invención que acompaña toda mentira requiere un esfuerzo cognitivo extra. Cambiando el orden de la historia aumentamos la probabilidad de que aparezcan grietas en el discurso aprendido del mentiroso.
  3. Introduce preguntas inesperadas: El mentiroso suele entrenar sus respuestas, especialmente para las preguntas más difíciles. Los estudios demuestran que cuando se miente, se facilitan menos detalles ante preguntas inesperadas.
  4. No busques la confrontación, asume el papel de “buscador de información”: La confrontación o una presentación prematura de evidencias puede poner al fabulador en una posición defensiva. Por el contrario, la creación de una atmósfera de confianza y respeto permitirá que el mentiroso comparta más detalles que podrán ser contrastados con posterioridad.

Las claves las proporciona Aldert Vrij, profesor de la Universidad de Portsmouth (UK) y otro de los expertos en la detección del engaño. Mr. Vrij defiende que la mentira supone para el mentiroso una mayor carga cognitiva. Para llegar a la verdad debemos buscar las inconsistencias narrativas en el discurso del farsante.

Concluimos con una reflexión de Paul Ekman:

“Los “hot spots” y las inconsistencias narrativas pueden revelar muchas de las emociones reales de un sujeto. No obstante, si no interpretamos la información con inteligencia corremos el riesgo de caer en el “Error de Othello”: Othello leyó correctamente el miedo en el rostro de Desdémona. Pero no supo reconocer que el miedo a no ser creído es igual que el miedo a ser descubierto.

Ciertamente, nuestros rostros desvelan las emociones que experimentamos, si somos capaces de leer esos signos. Lo que nuestros rostros no revelan es aquello que provocó esas emociones.”

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