Síndrome Pablo Iglesias: ¿Podemos?

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La presencia de Pablo Iglesias y de Podemos en los medios esta semana ha sido apabullante hasta para mí, que vivo en Alemania y no veo canales televisivos españoles; así que no me quiero imaginar el grado de saturación del personal en España. podemos_pablo_iglesias

Supongo que el interés despertado está justificado si consideramos que en apenas cuatro meses un nuevo partido ha conseguido 1.200.000 votos haciendo temblar a los grandes poderes políticos de nuestro país. Tanto es así, que en seguida han empezado a hablar mal de él quienes, hasta ahora, ignoraban su figura, al tiempo que comenzaba la búsqueda de los cadáveres que el profesor Iglesias pudiese tener enterrados en la hemeroteca de su jardín.

Reconozco que desde mi perspectiva, siempre sesgada por vivir en el extranjero, me falta en este caso la familiarización catódica de su discurso espontáneo, ágil e inteligente que sí he podido ver puntualmente en algunos vídeos que han circulado hasta la saciedad por las redes sociales.

Después de leer los aspectos más importantes del programa de Podemos y la defensa a ultranza de la figura de Hugo Chávez y del socialismo bolivariano como modelo a imitar por parte de Pablo Iglesias, tengo que reconocer que siento, cuando menos, un poco de vértigo y no puedo dejar de lamentar que una cabeza tan hábil se incline hacia lo que veo como un populismo que pretende vender ideas utópicas y muy apartadas del pragmatismo que, en mi opinión, debe acompañar a cualquier actividad política.

Reconozco también que me ha asustado el enorme poder de la televisión y  el efecto causado por el discurso rápido de un gran orador en ese caldo de cultivo que representa la crisis y sus casi cinco millones de parados. Quizás su fulgurante ascenso sea el punto de inflexión para que toda la clase política despierte por fin de su letargo y sea consciente de que los votantes necesitamos sentirnos más próximos a quienes toman las decisiones en nuestro país.

En contraste a lo que para mí se me antoja un discurso demasiado idealista, no he podido evitar recordar el pragmatismo de las palabras que el socialista Pepe Mujica decía este mismo mes a Jordi Évole en su entrevista en Salvados: “El que se esfuerza más, se lleva un peso más. El que todos sea lo mismo, no sirve. Yo soy socialista, pero no soy bobo, no”. Pues eso.

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