A CdC ou AC/DC

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Después del concierto de Björk de hace unos días, quizás el título pueda invitar a fabular con un posible concierto del genial grupo australiano en la Cidade da Cultura, pero lamentablemente me temo que no es así.

Yo más bien diría que siento corriente (alterna y continua) cuando leo una y otra vez las cantidades de dinero dinero público invertidas en el Gaiás y que los medios no se cansan de presentarnos.

Por esta razón no me gustaría repetirlas y únicamente querría limitarme hoy a hacer un par de reflexiones (que no por poco novedosas, dejan de ser verdades incontestables) a raíz del Plan Estratégico que, después de once años, por fin se ha presentado esta semana en Santiago.

Desde mi perspectiva de emigrante siempre he sido muy crítico con la CdC, ya que desde el principio la vi como un proyecto que crecía en paralelo al endeudamiento generalizado en el ambiente burbujístico y que, en mi opinión, no era más que la personificación gubernamental de la típica y absurda ostentación del nuevo rico. La macabra herencia que dejó Fraga en el Gaiás y que continuó tan “bizarramente” el bipartito, ha llegado, tras pasar por Roberto Varela, a las manos de un Jesús Vázquez al que le ha tocado bailar con la más fea.

La verdad es que es difícil comulgar con un proyecto que, si me apuran, tanto se aleja de nuestro carácter gallego, más ahorrador que derrochador e incluso más bien discreto que “megalómano”.

Parece obvio que el atractivo de Santiago es y será siempre su catedral y su casco antiguo, por lo que especular con una comparación con un Guggenheim (que por sí mismo atrae a miles de turistas a Bilbao cada año) me parece poco acertado.

Aunque parezca difícil abandonar este pesimismo que parece omnipresente, pienso que de lo que se trata AHORA es de dinamizar esa inversión ya realizada presentando un programa atractivo para nuestra comunidad y que despierte también el interés de todos esos peregrinos que, ya de todas formas, vienen a nuestra ciudad y que siguen rompiendo récords año tras año.

Ante la evidencia de que volar el Gaiás por los aires no es la solución, creo que reducir los gastos a la mitad es un paso en la dirección correcta, al igual que buscar apoyo económico de la Unión Europea o de inversores privados. Aunque personalmente preferiría una paralización sine die; también interpreto positivamente el aplazamiento de la construcción de los dos edificios que deberían completar el complejo.

Me parece imprescindible dinamizar esas instalaciones, convirtiendo en una “verdadera biblioteca” ese edificio lleno de estanterías con libros comprados por metro y dando VIDA  al proyecto para convertir a la CdC en el centro de referencia de la cultura gallega.

En lugar de hacer leña del árbol caído, una crítica constructiva y la voluntad de defender un objetivo común ayudarían bastante a conseguirlo.

PD: Hoy he titulado en gallego para que funcionase el falaz juego de palabras que supuestamente debería captar la atención del lector. He continuado en castellano, como de costumbre, por si alguno de mis amigos que no tiene la gran suerte de dominar la lengua de Castelao se ha tomado el tiempo de leer estas líneas. Saludos a todos 🙂

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