Caminantes: un itinerario filosófico

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Hace algunos días, en este mismo periódico, se daba noticia de la presentación del nuevo libro del prof. Marcelino Agís. Lleva por título: Caminantes: un itinerario filosófico y es una traducción castellana de la obra homónima editada en gallego por Galaxia, pero en este caso, lleva el sello de la Editorial Mounier experta en temas relacionados con el personalismo filosófico que tanto admiro, por ser una corriente filosófica, en la que se pone énfasis  en la idea del ser humano como ser moral, capaz de amar y de elegir un itinerario vital que lo plenifique.

De nada sirve un mero teorizar filosófico en el que no haya un lugar para hallar el sentido de la vida. El camino es un símbolo importante en este sentido. Peregrinar a Compostela,  siempre encierra en sí una promesa y un destino, independientemente de la circunstancia por la que se decida llevarlo a cabo. El prof. Agís tiene este símbolo como un leitmotiv presente en muchos de sus trabajos, incluso en Actas académicas que tienen como objetivo profundizar en la realidad de un Camino tan nuestro,  pero a la vez con un carácter tan europeizante como internacional.

Hace tiempo leí la versión en gallego del libro y me llevó a realizar una ponencia al respecto, relacionada con  el planteamiento filosófico del homo viator u homo itineris. Agradecí esta lectura, no sólo porque coincidía con el tema que debía tratar, sino porque me permitió comprender que esta realidad no era unidimensional, no sólo contenía al yo que se ponía en camino, sino que ponía en relación otras realidades del entorno (era una cuestión ambital, siguiendo una terminología personalista). No se trataba tampoco de un producto turístico o de ocio, ni de un beneficio material para las gentes que viven de él. Con el camino, se mueve nuestro horizonte vital, cambia la perspectiva y se contempla la finitud mucho más de cerca porque el camino encierra en sí mismo al destino. Da igual que se trate de una peregrinación física o mental, el caso es que siempre vamos hacia una meta, un ideal que siempre va con nosotros. Unas veces la convertimos en luz y otras veces en sombra, pero el Señor del Horizonte, sigue allí y nos espera.

Os recomiendo el libro como lectura veraniega. Seguro que habrá novelas interesantes que leer, pero creo que la filosofía también puede ser asequible y entretenida y como siempre suelo recomendar aquello que veo y leo, personalmente, creo que merece la pena.  Desde estas líneas felicito al prof. Agís por su trabajo.

Autor: Arantxa Serantes

Humanista digital y Doctora por la USC

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