Miénteme (si puedes). Parte II

Miénteme (si puedes). Parte II

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Sábado, 24 de Septiembre de 1988, Juegos Olímpicos de Seúl, Corea del Sur. Ben Johnson (Falmouth, Jamaica, 1961) pulveriza el récord del mundo de los 100 metros lisos dejando el cronómetro en unos estratosféricos 9.79 segundos (Usain Bolt era un niño de sólo 2 años).

Lo hace enfundado en la elástica canadiense, su país de acogida desde 1974. Los medios no tardan en calificar lo ocurrido como la carrera del siglo y Canadá se frota las manos ante la consagración de una leyenda viva, el adalid del inmigrante exitoso. Tan solo 3 días después, Johnson es desposeído de su medalla de oro y expulsado de los Juegos tras confirmarse que ese día los esteroides cumplieron su parte en la falsa proeza. Hoy la simple mención del episodio provoca sonrojo entre los canadienses.

En la anterior entrega, señalamos la dificultad de escudriñar la mentira y destapamos a los “naturales” como la mejor herramienta para desnudar al embustero.

Hoy nos adentraremos en el trabajo de Paul Ekman: 40 años de obstinación en la búsqueda de “Diogenes”.

“Diogenes”, la infalible máquina anti-mentiras nacida de la imaginación de Ekman y de un buen amigo suyo, todavía no existe y su nacimiento no se avista en un futuro próximo.

Aun así, Paul Ekman reconoce que sus investigaciones le han permitido acercarse a ese ideal más de lo que jamás hubiese esperado. Ekman y sus colaboradores publicaron en 1978 el Facial Action Coding System (FACS): el FACS es una herramienta de investigación empleada para medir cada una de las expresiones faciales que el ser humano puede emitir. Esta herramienta, combinada con mediciones de voz y del tipo de discurso alcanza un nivel de fiabilidad de hasta un 90%.

El Grupo Paul Ekman proporciona entrenamiento en estas habilidades: Ekman es colaborador habitual de la CIA, el FBI e incluso de Disney. El don innato de los “naturales” unido a un entrenamiento de este tipo, es lo que les convierte en lo más próximo a “Diogenes”.

El entrenamiento de Paul Ekman se centra en la identificación de “hot spots”: cambios sutiles de conducta (en la cara, en el cuerpo y/o en la voz) que pueden traicionar al farsante. Las microexpresiones y los deslices gestuales son los más importantes pero hay hasta un total de 30 “hot spots”.

Algunos ejemplos de estos “hot spots” son los siguientes:

–          Un ligero encogimiento, normalmente de un solo hombro, contingente a una afirmación que trata de expresar seguridad.

–          Una breve negación con la cabeza cuando verbalmente se responde sí.

Más “hot spots” en este caso en un contexto concreto: un interrogatorio

–          El sospechoso afirma que nunca ha pisado la escena del crimen pero expresa en su rostro miedo, ansiedad o rechazo al decirlo.

–          El sospechoso alaba las cualidades de una persona pero muestra asco mientras habla de ella.

–          Un informante, que defiende ser un colaborar fiel, transmite rechazo cada vez que se le pregunta por alguno de sus descubrimientos.

Conviene aclarar que, el propio Paul Ekman defiende que la presencia de “hot spots” no es sinónimo de mentira. Lo que indican es que es necesario profundizar en ellos para descubrir su causa y su significado.

Lo curioso es que Ekman y sus colaboradores no revelan ni publican todos los signos de engaño que han descubierto en sus años de investigación y la razón es simple: no quieren que caigan en malas manos.

En la tercera y última entrega trataremos se analizar el trabajo de otros gurús en la materia y extraer algunas conclusiones de la temática abordada.

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