Diez cosas que debemos hacer en Roma

Diez cosas que debemos hacer en Roma

La primavera se está abriendo paso, poco a poco. En Galicia con fuertes retrocesos climáticos. Vueling, una de las compañías que tiene base en Lavacolla, nos ofrece una gama de destinos europeos, que en sí son una motivadora tentación. Es tan cómodo volar directo a Europa. París, Londres, Berlín, Zurich…etc.

También Roma; la magna y excelsa capital italiana está unida con dos vuelos a la semana. Mis queridos amigos viajeros, me diréis: “bueno. Ya hemos ido a Roma”. ¿Quien, alguna vez no se ha perdido entre sus ruínas, empapado de arte, o simplemente deleitado con los iconos más turísticos de la capital?. Los Foros, Vaticano, sus museos, o las callejuelas peatonales del casco histórico.

Incluso hay mujeres, que sienten alguna vez en su vida, la inclinación de emular a  la Anika Ekberg, sumergiéndose en la fontana, o pasear en Vespa como la Hepburg en Vacaciones en Roma. Siempre apetece unas nuevas “Vacaciones en Roma”.

A unas tarifas francamente tentadoras,  la eterna Roma, ofrece siempre un potente influjo. Una ciudad que va mostrando capas diversas en su historia, y todas se combinan de forma perfecta. Hermosa, cautivadora como una bella dama, algo avejentada, pero cuyas cicatrices, la hacen aun sofisticada.

Siempre hay un motivo para perderse en Roma. Aunque propongo diez cosas impresencindibles  que no deberías de dejar de hacer

1) Bus turístico Mucha gente cree que Roma es caminable. Lo es, pero hasta cierto punto. La red de transportes públicos son impuntuales, y circulan atestados; y solo hay dos líneas de metro. Los atractivos tradiciones quedan lejos unos de otros, y nada mejor que alguna de las tres compañías que operan desde la Estación de Termini, y admiten bonos de 24, y 48 horas.

Puedes subir y bajar donde quieras, en rutas que son circulares y frecuentes. Mi recomendación es de la Hop on hop off Sightseeing Bus

Si quieres caminar, o usar el transporte público, el bono ilimitado te costará 7 euros, y 1,50 cada viaje. Los billetes se venden en los kioskos y estancos cerca de cada parada.

2) Cappuccino en Caffé Greco  Lavazza, o Ily el café en Italia es una tradición. Intenso, y aromático, se toma sobre todo sentado o “sul banco” o sea en el mostrador. Il Greco puede ser, además del café más antiguo de Roma, una trampa turísitica si te sientas. En el mostrador solo pagarás 2,50. Solo con pensar, en la cantidad de celebridades que caminaron por Il Greco, compensa suficientemente el tomarse algo.

3) Una buena trattoria Caminaba por Roma, y escucho música de Raffaella Carrá. Que friki¡¡¡. Miro, y un cartelón verde de los años sesenta, ponía Trattoria di Gigi (Via Belsiana 94/95). Dentro, todos los ingredientes tradicionales de una buena trattoria (restaurante típico). Por unos 25 euros, un plato de exquisitos antipasti, y unos raviolis della nona con ricota y espinacas sublimes.

Días después, la pasta de Fruti di Mari del Ristorante degli Amici (en Via Santa Crocce 33B), me hicieron por un instante olvidarme de los problemas del mundo mundial.

4) Zámpate montañas de helados. Se toman por kilos. Los gelatti, son parte integral de toda estancia en Roma. Sabores inimaginables, nombres legendarios como San Crispino, y un precio moderado hacen que sean el snack perfecto para ir de punto a punto, buscando las mejores “cremas heladas” romanas.

Mis recomendaciones son claras. Siempre hay que evitar las heladerías industriales, con grasas hidrogenadas, y sabores artificiales.

5) Explora Ostia Antica Si estamos ya versados en la antiguas ruinas de Roma, Ostia Antica, como antiguo puerto del Imperio, es un lugar fascinante. De puerto principal de Roma, a ciudad en ruinas, aunque en un estado de conservación verdaderamente sorprendente. Tabernas, ínsulas, termas. Calles, y vestigios impresionantes. El transporte cuesta  1,5o desde la estación del suburbano San Paolo (cambio en metro Pirámide). Tras cinco minutos andando, llegas a las ruinas.

6) Escaparates de Via dei Condotti. No solo Condotti, sino Via Frattina, Borgognona. o del Babuino. Este triángulo de las grandes marcas de la moda son perfectas para soñar, pero también, tras evitar el disuarioso escaparate con lo más caro de temporada, para encontrar algún “capricho”, que cumpla lo de: “que diablos, una vez es una vez”. Bulgari, Gucci, Ferragamo. Es un buffet opulento de extravagancia y lujo.

7) ¿Que tal descubrir las leyendas de fantasmas de la ciudad? No hay ciudad en el mundo, con más historias truculentas, y no es extraño que esté atestado de fantasmas. Si te va lo sobrenatural, o simplemente quieres sentir un ligero escalofrío, piérdete por los recovecos más siniestros de esta urbe. Hay decenas de tours y libros, al respecto.

8) Un aperitivo en el entorno de Via Cavour. Viminale es uno de los barrios más castizos y locales de Roma. Además con zonas de mucho ambiente y postureo, y en donde encontramos los locales con más sabor local. A media tarde es muy italiano, comprar un bebida (vino, processo, spritz), y acompañarla con un buffet de antipasti (tapas), al mismo precio. Entre los 7 y 10 euros. ¡Esencial¡. Vive como un italiano.

20160313_092957-1 (Copy)9) Basílicas de Roma Puede que el Vaticano tenga una omnipresente influencia, y minimice allí donde alcance su sombra. Pero los templos, iglesias y basílicas en Roma, dejan de serlo para convertirse en catedrales. Imponentes, inmensas, y faraónicas incluso las más anónimas. San Juan de Letrán, San Pablo, San Ignacio  de Loloya, Santa Maria la Mayor, escondidas en cualquier esquina, desafían todas las proporciones racionales.

10) Callejear sin fin. A veces te atosigan los turistas, y es normal que los romanos sean considerados huraños. Les invadimos masivamente sus calles. No obstante, el casco peatonal es lo suficientemente grande como para huir, y buscar esquinas de encanto indudable. La parte posterior de la Piazza dei Fiori, Farnesse y Ponte Sisto es mi favorita. O perderse por entorno de Via Giulia, por no mencionar el sugerente Trastevere.

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¿Cómo ir?

Vueling vuela casi todo el año, dos veces por semana a Roma desde el Aeropuerto de Lavacolla.

La compañía opera a la terminal 3 de Fiumicino, desde donde ofrece más de 50 destinos a toda Europa, siendo uno de sus hubs más importantes. En poco más de dos horas, aterrizas en la capital italiana. Comodísimo.

Se puede acceder al centro, además de en taxi, mediante el Leonardo Express, un tren directo a la estación central de Termini, y la opción más racional, y económica, y ligeramente más larga de los buses de 4 compañías, que operan justo desde el exterior de la terminal 3, también a Termini.

Donde alojarse

En el entorno de Termini tendremos los hoteles más económicos de la ciudad. Cierto que en metro o bus llegamos en unos 10 minutos al centro, pero resulta incómodo para los incomparables paseos por el entorno de Piazza Navona, o la propia Fontana de Trevi.

Si buscas algo especial, te recomiendo el Grand Plaza Hotel. Palaciego, monumento nacional, y parte esencial de la historia viva. En la Via del Corso, era el lugar favorito de Visconti, o de Magnani. Alojó a nobles, fue usado para decenas de películas, y hasta ocupado por los nazis cuando pasaron por Roma.

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Y luego algo boutique. El Nerva Boutique es una pequeña joya detrás del foro del mismo nombre. Estilo, clase, y con todos esos detalles que lo hacen un lugar  “cuqui” para pasar una noche. Precios sobre los 80 euros, aunque suele subir rápidamente.

Su localización, en un delicioso callejón, casi inaccesible, es perfecto para estar en el cogollo, huyendo de los agobios de las muchedumbres.

 

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