Recursos tradicionales

Érase una vez… la vida


El paso del tiempo y la evolución de una sociedad crea la necesidad de introducir cambios que logren la adaptación de las nuevas generaciones al futuro ritmo de vida. El cambio se realiza de forma paulatina a través de la educación de los más jóvenes. Esta educación nace en los hogares de cada individuo y se completa con el trabajo realizado en las escuelas, colegios e institutos con la ayuda y apoyo de los docentes que prestan su servicio.

El avance de la tecnología ha permitido una mayor facilidad de acceso a la información y a nuevos recursos educativos. Si bien los primeros años son duros y se palpa una alta resistencia al cambio, lentamente la adaptación al mundo tecnológico es cada vez más patente y necesaria. Aunque existen multiplicidad de recursos educativos que pueden ayudar al alumnado a mejorar su atención y comprensión, en ocasiones lo más tradicional y sencillo es lo más eficiente.

Con esto me remito a una serie francesa de dibujos animados llamada Il était une fois… la Vie, conocida en España como Érase una vez… la Vida.  Merece así especial mención porque su estreno se produjo en Francia en el mes de septiembre en 1987 y en España el 3 de octubre del mismo año, por lo que en estos días está a punto de cumplir 26 años.

Con intención didáctica y divulgativa, nos acerca a diferentes aspectos sobre la anatomía del cuerpo humano, el funcionamiento de nuestro organismo, distintas enfermedades, así como los hábitos de higiene y salud aconsejables. Todo esto se desarrolla a través de la aventura de unos personajes que resultan ser nuestros propios órganos, nuestros músculos o incluso nuestras células, que nos enseñan cuál es su función y cómo interactúan con sus “compañeros” anatómicos o con agentes externos. Todos recordamos la labor de los glóbulos rojos transportando el oxígeno a cuestas o cómo nos defienden los leucocitos de nuestros “enemigos”.

Además de los vídeos educativos, creados por el director Albert Barrillé, cada capítulo se ve reforzado con un libro documentado, con la ayuda de Planeta de Agostini, cuya intención es ayudar a los lectores a fijar nuevas palabras y asimilar los contenidos de mayor dificultad.

Aunque se trata de una serie de los años 80 y se consideran anticuados los dibujos, a niños y niñas les sigue gustando, así como a sus familias, puesto que la mayoría de padres/madres y abuelos/as han tenido el privilegio de disfrutar de esta serie o de alguno de sus capítulos.

Esta divertida animación ha tenido y todavía tiene éxito debido a que realiza todas las explicaciones de un modo no técnico, con un lenguaje fácil de comprender para los más pequeños y representando situaciones a través de las cuáles se ven identificados con los protagonistas. Ha conseguido divertir a pequeños y mayores, despertando el interés por aspectos considerados difíciles y aburridos y consiguiendo un aprendizaje inconsciente. Válido para todas las edades, desde los 6 años sirve como sistema de apoyo en la enseñanza y como medio de unión y comunicación del alumnado con su familia.

En conclusión, es preciso recordar que cualquier recurso educativo que se utilice, como en este caso el visionado de capítulos de la serie Érase una vez…la Vida, debe servir como un complemento a la enseñanza, un bastón en el que apoyarse, pero sin olvidar que quién camina somos nosotros y por lo tanto no puede convertirse en el protagonista de nuestra historia, sino en un glóbulo rojo que ayuda a transportar el oxígeno de nuestra sangre.


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