Cuaderno de barro

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Me ha impresionado profundamente este reportaje que emitió la 2 sobre Miquel Barceló, un reconocido artista mallorquín que con su arte ha dejado perpleja a la población de Mali. Nunca una performance los había acercado tanto a su propio universo. Barceló actuaba como un reflejo de todo lo que allí había visto, oído y escuchado en el lugar y aprendió a jugar con las formas de la tierra. Resulta muy interesante una entrevista que le hicieron, donde se muestra tal y como es, un ser que desentraña la vida de sus semejantes para comprender la suya propia.

Su arte no es excluyente, como suele ocurrirle a algunos autores, que desde la modernidad parece que no nos transmiten sus sentimientos porque su obra se ha quedado muda, simplemente actúa como espectadora de todo lo que surge a su alrededor sin participar del contexto. En este caso, hasta su persona rebosa compromiso y preocupación social. No echa de menos el reconocimiento en España ni las grandes exposiciones en el Reina Sofía o similares y afirma, no sin acierto, que «todo arte es político» . Con la humildad de aquel que una vez dejó que otros le enseñaran, en este caso la gente sencilla de Mali, descubrió que «la arcilla se convierte en pintura, en lienzo y dibujo. Para abreviar, una transmutación. La arcilla se convierte en pintura y así en carne de nuevo». Consiguió encontrar un lenguaje propio desde el lenguaje originario de la cerámica o la pintura rupestre (en el vídeo incluso la emula). Os recomiendo ver el vídeo (que podéis visualizar haciendo click en la imagen) y veréis los rostros respetuosos y contemplativos de la población de Mali que asistía con expectación a su actuación. Desde luego, muestran más educación e interés por la cultura que muchos de nosotros.

 

Autor: Arantxa Serantes

Humanista digital y Doctora por la USC

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