Manipulación e ingeniería social

| Sin comentarios

El otro día estuve hablando con un señor argentino, con el que suelo conversar cuando voy a comprar el periódico y coincidimos. Es una persona muy instruída y se nota que ha conocido mundo, no sólo a través de los viajes sino a través de sus lecturas – que no suelen ser convencionales-. No lee el último best-seller, ni parece dejarse influenciar por los gustos ajenos. La experiencia que tiene le ha dado mucho criterio a la hora de educar a sus hijos y parece que eso desea transmitirlo a otros jóvenes.

Ese día estuve hablando con él acerca de la manipulación del lenguaje y la ingeniería social. No parece un tema de conversación habitual entre dos personas que se saludan e intentan iniciar una conversación con el manido tema del tiempo. Como sabe que soy una pensadora en ciernes – porque sólo se llega a la madurez filosófica, al final de la vida- me comentaba cómo  la ingeniería social, que siempre suele asociarse al fraude tecnológico, cada vez más, se emplea como arma psicológica para controlar la manera de ser y de actuar, no sólo como consumidor  o como ciudadano, logrando entrar en el centro mismo de la persona humana: Sus valores, su fe, su comportamiento con respecto a sus semejantes, etc aunque conozcamos de sobra las consecuencias negativas de nuestros actos, si nos dejamos llevar por todo aquello que nos viene dado desde fuera.

Por mucho que queramos ocultarlo, somos vulnerables a pesar de que vivamos en nuestra pequeña burbuja. Nuestras acciones son predecibles y hay mucha gente interesada en aprovecharse de esta situación o de establecer nuevos modelos de conciencia. ¿Pero cuál es el fin último de procesos como éste? Que seamos incapaces de cuestionar la realidad, que aceptemos que las cosas son como son y que hay una autoridad por encima de nosotros a la que hay que obedecer: médico-paciente, maestro-alumno, jefe-secretario…Es cierto que toda civilización tiene una jerarquía u orden establecido, el problema surge cuando se produce un abuso de poder y se tienen los medios y datos suficientes para ejercitarlo en los diferentes órdenes de la vida: laboral, personal o profesional, incluso. Basta sólo con tener influencias, capacidad de persuasión y sugestión por lo que esto puede conseguirse fácilmente. Tan sólo hay que leer este documento de Noam Chomsky aplicado a los medios de comunicación. Si esto se pone en práctica en otros órdenes de la vida, como la educición, el resultado puede ser dramático, si el propósito es malintencionado.

Como estas cosas “no salen en la tele”, jamás se hablará de ellas. Incluso en internet, los artículos relacionados con este tema aparecen en blogs o páginas aisladas. Incluso en Youtube,  el único vídeo que me llamó la atención fue el de Rafael Palacios, que en su día me recomendó este mismo señor del que os hablaba al comienzo. ¡ Qué curioso resulta todo esto y qué difícil es reducirlo a un sólo post! Aunque si al menos logro que os animéis a valorar o debatir sobre este tema, ya me doy por satisfecha…

Autor: Arantxa Serantes

Humanista digital y Doctora por la USC

Deja un comentario

Los campos requeridos estan marcados con *.


Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.