Vuelta al cole… en agosto

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Si ya de por sí no es fácil la vuelta al cole, que ésta sea a mediados de agosto y rozando los 30 grados ayuda bastante poco a emprender con ánimo el camino de vuelta a ese trabajo digno que en  España nos resulta todavía imposible tener a tantos emigrantes. DSC00218

“A estas alturas, después de tantos años, lo de irse a Alemania después de las vacaciones ya no te puede resultar tan difícil” me dice algún buen amigo sin saber que posiblemente sea exactamente al revés: el camino al aeropuerto parece que cada año se hace  más cuesta arriba. 

Ya en Lavacolla o la T4 uno tiene la sensación de ir en la dirección equivocada. Ahora que en los pueblos se ven menos coches con pegatinas de la D de Deutschland o con banderitas rojas con cruces blancas en sus matrículas, los aviones van llenos de emigrantes veinteañeros y treintañeros que se ven obligados a hacer vida lejos de los suyos, mientras otros hacen el camino inverso para pasar sus vacaciones en nuestras costas.

Y si nos cuesta tanto trabajo salir, no es porque pensemos que en España todo es ideal. Aunque quizás sí tenemos la sensación de que la situación general ha mejorado y que se respira un ambiente menos viciado en la calle, no queremos ni debemos perder nuestro espíritu crítico.

Además de ese trabajo que nos permitiría vivir dignamente en nuestro país, yo pienso que lo que muchos echamos de menos ya no son ni el jamón, el aceite de oliva, el chorizo o el Cola Cao que posiblemente sí nos podamos permitir pagar un poco más caros en la tienda española de la esquina gracias a un sueldo decente.

Lo que realmente a muchos nos falta es nuestra VIDA en el barrio, nuestra ciudad y, sobre todo, nuestra familia y nuestros amigos, cuya presencia no se puede ni podrá comprar jamás en libras, francos o euros alemanes.

Nosotr@s no nos olvidamos de nuestra tierra; que ella no se olvide de nosotr@s.

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