Danzad, danzad, benditos

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Querida Julia:

Te gusta la música, y te gusta bailar. Te basta con escuchar una melodía para mover los pies, para intentar componer un baile, para danzar y mostrar así tu alegría. Y en ese sentido te da igual un éxito actual que otro antiguo o que una muñeira (a tu modo): tú bailas; con mucha gracia y cierto sentido del ritmo, por cierto. Ya sabes que yo todas estas cosas las veo con mucho agrado, y por eso bailas y sonríes al sentirte observada: nada te gusta más que comprobar que seguimos tu actuación, y es sorprendente cómo vas ampliando tu repertorio. El baile, la música: símbolo de alegría.

No eres la única a la que le gusta bailar, claro.  Aunque algunos parece que lo tienen prohibido. En la última jornada de la Liga de fútbol, Cristiano Ronaldo marcó el primer gol de su equipo, el Real Madrid, en el partido frente al Athletic de Bilbao. En la celebración el propio CR, James y Marcelo (tres jugadores blancos) bailaron unos segundos, a mi gusto con mucha gracia y mucho sentido del ritmo, y conjunción. Como aquí hay para todo, ha habido quien ha hablado de falta de respeto al rival en la celebración.

En ocasiones hemos hablado de la mentalidad un tanto infantil de Cristiano, pero en este caso lo libro de todo pecado: a mí me parece que está muy bien mostrar tu alegría y celebrar un gol con un baile, sobre todo si es ante tu afición; y no veo falta de respeto por ningún sitio, sino más bien espontaneidad: está muy bien celebrar un gol, la mayor alegría del fútbol.

Y no voy a cambiar el rasero según quién baile, que la danza del otro día es una ‘exportación’ de James: la llevó desde la selección colombiana al Real Madrid, y nadie, creo, habló de falta de respeto cuando bailaron los ‘cafeteros’ en el Mundial… de la misma forma que se ve del todo natural que los jugadores de Brasil celebren un gol con una samba… o del mismo modo que a nadie, creo, le molestaba que Roger Milla, tras marcar con Camerún en el ya lejano Mundial del 82, se fuese al córner a mover la cintura.

Bailar es alegría, el gol es alegría. Y siempre que se haga con naturalidad y sin falta de respeto (que hay que ver cada caso), celebrar un gol bailando está bien. Si se marca un gol hay que celebrarlo. Por eso tampoco estoy muy de acuerdo con esos jugadores que le marcan un gol a su antiguo equipo y no lo celebran, o hasta piden perdón, por un supuesto respeto: si no quieres ofender a tu antiguo equipo, lo tienes fácil: dispara fuera, no marques gol; claro que entonces ofenderás al equipo que ahora te paga, el que lo hace esperando que marques con él muchos goles… y que los celebres.

Un beso, Julia

 

 

Author: Antonio Pais

Nacido en Zaragoza el 19 de abril de 1965; maño, aunque hijo, sobrino, nieto, bisnieto, tataranieto… de gallegos. Licenciado en Derecho, periodista deportivo desde 1989, desarrollando su labor en periódicos como El Periódico de Aragón, El Correo Gallego y Marca. Desde hace diez años compagino la información deportiva con la médica, en el periódico electrónico El Médico Interactivo. Casado con Mónica, desde octubre de 2010 somos padres de Julia.

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