31 agosto, 2018
por Lito Vila Baleato
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Las maletas de los nuevos emigrantes

Con el fin de agosto, los aeropuertos vuelven a llenarse de maletas de emigrantes que, más allá de diseños y marcas, no difieren tanto de aquellas de cartón que poblaban las estaciones de buses y trenes en los 60 y 70 del siglo pasado.

La vuelta al cole que devuelve a casi todo el mundo a su rutina diaria supone todavía hoy, diez años después del inicio de la gran crisis que estalló en 2008, un exilio laboral al que decenas de miles de españoles aún se ven obligados.

Pese a todos los años que llevo fuera de mi país, y a pesar de lo bien que me trata el de adopción, tengo la impresión de que cada vez la vuelta resulta más dura. Posiblemente se tenga también esta percepción en España  según uno se va haciendo mayor, pero si ya es duro reincorporarse al trabajo después del verano, hacerlo tan lejos de casa no facilita la tarea en absoluto.

Para muchos emigrantes las vacaciones significan volver a casa y una constante lucha contra el tiempo (perdida de antemano) en ese intento de ver a todo el mundo, acudir a reuniones familiares y tomar cafés o cañas con amig@s que nos cargan la batería emocional por lo menos hasta Navidad.

A mí este cálido verano 2018 me ha dado más horas de sol y playa que de costumbre para disfrutar con los míos, así como excelentes momentos gracias a “Campus morte“. Las presentaciones en Santiago y Carballiño (¡gracias, Naty!, ¡gracias, Marta!, ¡gracias, Miguel Anxo!😊) además de regalarme nuevas amistades, le proporcionan a la novela una ilusionante presencia en los medios que se une a la enorme satisfacción de descubrir su portada en los escaparates de prácticamente todas las librerías compostelanas.

He tenido, además, la suerte de asistir a esa fantástica iniciativa que representa ONDA, y que nos permite establecer contactos a muchos de los emigrantes gallegos que estamos fuera y tenemos ganas de aportar desde la diáspora ante la imposibilidad de poder hacerlo aquí.

Después de disfrutar del valiosísimo tiempo que no tenemos el resto del año con abuelos, padres y hermanos; de comidas y cenas que nos engordan por igual de kilos y felicidad y de abrazos con piel que no se pueden dar por skype; una vez más nos toca hacer nuestras maletas.

En esta época de supermercados globalizados, la mía ya hace tiempo que ha dejado de albergar (tanto) espacio para jamón serrano o chorizo, pero sigue sin faltar un hueco para traerme conmigo a Alemania a un par de amig@s 😉

¡Muy buen regreso e inicio de curso a tod@s!

27 abril, 2018
por Lito Vila Baleato
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Por favor, que non me esperten… #Campus morte

Xa dende Alemaña, e cando se cumple pouco máis dun mes dende que a miña primera novela en lingua galega saíra do prelo, sinto no peito unha gratitude que dificilmente pode caber nunha entrada deste blog.

O día 24 de marzo, na presentación en Couceiro (GRAZAS, María, GRAZAS, Pablo!) sentinme realmente privilexiado de poder contar con tanta xente querida ao meu arredor. Ademáis do sempre e incondidicional “apoio Baleato”, a libraría estivo ateigada de moi boas amizades, pero tamén de coñecidos e descoñecidos que, en moitos casos, confío en que o tempo tamén convirta en amigos.

Os días e semanas posteriores (e ata hoxe!) estiveron cheos dunha sucesión de mensaxes dos primeiros lectores de “Campus morte”. Aínda que pareza un pouco obvio, a aspiración máxima que pode ter alguén que xunta letras é precisamente que a xente lle queira adicar o seu tan valioso tempo a ler o que un escribe, e por iso eses pequenos xestos teñen un valor tan especial.

Son consciente de que a inmensa maioría destes primeiros lectores non son en absoluto obxectivos e que serían quen de tragarse o listín telefónico se este levase o meu nome na cuberta. Aprezo moito e sei que eses lectores “por amizade” son os responsables de que “Campus morte” se esgotara en diferentes librarías compostelanas en varias ocasións, logrando o milagre de que xa antes dun mes (!) chegase unha segunda impresión da novela.

Sei que pode resultar difícil dicirlle a alguen que aprecias que non che gusta o que escribiu, e imaxino que, por iso, polo de agora, só recibín as “críticas favorables”. Tamén sei que as outras, que sempre se agradecen se son constructivas, han de chegar nos vindeiros meses.

Pode ser que estea mal que sexa eu quen o diga, pero como xa non me quedan avoas, permítome escribir aquí que me enche de orgullo ter escoitado e/ou lido que “Campus morte” “enchanga moito”, que é “moi fácil de ler, tamén para quen non acostuma a facelo”, que é “unha novela ideal para introducir a adolescentes de secundaria ao xénero da novela negra”, ou que me compararan (aí é nada!) co meu aprezado e admirado compañeiro de facultade Pedro Feijoo.

Nestas últimas semanas tamén me chegaron fotos da novela en lugares tan dispares como Baleares, Cataluña, Andalucía, Londres ou Reading, e sei que xa chegou tamén a Estados Unidos, Suiza e por suposto a Alemaña; así que creo que podo dicir que “Campus morte” ten ese espírito emigrante que tan presente está en “La generación de la burbuja”.

Todos os azos que me está facendo chegar tantísima xente fan que, (quen o diría!) xa estea seriamente a considerar a posibilidade de que a Iago Miranda aínda lle quede algunha que outra historia por vivir nese barrio compostelán de San Pedro que nos viu medrar, e que ámbolos dous tanto botamos de menos.

GRAZAS INFINITAS 🙂 #Campusmorte

21 marzo, 2018
por Lito Vila Baleato
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Novela negra en Compostela

Este blog nació con la sana pretensión de reivindicar el papel de una generación de “jóvenes” que se vio obligada a buscar en el extranjero unas opciones laborales que el país que los había formado era incapaz de ofrecerles. Para mí también se convirtió, de modo inconsciente, en un nexo (otro más) que me unía a Santiago y me permitía mantener un vínculo con la realidad de nuestro país. Además de una vía de escape a la frustración provocada por diferentes titulares, esta tribuna me ha permitido opinar sobre muchos  temas, casi todos ellos relacionados de manera más o menos directa con el fenómeno migratorio y/o noticias de actualidad.

Hoy, sin embargo, me gustaría aprovechar esta plataforma para presentar mi primera novela  en lengua gallega y que, al menos en su contexto y en la figura de su protagonista, mantiene presente ese espíritu del que nació “La generación de la burbuja”.

“Campus morte” (Editorial Galaxia) pretende ser una novela negra con la simple intención de entretener a través de una lectura ágil y con una acción que oscila entre los años de esplendor de la noche universitaria compostelana en la década de los noventa y la realidad actual de la capital gallega, como presenta el texto impreso en la cubierta y que me permito reproducir a continuación:

Iago Miranda, profesor compostelano en Alemania, recibe un inquietante mensaje de un amigo de la infancia que está investigando la muerte de una estudiante Erasmus sucedida en la ciudad quince años antes.

El protagonista vuelve a Santiago buscando resolver un misterio que lo llevará de vuelta a la Compostela de finales de los noventa y principios del milenio, al tiempo de las fiestas en el Campus, a los amores de juventud mal solucionados y a muertes que aparentemente no tienen relación entre sí.

Por la novela, con Santiago de Compostela también como protagonista, desfilan personas que podrían ser nuestros vecinos, nuestros familiares e incluso nuestros amores. Todos con una cara B inconfesable. Todos ellos, dado el caso, dispuestos a matar.

Después de publicar varias lecturas didactizadas para estudiantes de español en Alemania y varios años juntando letras en esta atalaya digital, reconozco que este proyecto me ilusiona especialmente. Me gustaría pensar que “Campus morte” pueda despertar el interés y la curiosidad de diferentes lectores, más allá de su condición de emigrantes o picheleiros. Con esa humilde pretensión me atrevo hoy a invitaros a leerla y, por supuesto, a compartir vuestra opinión sobre ella conmigo a través de las redes sociales o esta misma plataforma.

Ojalá os gustase una mínima parte de lo que yo he disfrutado escribiéndola 🙂

19 febrero, 2018
por Lito Vila Baleato
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Portavozo contra “The Times“

En los tiempos digitales que corren, la actualidad de los temas es tan efímera como rápida su difusión en las redes sociales.

Como yo no me dedico profesionalmente a esto, mis posibles comentarios se quedan casi siempre sin ver la luz del blog y así le ahorro al mundo virtual una opinión que (¡soy consciente!) no le importa a (casi) nadie. Si el trabajo (ese por el que me pagan) me lo hubiera permitido, habría comentado en las últimas semanas  un par de noticias dedicándoles un post, pero por alguna alusión y porque todavía no quiero que “La generación de la burbuja” se muera, publico hoy un par de reflexiones, aunque esas discusiones ya hayan caducado.

Ya hace casi un mes que “The Times” publicó un suplemento de 14 páginas en su edición dominical en el que, además de presentar a España como lugar de “dream holidays” para los británicos, su editor daba unas directrices de “cómo ser español” con un más que cuestionable sentido del humor.

A diferencia de lo que sentí y siento en Alemania desde el minuto uno, la verdad es que yo no llegué a conectar del todo con la idiosincracia inglesa durante el curso que viví en Manchester.  Mi impulso inicial de escribir una respuesta del tipo “How to be british” resultaría hoy caduco, así que mejor lo dejo y no repito lo que posiblemente ya haya dicho alguien en algún sitio.

Como profesor de Español y filólogo también me han preguntado mi  opinión sobre la polémica sobre el término “portavoza” (Irene Montero dixit). Mi primera reacción al respecto fue pensar que “voz” es en realidad un sustantivo femenino (y no por eso nadie dice “la voza”) y el debate se me antoja totalmente absurdo. Hasta la fecha tampoco sé de ningún hombre que pida la inclusión del término “taxisto” o “futbolisto”, y no por eso las personas del género masculino que desempeñan esos oficios se sienten “discriminadas”. Personalmente creo que llevar el debate de la igualdad de género al contexto gramatical o morfológico es tan demagógico como contraproducente. La necesitadísima equidad entre hombres y mujeres se defiende en otros campos y no pateando el idioma con “miembras” o “portavozas”.

Aunque el polémico pregón del carnaval compostelano por Carlos Santiago también podría haber sido tema de esta entrada del blog, quizás será mejor no entrar en polémicas poco productivas que sólo sirven para desviarnos de los asuntos que verdaderamente deberían preocupar a nuestra sociedad y a nuestros políticos.

Mientras se discute estérilmente sobre estas absurdas polémicas, Galicia se sigue desangrando demográficamente y miles de gallegos siguen fuera deseando volver a su país. Eso lo sabe todo el mundo; no hace falta ser portavozo de nada.

#queremosvolver

19 diciembre, 2017
por Lito Vila Baleato
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Yo también AMODIO a mi país

El anuncio de Campofrío va camino de convertirse en un “clásico navideño” junto al ya mítico hij@ pródig@ de “El Almendro” (emigrante o no) que regresa a casa por Navidad.

Tras haber presentado en los últimos cursos el orgullo patrio de un modo bastante parcial e unilateral (recordemos a aquellos emigrantes que maleta en mano gritaban a Fofito “Volveremos” o la irónica invitación de hacernos extranjeros de Chus Lampreave), este año la empresa charcutera se atreve a presentar la dicotomía de nuestra idiosincrasia que nos hace capaz de lo mejor y lo peor.

No sé si será porque yo llevo dando la matraca en este blog desde 2012 con la humilde intención de presentar ambos aspectos, pero creo que hacer ese ejercicio simultáneo de crítica y alabanza puede ser muy sano para nuestra sociedad.

Estos días el INE también publica las cifras de emigrantes retornados que, pese a mostrar algunas tendencias que abrigan cierto optimismo, no dejan de esconder una realidad demográfica sangrante: mientras nuestro país envejece preocupantemente, una importante parte de la generación nacida en los 70, 80 y 90 estamos teniendo a nuestros hijos en el extranjero.

Si bien antes la distancia física dificultaba mantener vivo el vínculo con la tierra a través del Atlántico; hoy en día navegamos hiperconectados gracias al océano de Intenet y podemos viajar con frecuencia para ver a los nuestros. Aún así, existe el riesgo de que no volvamos (definitivamente) jamás, de tal modo que para las sucesivas generaciones, e igual que hace 80 años, “España” o “Galicia” sólo sea un ente que principalmente pertenece al pasado de sus padres.

El deseo de muchos emigrantes es que las maletas que estos días hacemos dejen de ser temporales para convertirse en definitivas, aún sabiendo que en nuestro país no todo es perfecto y que seguiremos manteniendo con él una relación de amor-odio. Desde aquí o desde allí, continuaremos luchando para que lo positivo pese cada vez más que lo negativo y lo primero supere a lo segundo.

Desde esta plataforma, un año mas, y a pocos días de hacer ese equipaje para volar a Santiago 🙂 querría desear a tod@s, y especialmente a los emigrantes y a sus familiares, unas buenas fiestas y un 2018 con muchos regresos. ¡Feliz Navidad a tod@s!

#queremosvolver

22 octubre, 2017
por Lito Vila Baleato
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“Transmigrantes” de María Alonso

Paderborn, 21 de outubro de 2017

Aprezada María:

Escríboche esta carta despois de ”devorar“ o teu ensaio aproveitando unha viaxe en tren de ida e volta a Colonia e teño que dicir que eu, como emigrante que tamén son, comprendo perfectamente a rabia coa que escribes. Síntome moi identificado con moitas das túas palabras. Tampouco é menos certo que discrepo con non poucas das túas aseveracións, posiblemente influenciado pola miña privilexiada experiencia persoal e o trato que levo recibido aquí en Alemaña. A lectura do teu libro foi moi enriquecedora e penso que, dende logo, é máis que recomendable, e non só para os que vivimos na diáspora.

Son consciente de que en moitos aspectos eu son un caso particular (aínda que todos o somos dalgún xeito), pero eu nunca me sentín discriminado laboralmente nesta miña emigración. De feito, se algunha vez coñecín o precariado foi no meu propio país. Ademáis da miña estadía en Alemaña, eu tamén vivín un curso en Manchester estudando e traballando para financiar o meu segundo ano Erasmus (sen bolsa, debido a que xa tiña disfrutado da axuda económica anteriormente en Alemaña e no Reino Unido só puiden contar coas vantaxas do estatus de estudante de intercambio). Eu tamén sei o que é contar libras para chegar a fin de mes, deixar horas en empresas de Catering e servir como camareiro pintas e cafés. Tamén é certo que daquela o meu horario universitario e o meu nivel de inglés non me terían permitido traballos moito mellores. Sempre recibín o mesmo salario por hora ca os meus compañeiros ingleses, escoceses ou finlandeses. As condicións, mellores ou peores; máis ou menos precarias, nunca dependeron da miña nacionalidade.

Como teño apuntado no meu blogue en varias ocasións, o idioma é nestas latitudes a chave para saír do precariado. A aportación dun biólogo no R.U. que non fala ben inglés é moi limitada, por moi licenciado que sexa; e os académicos de letras sofren máis se cabe a tara de non poder traballar no seu campo debido a un insuficiente dominio da lingua vehicular no contexto de traballo. Se son sincero, paréceme difícil evitar esa fase inicial en traballos de pouca cualificación como etapa intermedia ata chegar á competencia lingüística que abre as portas a traballos mellores. Un licenciado en Historia non pode pretender vir a Berlín sen dominar o alemán a traballar “do seu”, como teño visto en algún programa de televisión.

Por sorte, a mín aquí en Alemaña o meu nivel da lingua permitiume acceder dende ben pronto a outro tipo de traballos, que pasados uns primeiros anos como lector na universidade me permitiron gañar unha praza na Educación Secundaria. Lonxe de sentir un trato discriminatorio, nestes últimos dez anos na función pública síntome recoñecido e valorado como nunca sentín no meu propio país.

Ata a data xamáis me sentín discriminado nesta sociedade e os meus amigos locais sempre me trataron coma a un máis. E no tocante á integración; podo engadir que a miña parella non é alemana, senón da zona vella de Compostela, a poucos metros de onde eu mesmo crecín.

En absoluto pretendo vender a experiencia migratoria como unha “aventura”. Eu son o primeiro que está rabeando por voltar á miña casa, cos meus amigos de sempre e coa miña familia. Coincido contigo plenamente en que é preciso cambiar moitas cousas na nosa sociedade para que poidamos voltar, pero tan errado sería facer un uso eufemístico da “aventura” migratoria coma obviar ou limitar á excepción as traxectorias positivas de moitos mozos galegos na diáspora.

A nivel laboral eu estou contento e adoito dicir que se fose posible teletransportarse, a mín non me importaría en absoluto traballar aquí, sempre e cando despois da miña xornada laboral puidese voltar á casa. Se o túnel da Avda. de Lugo comunicase directamente Santiago con Paderborn eu viría aquí a traballar todos os días encantado da vida.

Dende logo, sería unha mágoa que a nosa xeración mostrase un rexeitamento cara a “patria” (palabra que recoñezo que non me gusta demasiado). O noso cabreo e frustración deben ir dirixidos aos responsables da situación actual, pero non á nosa “patria” de seu.

Despois duns anos de actividade case que semanal, teño que recoñecer que teño o meu blogue bastante abandonado. Moitos dos aspectos sobre os que ti reflexionas están presentes en varias post dende o ano 2012. Como moi ben apuntas, tamén eu tentei expresar a través deste medio a miña frustración, saudade, morriña e rabia. Vivín dende a distancia o nacemento de dous sobriños, a enfermidade e morte do meu pai e eu mesmo tiven dous fillos sen que miña nai e os meus irmáns puidesen estar “presentes”.

Non sei se ti tes esa(s) filla(s) á(s) que aludes no teu texto ou se só é unha metáfora, pero eu dende logo tamén penso moitas veces en como será o futuro dos meus fillos e como se sentirán entre estes dous mundos.  Aínda onte a miña filla tentaba bicar á súa avóa a través da pantalla do ordenador durante a nosa conversa por Skype.

Eu tamén son lector asiduo da prensa estatal e local e leo con frecuencia moitas columnas de opinión, entre a que se encontra a de Elvira Lindo, á que tamén lle escribín unha carta aberta no meu blogue que ela tivo a ben contestar. Dende entón intercambiamos decenas de mensaxes 🙂

Gustaríame pensar que eu, frente a ese teu “pesimismo”, creo no meu “optimismo”. O ideal sería que tod@s xunt@s loitáramos para facer realidade ese regreso que nós tanto arelamos. Mándoche pois moitos azos para tirar hacia adiante, azos que eu mesmo preciso coa esperanza de que algún día poidamos voltar. Non deixemos que esa “negatividade” da que falas  se apodere de nós.

Oxalá teñamos algún día a ocasión de nos coñecer e falar en persoa. Encantaríame conversar de todo isto contigo diante dun café ou dun bo churrasco.

Dende a diáspora xermana, mándoche unha grande aperta,

Lito Vila

#queremosvolver

5 septiembre, 2017
por Lito Vila Baleato
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Las vacaciones siempre se acaban

Tras varios meses sin actualizar este blog, por fin publico una nueva entrada, después de regresar de mis vacaciones en Galicia y cuando ya empezamos un nuevo curso escolar en la diáspora.

El volumen de trabajo habitual junto a nuevos e ilusionantes proyectos provocan que, sin olvidar aquello que realmente merece la pena: la familia y los amigos, el tiempo resulte cada vez más escaso.

Aunque no sé con qué frecuencia seguiré actualizando este blog, no me gustaría dejar (todavía) esta plataforma que pretende, con más empeño que éxito, recordar que somos muchos los emigrantes que seguimos fuera deseando volver.

La reciente evolución positiva del mercado laboral en España (que se relativizará en estas semanas debido a la habitual estacionalidad y precariedad de buena parte del empleo) provoca que la enorme cantidad de emigrantes que siguen en el extranjero tengan cabida o presencia en los medios de comunicación. Quizás la sociedad española se haya “acostumbrado” a que decenas de miles de sus jóvenes (universitarios) españoles estén trabajando, pagando impuestos y teniendo hijos en otros países, pero no sólo nuestros padres y familiares deberían ser conscientes de que el riesgo de que no volvamos es cada vez mayor si este éxodo cae en el olvido.

Mientras la CEOE advierte que en pocos años España será junto a Japón el país más viejo del mundo, nosotros seguimos condenando a nuestros abuel@s a tener con sus niet@s una relación digital. Tan triste como real, mis hijos ya comprenden que no se puede abrazar por skype y que los besos sobre la pantalla son mucho más fríos que los que damos en la piel.

No dejéis que se olviden de nosotr@s.

#queremosvolver

10 febrero, 2017
por Lito Vila Baleato
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Cuando vuelva, si vuelvo…

Un millón de veces he hecho mía aquella frase de nuestra emigrante Rosalía de Castro en Follas Novas (1880): “cuando vuelva, si vuelvo, todo estará donde estaba”. iago_ana_aeropuerto

Su “Adiós ríos, adiós fontes, adiós regatos pequenos, adiós vista dos meus ollos, non sei cando nos veremos” son de algún modo, en pleno siglo XXI, el reflejo de lo que todos los emigrantes pensamos cuando despegamos y vemos Galicia cada vez más lejos por nuestra ventanilla del avión.

Por ser nuestra escritora más universal, símbolo y expresión de la morriña de tantas generaciones de emigrantes gallegos que han tenido y tienen que abandonar su tierra, me parece un gran reconocimiento bautizar con su nombre el aeropuerto de la capital gallega.

No han tardado en surgir voces críticas. Personalmente creo que -sin ser pocos- los 50.000 euros que, según he leído, costará el cambio de denominación, rinden homenaje ya no solo a la figura de Rosalía de Castro, sino incluso, también en cierto modo, a todas las mujeres  en una sociedad tan tremendamente matriarcal como es la gallega.

Imagino que lo cambios logísticos serán mínimos ya que supongo que se conservará el código SCQ. Aunque no debe ser fácil calcular la repercusión financiera, creo que “internacionalizar” el nombre de la escritora gallega más importante de nuestra literatura posiblemente pueda, además, traer consigo beneficios económicos a largo plazo para su Casa Museo en Padrón, para el mundo editorial o incluso para el de la cultura gallega en general.

Sin embargo, sería un error que este acertado gesto nos hiciese olvidar la a veces tan absurda política aeroportuaria en Galicia o que implicase desviar la atención de problemas muy graves que precisan ser tratados con imperiosa urgencia.

Aplaudiendo la capacidad de todo el arco parlamentario para acercar criterios tan ágilmente en esta cuestión, desearía que nuestra clase política también fuese capaz de llegar a acuerdos básicos en materias tan importantes como educación o sanidad.

Mucho me temo que me quedan por coger uno cuantos aviones (bastantes más de los que me gustaría) que aterrizarán y despegarán en el aeropuerto que ya para entonces llevará el nombre de Rosalía. Al igual que miles de emigrantes gallegos, lo que yo deseo es que aquello que tanto echamos de menos siga estando “donde estaba”.

#queremosvolver

18 diciembre, 2016
por Lito Vila Baleato
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No somos un anuncio de turrón

Facebook lleva un par de semanas crispándonos los nervios con vídeos resumen de un 2016 que, con permiso de las dos semanas que le restan, pasará a la historia como el año del Brexit, la victoria de Donald Trump y los casi once meses “sin gobierno” en España. anuncio_almendro

La sangrienta guerra en Siria, los cientos de miles de refugiados que siguen llegando a Europa, el Mar Mediterráneo convertido en cementerio o los diferentes atentados del terrorismo islámico siguen y lamentablemente seguirán acaparando las portadas de los medios en un mundo que hace tiempo que resulta imposible comprender.

El golpe de Estado fallido en Turquía o el terremoto en Italia han sido también tristes protagonistas de un curso en el que se han ido personalidades históricas del último siglo como Mohamed Ali o Fidel Castro. Figuras tan importantes como Umberto Eco, Leonard Cohen, Prince o David Bowie dejan un poco más huérfano al mundo de la cultura en el año que será recordado por el Nobel de Literatura concedido a Bob Dylan.

Además del ya mencionado caso británico, los plebiscitos en Colombia e Italia han tirado definitivamente por tierra aquella máxima de que los referendos se convocan para ganarlos, amén de confirmar la poca fiabilidad de las encuestas.

Aunque los Juegos Olímpicos peor organizados de la historia se celebraron en Rio de Janeiro, la descartada capital española vivió una nueva final madrileña de Champions League que volvieron a ganar Last-minute-Ramos y compañía, con un Cristiano Ronaldo que allanó además su camino a otro Balón de oro convirtiéndose en Campeón de Europa con Portugal al mismo tiempo que hacía sus prácticas como futuro seleccionador nacional.

2017 nos deparará el final del escándalo de Football Leaks, después de que los casos de corrupción (mención especial a los Panama Papers) prácticamente se hayan convertido en triste rutina un año más.

Una vez que ese PSOE que tanto me recuerda a los pollos decapitados por mi abuela corriendo por la eira haya evitado el sinsentido de las terceras elecciones en un año, parece que las cifras y algunos medios invitan al optimismo y la superación de una crisis que demasiados ciudadanos todavía no están viviendo en primera persona.

Aunque a veces me da la impresión de que vivimos en una sociedad tan infantilizada como para que Pokemon Go haya sido el éxito del año, la realidad es que en nuestro país nacen cada vez menos niños (¡Galicia ve disminuida su población en 38 habitantes al día!) y muchos bebés españoles nacen en la diáspora, muy lejos de esa generación de abuelos que sigue manteniendo a flote a tantas familias aún en apuros económicos.

Aunque los emigrantes nos alegramos muchísimo de ver a los nuestros en las ya inminentes fiestas navideñas, no podemos ni queremos conformarnos con ser solamente un anuncio de turrón.

Nosotros #queremosvolver; pero PARA SIEMPRE.

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