Música pop y tradición: la fusión de Naughty boy

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Seguramente habréis visto el videoclip “La, la, la” de Naughty Boy interpretada por el cantante británico Sam Smith. De no ser así podéis verlo desde este link. Aparentemente es un videoclip original, con cierto realismo de fondo. Su vertiente crítica radica en temas relacionados con el maltrato o la explotación. Incluso por momentos, hay una cierta burla en el estribillo que unido al gesto infantil de taparse los oídos, parece que nos transporta a un mundo fantástico lejos del ruido urbano.

Por otra parte, sus compañeros de viaje nos recuerdan al cuento del Mago de Oz y , en cierto modo, es así. Pero hay que puntualizarlo mejor, porque no sólo se trata de un niño que va en busca de algo ni de una solución a los problemas de los compañeros de viaje (tener valor, un corazón nuevo, etc). Más allá de esto hay una leyenda boliviana de tradición oral que cuenta algo así- según Jewell– (vía Wikipedia):

Un niño sordo huye de su casa, donde era maltratado. Junto a él irá un perro vagabundo Luego de vivir en la calle por un tiempo, descubre que posee un talento especial para percibir los problemas de la gente, que puede curar dando gritos potentes como un terremoto o un tornado. Un día, encuentra a un anciano apedreado por la gente del pueblo además de burlado y ridiculizado. El niño, cuando grita, resuelve sus problemas y resucita el corazón del anciano —en el video, le compra un nuevo corazón—. Juntos, luego hallan a un hombre desfigurado víctima de abusos y discriminado por la sociedad; este hombre revela que es un profeta maldecido por un demonio, El Tío, debido a que no lo adoraba más y abandonó la sociedad debido a que estaba habitada por esta criatura. El Tío está considerado el señor del inframundo, a quienes los mortales le dan ofrendas para pedir protección o calmar su ira. El profeta había dicho que cualquiera que escuche al demonio caería bajo su control y que se encontraba en el desierto, donde una vez hubo una ciudad que lo adoraba y que recibió una maldición, que fue la causa de que se suicidaran. Juntos, se dirigen hacia la residencia del espíritu, hasta que llegan a una mina. Allí, el niño debe enfrentarse solo con el demonio, debido a que cualquiera con el oído intacto podría ser maldecido, mediante sus gritos, que podían hacer que dejara de maldecir a otros.

Estoy segura de que con este breve comentario, podréis volver a ver este vídeo con otros ojos, ya que aún en la música pop se puede ser creativo y aportar un mensaje renovado sobre algo que no está escrito, pero sí forma parte del imaginario popular.

Autor: Arantxa Serantes

Humanista digital y Doctora por la USC

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