Escapada a Gijón: El Café Dindurra

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Volvamos a España. Una escapada rápida nos permitirá llegar a Gijón. Visitantes y autóctonos coinciden en que recalar en la ciudad y no hacer un alto en el Dindurra, en este rincón privilegiado de la calle Begoña, es algo imperdonable. Es cierto. Abierto en el último año del siglo XIX por Manuel Sánchez Dindurra, en un edificio alzado en 1889 y junto al teatro que también llevaba su nombre,  iza la bandera de ser el más antiguo de la ciudad, y muy recientemente escapó a su cierre definitivo al ser retomado por el grupo empresarial Gavia que lo ha mantenido y reconvertido dentro de su más pura esencia y del legado empresarial de la ciudad asturiana.

En la primera mitad del siglo XX vivió sus décadas de esplendor  y sólo el estallido de la Guerra Civil, en 1936, provocaría la incautación del teatro por el denominado Control de Espectáculos Públicos, si bien continuaría con actividad hasta octubre de 1937, momento en el que un bombardeo lo reduciría a un conjunto de escombros. A principios de los años cuarenta, el arquitecto Manuel del Busto se encargará de reconstruir el Dindurra y será precisamente en esta época en la de su diseño surge una mezcla de estilos entre el art nouveau y el renovado aspecto interior que se muestra especialmente en las columnas semejantes a las construidas por el mítico Johnson Wax Building, original del arquitecto norteamericano Frank Lloyd Wright. A partir de esta remodelación empieza una especie de entreacto en el Café Dindurra.

Con el paso de los años, el local interior, que sigue comunicado por medio de unaDSC02460 puerta al Teatro Jovellanos, ha sido un importante foro de reunión para profesionales de la escena y está precedido de una imponente terraza que le sirve de antesala urbana y ocupa un lugar ineludible en el Gijón actual como punto habitual de reunión, por sus pinchos y sus partidas de ajedrez. Por cierto, desde hace más de medio siglo también se ha convertido en una especie de sede oficiosa del Sporting.DSC02477

En una mesa del Dindurra no es difícil ver a varias generaciones de una misma familia. El local sigue manteniéndose como el café de siempre para los gijoneses. La enorme planta baja presenta una puesta en escena idónea para el nostálgico, con fotos antiguas de la ciudad que ilustran las paredes y mesas de mármol y madera. DSC02490

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