Estúpidos que votarán a “Podemos” *

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Las decenas de miles de personas que han salido hoy a la calle en Madrid NO son idiotas. No, no es estupidez; es hartazgo, frustración e indignación, sentimientos de difícil comprensión desde una situación de privilegio. Esa frustración es el mejor combustible para el partido de Pablo Iglesias y como muestra, un botón: hace poco más de un mes leí que Podemos alcanzaba el 25,6% de intención de voto en País Vasco sin tan siquiera tener candidato ni programa: ¡uno de cada cuatro! Sólo jugando la baza del “cualquiera menos estos” y autoppodemos_enero_2015roclamándose escoba anticorrupción sumarían ya miles de votos sin necesidad de poner ninguna propuesta concreta encima de la mesa.

Esta situación de rechazo a la clase política y esa rebeldía visceral poco ponderada me recuerda inevitablemente a aquel capítulo de la serie británica Black Mirror en la que el personaje televisivo Waldo, un oso azul que podríamos comparar con Trancas y Barrancas, lucha como candidato a ganar unas elecciones municipales con gran apoyo popular.

A mí, desde mi exilio alemán, me preocupa la dirección de esos cambios (algunos evidentemente necesarios) si lo que pretendemos es mirarnos en el espejo de una Grecia dirigida por esa Syriza que forma gobierno en horas pactando con un partido de ultraderecha, le baila el agua a la Rusia de Putin o ignora a las mujeres en su gabinete de gobierno.

El vicepresidente alemán Sigmar Gabriel decía esta semana que resultaba difícil explicar a un trabajador teutón que le tocaba pagar la factura helena. Desde esa perspectiva cuesta aceptar que el gobierno griego se vea ahora legitimado a no asumir su deuda, después de haber falseado las cuentas para entrar en el euro e ingresar ayudas europeas millonarias mientras miles de cadáveres seguían cobrando sus pensiones desde el cementerio.

También sería muy complicado explicarlo, después de los tremendos esfuerzos y recortes en nuestro país, a tantos ciudadanos españoles que viven sangrantes estrecheces a diario. Yo deseo plenamente la pronta recuperación griega en un contexto factible dentro de esta Europa que todos formamos y en la que el esfuerzo, el mérito y el trabajo deberían por fin recibir su recompensa. El devenir griego de los próximos meses mostrará el camino a millones de potenciales votantes de Podemos.

Hoy por hoy, Grecia debe 26.000 millones de euros a España y, evidentemente, el segundo apellido de Alexis Tsipras no es Lannister.

 

* NOTA: El título (cuya evidente función es atraer la atención del lector) refleja unas palabras escuchadas en una cafetería compostelana y no expresan en absoluto mi opinión sobre los potenciales votantes de Podemos, como se evidencia en la lectura del texto.

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