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Llegan los carnavales y con ellos la diversión, la alegría, la desinhibición… Unos días donde la vergüenza la dejamos en casa, tanto niños y niñas como adultos para dejar paso a lo que nos gustaría ser, en lo que nos queremos convertir al menos por unas horas.

¿Cómo celebrar los carnavales?

Cuando pensamos en esta celebración vienen a nuestra cabeza imágenes del Carnaval de Canarias o de Cádiz, dos de los más famosos en España, pero no por ello más importantes que los que celebramos cada año en nuestros pueblos o colegios.

Un gran ejemplo es el enorme trabajo que se realiza cada año en Xinzo de Limia, en la provincia de Ourense que comienza este año el sábado 24 de enero con el petardazo a las 00.00h indicando el principio de los carnavales. Esta noche todos y todas los vecinos y vecinas salen disfrazados a la calle celebrando que por fin la diversión está de vuelta. Y de fiesta en fiesta hasta el domingo siguiente al miércoles de entierro de la sardina, es decir, el domingo 18 de febrero. Nada menos que casi un mes de carnavales. Para saber más podemos visitar la página web del ayuntamiento dónde encontraremos imágenes de cada día de celebración.

¿Qué podemos hacer en los centros educativos?

Aunque parezca que los carnavales son solo diversión podemos afirmar y afirmamos que son un  medio fantástico para aprender divirtiéndonos, como ha propuesto siempre la educadora y psicóloga italiana María Montessori. Existen muchos talleres y actividades que podemos realizar y relacionar con las diferentes áreas del currículo:

  • 1.  Origen del Carnaval:  existen varias teorías sobre el origen de esta festividad, pero en las aulas podemos trabajar en el área de ciencias sociales acerca de la historia del carnaval, de los diferentes lugares dónde se celebra, conociendo la geografía de Galicia, de España y la localización de otros países del mundo, como  es el caso de Brasil.

orellas de carnaval2. Comida típicaseguimos con la sociedad y sus costumbres, entre las que destaca la alimentación, muy importante desde la antigüedad, pues es el primer signo de la abundancia y salud. En estos días, tanto en Xinzo da Limia como en la mayoría de pueblos al frente del menú se encuentra un buen cocido tras la matanza del cerdo, pero, por supuesto, para los más pequeños los postres son los protagonistas. En muchos centros educativos se hacen concursos de presentación de repostería de Carnaval, entre las que destacan las conocidas orejas de carnaval, aunque cualquier nueva propuesta debe ser bienvenida. Con ellos se trabajan los nutrientes más destacados de estos alimentos, su beneficio o perjucicio para la salud..

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3. Disfraces de Carnaval: ¿Qué sería de un febrero sin disfraces? La configuración de diferentes atuendos desarrolla enormemente las habilidades artísticas y matemáticas de los niños y niñas y de los adultos también. No es fácil ponerse al frente de conjuntos de disfraces y menos aún, de carrozas. Pero no se trata de crear el traje más espectacular del mundo, sino uno original con el que nos sintamos identificados y cómodos. Y si es posible mucho mejor con material reciclado o material que tenemos por casa y podemos recuperar. Además, si en nuestro pueblo existe un disfraz o careta típicos podemos aprovechar para recuperar la historia de la zona y construirlos en el centro, como era el caso de Xinzo que hace unos años en el colegio creaban sus famosas caretas de pantalla, cuya misión es vigilar que nadie se pasee por la calle sin disfraz.

4.  Música de Carnaval: ¿Existen los Carnavales sin música? La respuesta es NO. Sea como sea la música, esta debe estar presente. En las aulas se pueden crear composiciones, interpretar las más conocidas y reconocer los instrumentos típicos de estas fiestas y de cada zona.

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5. Refranes de Carnaval:  La lengua, presente en casi todos los contextos, aparece en los Carnavales como un arma de doble filo: con ella creamos refranes y dichos de nuestra tierra reflejando la alegría y las tradiciones del carnaval; pero también existe la tradición de hacer burla y sátira de asuntos políticos o de cotilleo, a través de una lucha dialéctica entre dos generales sobre sus caballos, los conocidos Xenerais da Ulla. Estos salen a las calles de ayuntamientos como A Estrada, Santiago de Compostela o Silleda  durante los días de Carnaval. En los centros se pueden representar estas costumbres con la excusa de un mayor trabajo de la lengua.

 

Los Carnavales lo son todo para algunas personas y no significan mucho para otras, pero lo que no se puede negar es que no es una fecha que pase desapercibida. Cualquier momento es bueno para poner más música y colorido en nuestras vidas, dejándonos llevar por la alegría colectiva.


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