Presentación

| 0 comments

¿Pódese pasar?, como decía una longeva cocinera hace ya muchos años en aquella familiar Peregrina cuando quería anunciar, con la sabiduría popular de una guisandeira, el menú que su facedora mente había ideado para el día siguiente.
Cuando lean esta presentación, proferirán mil exclamaciones de alegría algunos que aún me recuerdan con cierto afecto. Decía Flaubert que el afecto profundo tiene miedo a ser descubierto. Yo estoy en esa indagación convulso y perseverante.
¿Otra vez este tío cargante?, exclamarán llenos de un cansino hartazgo aquellos que me han leído desde hace años en mis distintas épocas en este acogedor periódico. ¡Hay que impedir que se acomode! Daquela, sería nuestra perdición, vociferarán los mencionados inquisidores de mi obra por todos los escondrijos de Compostela.
Tú, tranquilo, José María. Como dice la cabecera de tu blog, lo tuyo es andar miudiño. Nada de prisas. Nada de disfraces multiusos. Tú, a lo tuyo. Siéntate al ordenador y escribe.
Es de las pocas cosas que sé hacer.
Ese tono lacrimógeno debes descartarlo. No gusta en absoluto. Podredumbre emocional, diría aquella amiga tuya que te mandaba hace unos años un guasap todas las mañanas con las directrices de cada día.
¡No lo recuerdo!
Ahí empieza tu problema, que tienes una memoria selectiva.
Tu regreso es tan bonito que parece cosa de meigas, te dijo una amable lectora allá por la primera década de este siglo cuando, después de la enésima huida, volviste a la ventana de papel del entrañable Galicia-hoxe.
¿Que no sabes quién soy?
Después de un perplejo pestañeo caigo en la cuenta de mi realidad. Llevo años escribiendo y casi nadie sabe de mi segundo oficio. Somos tantos en el empeño creativo y tan breve el tiempo para la lectura que apenas te habrán leído cuatro fieles seguidores.
Alguno más, hombre, alguno más, te dice sonriendo la que se esconde en un pseudónimo indescifrable para ti.
José María, esta presentación está quedando un poco desteñida. Pero sigue.
Me he hecho un tuneo. Sí. Con la misma música del festival de Eurovisión de hace años, no recuerdo las modernas, metí repetidas veces mi cabeza en una lavadora de cochambres, despojos e inquietudes y no paré de decirle: ¡Centrifuga, centrifuga, centrifuga! Y aquí estoy de nuevo, con un tuneo de carallo, de esos que te cogen la vieja y amarillenta chaqueta y la rediseñan de tal modo que no se puede reconocer ni el más pequeño de los desperfectos del pasado.
Y lo segundo que tuneé fue mi nombre. ¡Fuera los fantasmas del pasado! No quiero el llanto del heredero que no conoce a su padre, no.
Adoro y me entusiasma la ilusión en la que vives. José María…¿crees que alguien recuerda tus heterónimos?
¡Fuera las lágrimas terribles en las que nadaban mis viejos pseudónimos!, grito a mi alter ego en un aquelarre fantasmagórico.
¡Qué falso eres! La nostalgia es el alimento de tu espíritu. No la traicionarás nunca. Y lo sabes bien. Eres un servil esclavo de sus lactancias. No me vengas con falsas promesas. Díselo a tus lectores con honradez y lealtad. No seas una franquicia de la mentira.
Aquí estoy. Doy la cara. Me conocerás, tranquilo, me conocerás. Ya estoy de nuevo entre ustedes, con un olor a hombre que no quiere alimentarse de las migajas del pasado.
¡Serás hipócrita! Si en la próxima entrada hablarás seguro de tu pasado. Ya la estoy viendo. Te apuesto lo que quieras.
Nunca he ganado una apuesta.
¿Lo ves?
Pero mi memoria será positiva, memoria de vida que no de muerte.

jmmaiz@telefonica.net

Author: José Mª Máiz Togores

Profesor e escritor. O primeiro, de seguro. O segundo, iso creo.

Deja un comentario

Required fields are marked *.


Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.