La otra Eurocopa

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Recordando aquella metáfora futbolística de ZP que nos colocaba en la Champions League de la economía europea, y ante la coincidencia del principio de la Eurocopa con la posible intervención de la banca española; he pensado que también yo podría aventurarme a hacer una interpretación SUBJETIVA en contrapunto a ese intento de desviar nuestra atención hacia el fútbol cuando la situación en nuestro país resulta prácticamente insostenible.

Aunque reconozco que una goleada ante Italia haría una mejor portada que una intervención económica de las autoridades europeas en España y que, posiblemente, la mayoría de las españolas encuentren más atractivo el torso ceñido de Llorente que las elegantes corbatas de Montoro o de Guindos, yo preferiría levantarme el lunes leyendo otros titulares en la prensa española.

Si empezamos nuestro análisis con el grupo A nos encontramos con tres países de la Europa del Este. Junto a la Rusia recientemente acusada de tongo electoral de Putin, nos encontramos a una Polonia y una República Checa que luchan con altas tasas de paro (aunque bastante mejores que las nuestras) y  con la amenaza de que la emigración convierta a su población más joven en la “generación perdida”. Los griegos, con una prima de riesgo sobre los 2.000 puntos e incapaces de formar gobierno, preferirían volver a la Plaza Syntagma recordando el éxito de 2004 y no las razones político-económicas que la llenaron en tantas ocasiones durante los dos últimos años.

En el grupo B tenemos un bloque bastante sólido, con una Dinamarca que representa la seriedad de los países nórdicos y una Alemania que es la más favorecida ante la gran crisis europea. La economía de la subcampeona del mundo Holanda se mantiene dignamente a flote a pesar de prohibir la venta de marihuana a turistas en los Coffee Shops. Cierra el grupo una maltrecha Portugal que ni nacionalizando y vendiendo a Cristiano Ronaldo conseguiría salir del pozo.

Una España al borde de la intervención se encuentra en el grupo C con la Italia que ha dejado Berlusconi en manos de los tecnócratas y que de nuevo se ve envuelta en escándalos de mafias y apuestas deportivas. Mientras Irlanda, con la prima de riesgo rondando los 600 puntos, intenta levantar cabeza, Croacia lucha contra sus problemas económicos y una tasa de desempleo del 40 % en menores de 25 años con su oferta turística a precios módicos en moneda nacional.

El grupo D presenta a la Francia de Hollande que, frente a la tendencia generalizada, se atreve a reestablecer la edad de jubilación a los 60 años y una Inglaterra que sigue yendo por libre y se felicita internamente por la decisión de no haber entrado en la moneda única. Cerrando el grupo nos encontramos a unos suecos que ven a los países del sur desde su sobriedad escandinava y una Ucrania que podrá ejercer finalmente de anfitriona después de las dudas y el posible boicot planteado ante la huelga de hambre de Timoshenko.

Ante este percal, pero con la convicción de que el balón no entiende más que de goles, espero que esta Euro proporcione buen fútbol, diversión y unión entre los pueblos. Ya veremos lo que pasa porque, a diferencia de en la vida real, en fútbol no siempre gana el más rico…

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