“Cuidar”: La difícil labor de la enfermería durante la pandemia

“Cuidar”: La difícil labor de la enfermería durante la pandemia

El 31 de enero de 2020 se conocía el primer caso de Covid-19 en España. Hoy, 720 días después, nuestro país está inmerso en una sexta ola en la que cada día se notifican más de 150.000 nuevos contagios.

En estos casi dos años de pandemia han sido muchas las cosas que han cambiado. Sin embargo, hay algo que se ha mantenido ahí: el personal sanitario. Sin nuestros médicos/as, enfermeros/as, auxiliares, farmacéuticos/as y demás profesionales habría sido imposible llegar hasta aquí.

Todos los medios de comunicación nos han acercado a los hospitales, nos han permitido escuchar y entender de la mano de los médicos y expertos más experimentados qué estaba sucediendo en los momentos de mayor incertidumbre. Pero ¿y el personal de enfermería? ¿Cómo han vivido ellos/as esta situación?

Según Gemma Rodríguez, presidenta de la Asociación Gallega de Enfermería Familiar y Comunitaria, lo más difícil fue enfrentarse a un virus desconocido y dar respuesta a las dudas y necesidades de las personas: “La saturación del sistema hizo difícil llegar a todo el mundo en el tiempo requerido. Además, no permitió mantener la calidad en el acompañamiento de las familias en el dolor de la muerte”.

Pese a esta saturación, la presencialidad del paciente en el centro se intentó mantener durante toda la pandemia. Y es que la enfermería se caracteriza por la cercanía y el contacto con el paciente, algo que no cambió a pesar de la incertidumbre, el miedo y la rápida propagación de un virus que, a pasos agigantados, se estaba cobrando vidas.

Aunque no fue el contacto el único deber del personal de enfermería durante la pandemia. “El papel de la enfermera en la pandemia ha ido desde la gestión y realización de pruebas diagnósticas y cribados poblacionales, hasta el liderazgo de las campañas de vacunas Covid. Pasando por la realización de campañas informativas sobre la enfermedad y el seguimiento telefónico de los pacientes enfermos de Covid aislados en su domicilio, sin olvidar la asistencia en domicilio y el soporte a las residencias sociosanitarias”, resume Gemma.

Todo ello, en muchos casos, bajo mínimos. Desde los hospitales y centros de salud se venía avisando desde hacía mucho de la necesidad de aumentar las plantillas de enfermeros/as en los centros de atención primaria. Una necesidad que, en esta sexta ola, se ha hecho evidente. Así lo explica la presidente de la AGEFEC:

“Nos hemos encontrado con la incapacidad de resolver dicha carga de trabajo por el bajo número de enfermeras en los centros de salud. Y esto repercute en el resto de pacientes y de su salud, desplazando el control de la cronicidad o del tiempo en acudir al domicilio del paciente inmovilizado, restándoles tiempo imprescindible donde evitar agudizaciones para dar cabida a las necesidades derivadas de Ómicron”.

Una situación de escasez de personal en la que, estudiantes y residentes de enfermería, fueron de vital importancia. Mediante una evaluación extraordianaria para valorar las competencias adquiridas, muchos de ellos/as firmaron contratos que les permitieron comenzar a ejercer “elevando así el número de profesionales para la asistencia, coordinación y gestión de la pandemia en los centros de salud”.

Estudiantes que, a su vez, han servido de ejemplo para otros que llegan. Y es que, desde el inicio de la pandemia, la demanda del Grado en Enfermería no ha parado de subir. Así lo demuestra la nota de corte de la Universidad de Santiago que, para el curso 2018-2019, se situaba en el 10,5. Y que, para este año académico 2021-202, llegó hasta el 11,890.

Jóvenes estudiantes que, con los profesional de la enfermería que han luchado contra el Covid-19 como referentes, ya sueñan con “cuidar”.

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