Angela Merkel: busca las 7 diferencias

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Estoy de nuevo en casa, después de pasar el fin de semana en Dortmund, adonde llegaron el pasado viernes 900 nuevos refugiados (10.000 en la última semana) que el sábado agradecían al pueblo alemán su solidaridad cantando y bailando en la zona peatonal mientras ondeaban banderas sirias y germanas. Los numerosos viandantes les sonreían y aplaudían ante una notable presencia policial. merkel_7_diferencias

Sin ignorar los puntuales ataques a centros de acogida ni la complicada situación que implica la llegada de más de 800.000 refugiados a Alemania y sus consecuencias a corto y medio plazo, me gustaría destacar la actitud de hospitalidad y solidaridad de la gran mayoría de la población y del gobierno alemán, encabezado por una Frau Merkel otrora tildada de nazi y caricaturizada con esvásticas o bigote hitleriano.

Ya de regreso a casa, en la estación de tren, mi compañera de viaje indicó amablemente a un hombre que estaba prohibido fumar en el andén de la estación. Tras percatarse de la imagen señalada, el joven sirio apagó inmediatamente su cigarro disculpándose con palabras en tono humilde, entre las cuales sólo acerté a comprender varias veces “Damasco”.

En mi propio entorno, desde hace un par de semanas, dos familias sirias se encuentran acogidas de forma provisional en dependencias de nuestro centro educativo. Todavía no he oído ni una sola palabra de queja entre mis casi 100 compañeros.

Hace apenas dos semanas también tuve ocasión de comprobar con mis alumnos la dimensión europea del problema, cuando viajamos a Inglaterra tomando el ferry desde Calais. Allí las vallas ganan centímetros y alambre de espino al mismo ritmo que aumenta el campamento de refugiados que se puede ver desde la propia autopista.

Es cierto que cualquier declaración desde una perspectiva tan segmentada o reducida como la mía carece de la visión global que es imprescindible para valorar vías de ayuda, pero me resulta imposible creer que la solución para los refugiados pueda basarse únicamente en la solidaridad europea. Da igual que sean africanos en España, españoles en Alemania o sirios en Europa; si una vida digna fuese posible en el país de origen, muy pocos harían la maleta para vivir a largo plazo lejos de su hogar. La (gran) diferencia radica en si se huye del tercer mundo, de una brutal crisis económica o de un sangrante conflicto bélico pero, al final tod@s somos solo PERSONAS. No lo olvidemos.

3 Comments

  1. Es tremendo lo del pueblo sirio. Hace poco con sus vidas normales y ahora se les equipara a mendigos que deambulan por las calles alemanas. Saludos

    • Es brutal el cambio que te puede dar la vida en muy poco tiempo… Si alguien equipara a los refugiados con mendigos está haciendo un error capital. Esperemos que se tomen las medidas adecuadas para terminar con el conflicto sirio y buscar opciones viables a un problema enorme de difícil solución. Gracias por leer y comentar! Un saludo,
      Lito

  2. Un desmadre todo, y aun muchos países siguen sin cumplir con el pacto de acoger refugiados, que muchos no llegan ni a la mitad del %

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