UZBEKISTAN: Noches de Oriente

UZBEKISTAN: Noches de Oriente

Se dice que la luna brilla con más intensidad en oriente. Y tenemos en mente a estas latitudes, como un lugar abonado para ensoñaciones y cuentos. Ali baba, Sherezade, caravanas que cruzan desiertos color azafrán, y llegan a ciudades de cuento. Música, filigranas, princesas, emires, califas, y cúpulas color turquesa. Harenes, caravanas de oro, y seda. Olor a perfúmenes y especias.  El oriente más fragante, evocador, mágico está en nuestro subconsciente.

Nombres míticos como Bagdad, Damasco o Samarcanda. Todos han ido perdiendo su esencia. Marco Polo, se sintió cautivado en su camino a Oriente, y dentro de los reinos mágicos nos han llegados relatos fantásticos de Asia Central. El mundo ya no es un lugar especialmente típico, ni se mantiene inmutable. Todo se uniforma, aunque Uzbekistan parece una buena opción para evadirnos. Antigua región de la Unión Soviética, presenta todavía un patrimonio arquitectónico ingente, que cualquier viajero debe visitar. Edificios hercúleos, altivos “caprichos” de azulejos añiles, cúpulas brillantes. Altos minaretes, y arte por doquier. Un enorme decorado, potente, visualmente atractivo e intacto nos hace recordar que había otros mundos, y en Uzbekistan debían ser de leyenda.

No estaba en mi lista de opciones, pero los viajes son como el viento. Surgen, y hay que aprovechar las opciones que se nos presentan.

RUTA DE LA SEDA

Y vuelta a Marco Polo. Él más que nadie, nos fascinó con relatos de fantásticos y exóticos reinos perdidos en la Ruta de la Seda, y la ampulosidad de sus descripciones de mundos que pensaba perdidos. La Ruta de la Seda parte de China, hacia Europa, y a su vera florecieron potentes civilizaciones. Sofisticadas, y suaves como la seda. En el centro de todo, tres ciudades estado únicas. Samarcanda, nombre que solo su mención nos hace soñar, y las ciudades estado de Bujara y Khiva. Hoy dentro de Uzbekistan, una antigua república soviética que está desarrollando el turismo de forma masiva, y que comete los mismos errores de toda potencia turística emergente. Amabilidad, pero caza al turista, con precios abusivos en sus circuitos turísticos a menos que te espabiles.

Y sobre todo un país con una fuerte crisis de identidad. Caído el imperio soviético, el país, algo anodino, gris, y en donde no ha pasado nada emocionante en los últimos cien años (por poner una fecha), mira al futuro sin saber discernir si son asiáticos, aprendices de occidentales, musulmanes mirando al futuro pero con el paso de la losa soviética. Todo se transforma, y no necesariamente de forma coherente o armónica. No es una crítica; creo que están haciendo una gran labor en saber quienes son, recuperar tradiciones, en un entorno complicado.

LLEGANDO A UZBEKISTAN

Los aeropuertos, aun son pequeños, coquetos, y se desembarca usualmente caminando por la pista. Pocas aerolíneas vuelan a Uzbekistan,  aparte de la colorida aerolínea local. Ya que sus raíces son eminentemente turcas, Turkish Airlines y Aeroflot son las aerolíneas casi únicas para volar al país de Asia central. Yo opté por Turkish Airlines.

Decente, eficiente, y hasta brillante en su catering, pero con la maldición bíblica de tener que pasar por el megalómano nuevo aeropuerto de Estambul. Dimensiones hercúleas para la gloria de una pequeña potencia regional, decenas de kilómetros de distancias crueles, conexiones imposibles. Un aeropuerto para evitar, o tomas las conexiones con calma y tiempo. En nuestro caso 3,7 kilómetros entre puerta y puerta. Son dos tramos de casi cuatro horas para llegar a Tashkent, la capital de Uzbekistan.

CUATRO VISITAS ESENCIALES

TASHKENT

La gran capital del país vive una fiebre constructiva, para salir de su aspecto de gran pueblo; esta sede financiera quiere ser la más “guay” y moderna de toda Asia Central. Sin demasiados atractivos, ni siquiera por sus amplios bulevares, o la nostalgia de su zona comercial peatonal, está llenando cada esquina de rascacielos, grandes edificios, y proyectos algunos de dudosa viabilidad. Pero es época de capitalismo fulgurante, y todos se transforma en una noche cada más cosmopolita, luminosa, y viva. Sus ciudadanos hacen esfuerzos para ser más modernos que nadie.

Una cita imprescindible es el metro. Ni de lejos como el de Moscú, tiene estaciones interesantes, y hasta opulentas. Una ciudad de paso rápido, muy rápido, sin especiales atractivos turísticos. Tiene la enorme ventaja de ser plácida, humana, y hasta agradable en algunas de sus esquinas. Sus habitantes te ayudarán en cada uno de tus problemas. Los niños están educados, querrán practicar inglés, y la gente joven te cederá el asiento en el metro.

BUJARA

Quizás cuando no esperas mucho, recibes grandes recompensas. Bujara otra joya arquitectónica del país, pasa por ser la maravilla más inesperada, y aunque se percibe un desarrollo turístico demasiado rápido, respiras la magia de oriente. Nuestro hotel, una antigua casona, está en lo que ellos llaman “old town” tradicional. Una laberíntico complejo  de callejuelas de casitas de ladrillos ocres, en donde se sitúan hoteles boutique, restaurantes, o bares de moda. Cuna de Avicena, cuando entramos en la Plaza de Lab-i Hauz, rodeando su estanque vemos el latir de la ciudad centenaria y especial.

Pequeños zocos jalonan la ciudad, con las más diversas mercancías. Y como ocurre en cada esquina del país, todo es un capricho de azulejos en tonos azules. Tan hermosos e intrincados, que terminan emborrachándonos de tanta belleza. Un enorme guardián domina la ciudad. El gran minarete de Kalyan era demasiado hermoso para ser destruido por parte de los mongoles, que arrasaron el país. A sus pies,  la imponente madrasa de Mir-i-Arab, y la grandiosa mezquita de Bibi Janim. Una enorme rosario de monumentos civiles y religiosos completan la ciudad, como el Complejo Bahoutdin, la fortaleza de Arq de Bujar, y la Mezquita de Bolo Haouz, con el delicioso y coqueto Char Minar. De noche es especial.

KHIVA

O Jiva en español. Fue mi segundo contacto con el país, y está muy por encima de la sobrevalorada Samarcanda; una delicia medieval amurallada en medio del desierto. Hoy, aunque la muralla interior solo se conserva en parte, nos imaginamos el potente impacto que esta ciudadela causaba en las caravanas de viajeros, cuando vislumbraban sus torres a lo lejos, y sobre todo el maravilloso minarete de color turquesa de Kalta Minor, uno de los más grandes del país. Todo se concentra en el barrio de Itchan Kala, y concretamente en la calle central que va de la puerta este a la oeste.

Como buen reino fantástico, hay más de 200 monumentos, en donde la inusual mezquita Juma, con su elaborado mar de columnas de madera, da un toque fantástico. Aunque venido a menos, fue el centro de un potente y próspero reino, en donde se concentraba una enorme cantidad de riqueza, que se ve reflejado en palacios de patios azules, que con solo cerrar los ojos, nos imaginamos un exótico mundo oriental. Sobre todo el enorme palacio Tash Hovli, con más de 150 habitaciones. El patio central es sobrecogedor.

SAMARCANDA

Mucha gente cree que será la guinda del pastel. Guinda es, hermoso también pero no sé si mi lugar favorito en el país. El problema de Samarcanda es que es un nombre demasiado mítico, objeto de fantásticas leyendas. Cierto también, que la imponente Plaza del Ragistan, es uno de esos lugares que todo viajero debe visitar una vez en su vida, y es un icono turístico de primer orden en sí misma. Pero más allá, está ensombrecida por la discreción de Bujara y Khiva. Y si hablan de ti mucho, terminan creándose falsas expectativas. No me malinterprete, no reniego de la ciudad. Solo que la pongo en su lugar.

Segunda ciudad del país, fue una encrucijada de culturas, y epicentro de la ruta de la seda. Tras los muros de la ciudad perdida (y encontrada) de Afrasiab, se comenzó a forjar el gran imperio de Tamerlan, tras la destrucción de los mongoles. Tras la devastación se gestó el imperio más fastuoso, y poderoso de Asia. La Plaza de Ragistan con sus tres poderosas madrasas eran símbolo de riqueza y opulencia.

Pero por desgracia, la ciudad no tiene casco histórico, y sus grandes monumentos han desaparecido salvo algunas estrellas fulgurantes como la gran mezquita Bibi Khanum, o la mágica necrópolis de Shah-i-Zina, el más hermoso monumento de la ciudad. Supera en mucho al gran mausoleo del Tamerlan, a pesar del riquísimo y ornamentado artesanado. Ciudad en donde las artes florecieron, todavía conserva lo que fué el observatorio más grande del mundo, en el siglo XV- El Ulugh Beg.

 

GUIA BREVE

Comer

Años de Unión Soviética ha hecho devastadores efectos en la cocina típica. País prácticamente sin pescado, por obvias razones hunde sus raíces en las cocinas árabes locales, encontrando enormes variedades de kebabs de todos los tipos. Sobre todo de cordero. Algunos con trozos inmensos de grasa. Gran fuerza de los mezze, encurtidos, y ensaladas locales, adopta la influencia de la cocina de sus vecinos, que han venido dejando su impronta en un país con trasiego de culturas.

Encontrarás los manty, que vienen a ser como los dim sum chinos, luego los samsa, que son variedades de las samosas índias, y por supuesto panes redondos como el lepyoshe, tandyr nan, o patyr nan.  El plato nacional es el Plov, un especie de arroz con sutiles toques orientales, que además del aroma del azafrán lleva carne, pasas, huevo etc. En Khiva hay que tomar los spaguettis verdes. En los postres brillan el melón y la sandía, inmensas cantidades de frutos secos, y variedades locales como la Xolva, una especie de Halva local, que sabe a chocolate blanco, y se acompaña con el eterno té verde. 

Donde alojarse

La red hotelera se está adaptando rápidamente a los estándares occidentales. Aunque con ligeras lagunas en sus servicios. Wifis lentas, comidas mejorables, y habitaciones que no necesariamente tienen las mismas dotaciones que los hoteles occidentes. Siempre con un toque decorativo local que va desde el exceso del “ornamento” y el “brilli  brilli”, a estructuras un poco viejas en algunas ocasiones.

 

Formalidades aduaneras

Desde 2019, Uzbekistan se encuentra en régimen de “país sin visado” para los españoles, por lo que para estancias de menos de 30 días, solo hará falta un pasaporte en vigor. Los controles pueden ser algo minuciosos, y en ocasiones pesados hasta la extenuación. 

Moneda

En el país se aceptan dólares y euros casi en todos los lugares enfocados a los turistas, como tiendas y restaurantes. Sin embargo conviene llevar una pequeña cantidad de moneda local. El SUM. 1 euro son 10.000 sums. Los mejores cambios los realizan las propias tiendas. Te devuelven el cambio en la moneda que les des, o en sums. Todo es especialmente barato, aunque tendrás que tener especial cuidado.

Por desgracia, es un país en donde el turista es una fuente de ingresos primordial, e intentarán sacar el mayor número de ingresos posibles. A veces, sin ser especialmente honrados. Circulan las tarjetas de crédito, y hay numerosos cajeros. 

Clima

En el país, solo el 9% es cultivable, por lo que se caracteriza por ser un clima continental extremo. Veranos calurosos, inviernos fríos. Ausencia de precipitaciones, y largas horas de sol con grandes variaciones a lo largo del día. 

Que comprar

Todavía hay una fuerte presencia de artesanía local, muy enraizada con labores tradicionales. Tejidos, artículos de latón, cerámica negra, atriles de madera multifunción. Frutos secos, muñecos y marionetas, grabados en seda. Objetos de algodón, por ser uno de los mayores productores del mundo. 

Adicionalmente pequeños souvenirs locales como imanes para neveras, azulejos pintados a mano, etc.

Como moverse

Es un país seguro en todos los ámbitos. Sin avisos especiales de alerta, y donde el turista puede caminar sin ningún tipo de amenaza. Los taxis locales son numerosos, y hay que regatear. La carrera media puede ser un par de dólares. Entre ciudades, y por las largas distancias Uzbekistan Airways es una aerolínea moderna y confiable. Las carreteras son limitadas, y entre grandes ciudades se construyen autovías a toda prisa. El tren, como el Talgo Afrosiab es una alternativa recomendable.

Precauciones sanitarias

Hay modernos hospitales, y las Dorixonas (farmacias) están bien dotadas. Se recomienda contratar un seguro médico internacional. Los mejores hospitales son privados como la Tashkent International Clinic. No se recomienda beber agua del grifo, tener especial cuidado con la comida callejera, y con frutas y ensaladas en lugares poco confiables. Por lo demás no hay vacunas recomendadas, aunque se recomienda protección para el sol, y sobre todo buena hidratación para piel y labios por lo extremo de las temperaturas

Direcciones útiles

TURISMO DE UZBEKISTAN

 

 

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