Estudios y datos curiosos

El alumnado creando sus normas


Si tecleamos “normas de clase” en cualquier buscador de Internet nos aparecen numerosas páginas e imágenes en las que básicamente encontramos lo mismo:

  1. No gritar.
  2. Levantar la mano antes de hablar.
  3. Respetar a los compañeros/as.

[…]

Partimos de que las normas son imprescindibles en cualquier grupo, pero más aún en una clase con “taitantos” niños y niñas. Además, es inevitable que éstas se repitan casi invariables en todos los colegios, cursos y grupos. Lo que ya no es tan seguro es que los alumnos cumplan unas frases que están colgadas en carteles preciosos por toda la clase, pero…¿y si son ellos los que las proponen?

Cada alumno debe decir qué condiciones necesita para trabajar en el aula y el resto deben aprobarlas, llevando a cabo un rol como si del parlamento se tratase –con su recuento de votos, su registro en una hoja de actas y demás-. También pueden proponer las represalias que “sufrirán” si no cumplen las normas, pero cuidando siempre que sean constructivas y que supongan un beneficio para el resto de los compañeros –al más puro estilo “Summerill”, de A.S. Neill-.

Más o menos todos conocen las normas básicas y ellos mismos son los que las van planteando, pero algunos alumnos aprovechan para proponer comportamientos poco adecuados. La mayoría los descartan los propios niños, pero si alguno sale adelante no pasa nada. Ellos mismos experimentarán que realmente no es una buena idea y se desechará.

En el caso de alumnos que no sugieran ninguna idea, se puede guiar su aportación hacia normas que nos interesen pero que todavía no se hayan propuesto, preguntándole al niño que si le gusta trabajar con unas determinadas condiciones o prefiere otras.

Una vez pactadas y aprobadas todas ellas, cada uno se encarga de escribir un cartel vistoso, llamativo y, sobre todo, visible. Es importante que estén redactadas en primera persona del plural, ya que da sensación de implicación, de participación directa.

¡Y…voilá!. No sólo tenemos unas normas con las que ellos están comprometidos porque son creación y propuesta suyas, sino que como actividad para llevar a cabo a lo largo de los primeros días de clase sirve para que ellos participen y conocer su nivel de expresión oral. Nos ayuda a repasar la ortografía, la gramática y la caligrafía –ya que van a estar colgadas en el aula durante todo el curso, deberán ser bonitas-. También repasamos los números cardinales y los ordinales –estarán numeradas-. Finalmente, nos permite conocer un poco más a los alumnos y su rol en el grupo –el graciosillo, el líder, el tímido, etc-.

Por último, para recordar la importancia que tiene respetarlas y cumplirlas, se puede hacer, de vez en cuando, un día o una hora sin normas, de forma que ellos mismos experimenten que sin ellas la clase es un caos y que son necesarias para la convivencia y el correcto funcionamiento del aula.


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