Hombres con una misión

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Querida Julia:

Acabas de cumplir cuatro años, y tengo que ponerte un sobresaliente en la misión que te puse cuando llegaste al mundo: hacerme feliz. En cuatro años preciosos has ido más allá de esa misión: creo que me has hecho crecer como persona, creo que me has aportado estabilidad y control de mí mismo, creo que me has enseñado mil veces que la vida es algo más que preocuparse en exceso por cosas con fácil solución. Tú has sacado matrícula de honor en una misión que has cumplido sin saber que se te había encomendado. Quizás haya sido lo mejor, quizás no saber de misiones sea la mejor forma de cumplirlas. Pero cuando vayas cumpliendo años, ten cuidado: a lo mejor te quedas encallada en alguna misión.

Que no te pase como a Joseph Blatter, un sufrido ciudadano suizo de 78 años que recientemente anunció que se presentará a la reelección como presidente de la FIFA, cargo que ostenta desde 1998 tras haber sido antes vicepresidente. De ser elegido, Blatter iniciaría su quinto mandato en la presidencia. “Sientes que tienes una misión, y que esa misión no ha acabado”, dijo Blatter al anunciar su decisión de seguir.

El pobre Blatter dio a entender que a sus 78 años está en perfectas condiciones para asumir otro mandato. Pero que si decide seguir es porque las asociaciones nacionales “me pedían por favor sigue, sé nuestro presidente también en el futuro”. La impresión que queda es que él quizás querría acabar con todo ya e irse a su casa, pero no puede: está atrapado por su misión, secuestrado por la enorme responsabilidad de servir al fútbol, de hacerlo cada día mejor: el fútbol no puede vivir sin tipos como Blatter, dispuestos a dar su vida por el bien de su gran pasión. Y bien mirado, ¡qué caramba, 78 años no son nada!

Siente uno lástima viendo a Blatter, aunque eso se compensa de inmediato cuando se recuerda todo lo bueno que ha hecho por el fútbol: lo ponderado de sus decisiones, la paz que siempre busca con ellas sacando al fútbol de vanas polémicas, el altruismo que muestra con su comportamiento siempre distinguido, señorial, la huida que hace de todo protagonismo; y se compensa todavía más cuando se presiente lo bueno que aún tiene por hacer: lo mejor está por llegar. Pero el suizo ya no es un muchacho, y los amantes del fútbol tememos por su salud: la maldita misión puede acabar con ella.

Porque se intuye que, como ocurre con los mejores matrimonios, sólo la muerte será capaz de separar del fútbol al dadivoso, espléndido en su generosidad y en su entrega Blatter. Recuerda, Joseph, lo de Julio Humberto Grondona, que llegó a la presidencia del fútbol argentino en 1979 y su corazón el pasado mes de julio de 2014 dijo basta cuando el hombre seguía al pie del cañón, a sus 82 años, velando más por la salud de la AFA que por la suya propia. Que en paz descanse.

Que tenga cuidado Blatter y que tengan cuidado tantos héroes sufridores en silencio mientras cumplen su misión. En España también tenemos un caso claro: que se cuide Ángel María Villar, todo entrega y buen hacer desde que en 1988 fue elegido presidente de la Federación Española de Fútbol. Villar tiene la ventaja de ser más joven, sólo 64 añitos… pero el cuerpo las hace y el cuerpo las paga. Y Villar lo ha hecho tan condenadamente bien que ha sido reelegido presidente seis veces. Una labor ímproba, aunque, como sucedió con Grondona, su increíble capacidad de trabajo y de gestión aún le han permitido tener un cargo también en la FIFA… que preside Joseph Blatter.

Cuídense, eternos jóvenes, que tanta dedicación al final sale cara. El fútbol, qué carajo, los necesita; pero piensen por una vez en sí mismos y olviden que su misión aún no ha terminado. Nadie les reprochará nada, del mismo modo que corren el peligro de que al final no se valore su sacrificio.

Un beso, Julia

Author: Antonio Pais

Nacido en Zaragoza el 19 de abril de 1965; maño, aunque hijo, sobrino, nieto, bisnieto, tataranieto… de gallegos. Licenciado en Derecho, periodista deportivo desde 1989, desarrollando su labor en periódicos como El Periódico de Aragón, El Correo Gallego y Marca. Desde hace diez años compagino la información deportiva con la médica, en el periódico electrónico El Médico Interactivo. Casado con Mónica, desde octubre de 2010 somos padres de Julia.

One Comment

  1. Fantástico post Antonio. Cuantos hombres buenos y abnegados pueblan los despachos del deporte y que poco lo apreciamos.
    Por cierto, ¿esto es un artículo sobre la «casta» deportiva?

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