Retrato de una dama: Concepción Arenal

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Este sábado se estrena en TVE: Concepción Arenal, visitadora de cárceles. Una forma extraordinaria de celebrar el Día de la mujer con una de sus mejores representantes, aunque tal vez un tanto olvidada, como suele ocurrir a lo largo de la historia. Por esta razón le dedico este post a esta mujer brillante, haciendo un breve esbozo de su vida y obra.

Cuando el ser humano se incorpora a la sociedad, busca encontrar en ella una mentalidad y una proyección social que permita destruir los tópicos en un esfuerzo por transcender. Un pensamiento sin prejuicios ni obsesiones, se observa en la mirada de una mujer,una pensadora que no conocía la soledad porque se comprometió con su tiempo y supo aportar su inestimable colaboración en disciplinas como las ciencias sociales y jurídicas. La misión de dirigirse a la virtud, la verdad y la belleza como fin último, sobreponiéndose a las miserias del mundo real, la convirtieron en un símbolo que brilla con luz propia: Concepción Arenal.

Su vida se entrama con el contexto histórico. Para nada, debemos juzgarla con los habituales criterios con los que asociamos su imagen. Sobre su infancia, podemos decir que a muy corta edad, supo proveerse de una gran muestra bibliográfica, fruto de la nutrida biblioteca que poseía su abuela, la cual, marcaría su formación intelectual-religiosa y sus continuas discusiones filosóficas, en un intento por ser querida y valorada intelectualmente.

En una época en la que el pueblo se sentía vencido, ella proclamaba la libertad y el reconocimiento de los derechos. Corregía la debilidad de la gente ante el poder disfrazado, cubriéndose con la dureza y la presunta razón, con la que erigía una fortaleza imbatible. Manifestarse era ejercer el derecho de una humanidad ultrajada, era observar el muro invisible que el poder no alcanzaba a ver como objetivo. Ante esta situación, su respuesta llegaba a los oídos de los débiles. Dicho con sus propias palabras: “Si existe esa falta de respeto no es exclusivo de las clases pobres a quienes se atribuye”.

Mantuvo su particular postura ante la Internacional obrera. Para ella, la previsión de Marx era racional, porque se ponía en tela de juicio la igualdad, aunque prevenía del error de táctica que esto suponía porque no se derrotaría al capital, sino al obrero y a sus semejantes. La apropiación y la propiedad, el uso y el abuso…condicionados por la necesidad material. Pero ¿Dónde se encontraba la conciencia de la persona? Esa reflexión,la transmitió en sus Cartas a un obrero como mediadora en esta contienda. La familia era una institución natural que defendía. El hombre-decía-es un animal cuya especie se extingue si no forma familia, mientras que el Estado era un ente lejano que no podía suplir al trato humano.

El feminismo liberal fue otra de las causas que la comprometieron. Fue una defensora de la mujer del mañana, que no cree en la inferioridad intelectual de su sexo. Abordó por primera vez esta cuestión en La mujer del porvenir (1869). El saber es adornar el alma de encantos que no envejecen, no ser un objeto, un ser inmóvil e indefenso ante el hombre. El verdadero compromiso era la reforma de la dimensión natural y la belleza transportada a la cultura en un único ser revelador: El encanto femenino. Mujeres instructoras de sus hijos y de sí mismas en un tránsito de vida emocional a racional. En su vida se vio materializada la voz de su caridad en un intento por proveer de armadura al caballero indefenso que sufría dolor y obscuridad. Sus redes se extendían en un extenso corredor de compromisos: El derecho de gentes positivo,la reforma del sistema penitenciario, la acción social católica…

Pero a pesar de sus esfuerzos, no parecía ser apreciada en su país. Tenía una obra escrita y había desempeñado una actividad digna. Dio respuesta a la polémica, a la revolución. Lo que más me enorgullece es contarla como una dama entre caballeros ferrolanos ilustres de todos los tiempos, que supo aceptar la resignación pero tomando la conciencia de persona que reclama los derechos de su propia especie y que creía en la verdad conquistada, fruto del tránsito entre dos siglos en aquella grande patrie. A través de su persona caigo en la cuenta de que aquel que busca su verdad es libre.

Autor: Arantxa Serantes

Humanista digital y Doctora por la USC

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