RMS Carpathia: El barco héroe del Titanic

RMS Carpathia: El barco héroe del Titanic

En la historia naval, una nave puede hacerse famosa por ser la mas grande y lujosa, o por perecer llevándose consigo un gran tributo en vidas humanas. Cientos de pequeños, y anónimos transatlánticos han pasado de puntillas por la historia. Uno de ellos, correría el mismo riesgo, si en su discreta vida, y trayectoria no se hubiera encontrado en su camino con un mito. Y es que todo lo que envuelve al Titanic sigue vertiendo ríos y ríos de tinta, y despertando fascinación perdurable. Mucho se ha especulado sobre la identidad del barco misterioso que pasa de largo en la fatídica noche, y que pudiese haber salvado a todos los pasajeros del Titanic. Lo cierto es que generaciones enteras, tendrán que mostrar gratitud eterna al pequeño buque británico Carpathia, por ser el que recoge a los pocos supervivientes de la tragedia. Es el momento de que le rindamos un pequeño homenaje.

No es que fuera construido para ser una celebridad, más bien al contrario. Por su pequeño porte, su discreta presencia no estaba destinado a ser una fulgurante estrella en el tráfico del Atlántico Norte, sino a rutas menores llevando a las clases menos pudientes. Como en el caso de todos los barcos de Cunard, su nombre rendía homenaje a las provincias del antiguo Imperio Romano, y más concretamente a la zona rumana de los Cárpatos. Se bota el 6 de Agosto de 1902, tras haber sido construido en los astilleros de Swan Hunter & Wigham, en Wallsend. Sus cinco pequeñas cubiertas de pasajeros, de las que hay pocas referencias históricas, no estaban configuraban con esplendor, sino con una espartana oferta sobre todo para clases medias y emigrantes, que no podían permitirse el lujo de viajar en otras naves más lujosas.

Construido en una época en donde el transporte de inmigrantes daba pingues beneficios, no siempre era realizado con una cierta comodidad o dignidad para un colectivo que pagaba bajísimas tarifas, y no exigía derechos. Sociedades clasistas, con separación estricta de sus pasajeros, y en donde las acomodaciones de tercera, también llamadas entrepuente, no pasaban de “cubículos” en lo más profundo de las naves, con literas, duchas colectivas de agua fría, sin climatización, y en donde no se proveía comida, ni ropa de cama. Sin embargo el Carpathia mantenía un cierto decoro. Dos clases (200 en segunda, y 1500 en tercera) en donde destacaba las comidas incluidas en tercera, y espacios inauditos para la época como salón de fumadores, salón de señoras, bar, y un comedor para servir a 300 pasajeros de una vez. Adicionalmente, la segunda ofrecía además una librería. Con 2 turbinas de cuadruple expansión y dos hélices, montaba enormes bodegas refrigeradas para el transporte de comida congelada.  Una especie de low cost de la época. El 22 de abril de 1903 realiza sus pruebas de mar, para ser puesto en servicio el 5 de Mayo de 1903 entre Liverpool a Nueva York o Boston en verano, pero en invierno es destinado al transporte de emigrantes, sobre todo húngaros, entre Trieste y Fiume a America. Más tarde instala una discreta primera clase; ampliando el numero hasta los 2250 de tercera (frente a los 100 de primera y 200 de segunda), en un barco que no llegaba a las 15.000 toneladas. Grande en su época, había sido superado con el paso del tiempo.

Pocos datos hay de su trayectoria hasta la noche del fatídico pero providencial encuentro con el Titanic, en domingo de 14 de abril de 1912. Pero navegaba con rumbo a Rijeka (Croacia), con un variopinto pasaje, emigrantes que volvían a sus casas para pasar el verano, llevando a un nutrido grupo de americanos que comenzaban a probar la nueva moda, que se llamaba turismo, y buscaban las cálidas aguas del Mediterráneo. Las exóticas escalas de Gibraltar, Genova, Napoles, Mesina y Palermo hacía que acaudalados pasajeros, comenzaran a pensar en esta inusual forma de vacaciones. A bordo, en la fatídica noche, gente con renombre como el pintor americano Colin Campbell, o el periodista Lewis Skidmore, y el fotógrafo Francis H Blackmarr. Al frente de la telefonía, se encontraba Harold Cottam, que recibe el desesperado mensaje del Titanic, al que al principio no da crédito. El barco más grande, seguro y famoso del mundo se estaba hundiendo. Enseguida su capitán Arthur Henry Rostron, pone rumbo inmediato al lugar de la tragedia a 93 kilómetros. No era el barco más cercano, pero si y por diversos motivos, que sería muy largo de explicar, sería el providencial primer barco que llegaría al lugar del hundimiento, y rescataría a los más de 700 supervivientes.

Mucho se ha escrito sobre el Titanic pero poco del grado de sacrificio del Carpathia, la abnegación de sus pasajeros al cuidar a los infortunados supervivientes, de no solo haber compartido el espacio, haber actuado de psicólogos, amigos, enfermeros improvisados, sino por haber virado rumbo sin rechistar y transportar de vuelta a Nueva York a los pasajeros del Titanic, que embarcaron en el Carpathia en estado de shock. Hay que alabar la rapidez de la actuación, primero en las decisiones tomadas que ponían en propio riesgo al Carphatia. Su lenta velocidad de 14 nudos no le permitían llegar a tiempo, antes del hundimiento, pero se corta la calefacción y el agua caliente para ganar velocidad y hacerlo marchar a tope de potencia en una zona plagada de icebergs. Al mismo tiempo, organiza un plan de contingencia en tiempo record. Entre las medidas tomadas una de ellas es mantener a los pasajeros y supervivientes separados, algo que no se materializó ya que los pasajeros del Carpathia prestaron ayuda inestimable en la atención, además preparar todas las zonas publicas para acoger a los supervivientes, preparar mantas, comida y bebida caliente, tener lo botes preparados, al igual que cuerdas o sillas, ordenar a la tripulación que tomasen el nombre de cada superviviente cuando fueran izados a bordo. En solo cuatro horas (desde las cuatro a las ocho) se completa la operación de rescate en un tiempo record.

Hay decenas de anécdotas, aparte del casi anónimo heroísmo de su tripulación. Mientras que preparaban la nave, y los planes de emergencia se decidían, entre sus pasajeros del Carpathia cundía el pánico. El señor Odgen recorrió decenas de veces el barco, porque pensaba que había un gran incendio, o las tareas titánicas del doctor McGhee en hacer acopio de medicinas, y coordinar a los otros dos médicos que había a bordo. Además, la inextimable consideración de los pasajeros de tercera clase, que fueron movilizados y reagrupados para hacer sitio a los naúfragos sin emitir la más minima queja. Mientras que el SS Californian quedaba en la zona, para buscar a mas supervivientes, el Carpathia navega a toda maquina a Nueva York, en donde es recibido como un héroe, pero en un impresionante silencio por miles de personas en el Pier 54, conmovidos por la tragedia. El capitán es convocado en el Hotel Waldorf Astoria al día siguiente, para declarar ante la comisión de investigación, para partir de nuevo a su destino. Un capitán altamente condecorado, como comodere primero, y capitán del Mauretania y el Berengaria después.

Sin embargo, la trayectoria de nuestro pequeño héroe, continua sin mayores consecuencias, haciendo su ruta al Mediterráneo, incluyendo Atenas, y volviendo a la ruta de Nueva York, y Boston, siendo lo único destacable la multa de las 11.1500 liras de los italianos, porque en una salida, en septiembre de 1914, sale sin unos pertinentes permisos. En una época de plena competencia, entre navieras, el suceso es interpretado como una táctica para favorecer a las navieras italianas, que hacían la misma ruta. El fin de la suerte del barco, termina en 1918, ya con la Primera Guerra Mundial, dando sus últimos coletazos. El barco, aunque podía ser convertido en barco de transporte de tropas, con capacidad para 3000 soldados, jamás fue convertido en transporte bélico. El 17 de junio de 1918, hacía la ruta rumbo a Estados Unidos, junto con un convoy de otros barcos. Cuando se encontraba a la altura de 120 millas de Fasnet (Irlanda), y al mando del capitán Willian Prothero, recibe tres impactos de un submarino alemán, al mando de Wilhem Werner, matando a tres tripulantes, pero sin consecuencias para los 57 pasajeros y resto de tripulantes. Se hunde definitivamente a las 12.40 de la mañana. Los supervivientes son rescatados por el barco de guerra HMS Showdrop, que pone en fuga al submarino alemán.

El barco descansa en el fondo, hasta que su descanso es perturbado.  No es que el barco importase demasiado, o más que otras naves hundidas en la contienda. Era sin duda, una ocasión de estudiar detenidamente los restos, para poder obteniendo información acerca del hundimiento del Titanic. El 9 de septiembre de 1999 Argosy International, encuentra los restos en unas condiciones impolutas. Esta derecho, de una sola pieza, y con solo tres boquetes, debidos a los impactos de los torpedos. Un año después, una segunda expedición, en esta ocasión capitaneada por el escritor de la famosa obra “Rescaten el Titanic” y propietario de la empresa NUMA, Clive Cussler anuncia que también ha encontrado a la nave. De propiedad de la empresa Premier Exhibitions, planea recuperar restos para ser mostrados en diversas exposiciones. De momento la última página de la historia del Carpathia aun no ha sido escrita, y seguro mostrará enormes sorpresas.

 

DATOS

Tonelaje 13555 t

Eslora: 165 m

Manga 19,7 m

Calado 10,5

Velocidad 14-17 nudos

Capacidad: inicialmente 1704 en dos clases. Después de 1905, en Primera 100, 200 en segunda y 2250 en tercera.

NOTA: Fotos de www.maritimequest.com

 

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