El efecto mariposa

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No, no voy a hablar aquí del efecto mariposa, aunque estaría bien que esto que voy a contaros se reprodujese en más lugares y generara las mismas consecuencias. La crisis sigue haciendo estragos y todavía más cuando se habla de: cultura, políticas sociales, fundaciones sin ánimo de lucro, etc. Como no son rentables, lo mejor es cerrar estos centros comunitarios donde la gente fomenta la creatividad y se olvida por un instante de que el mundo es así: Egoísta por naturaleza. Sino, juzgad por vosotros mismos esta noticia que encontré en un periódico. Me ha llamado tanto la atención, que quiero dar a conocer uno de los libros que se han editado a partir de esta iniciativa, por solidaridad y por compromiso personal.

Lo más importante es el valor de las ideas en momentos como este. Que personas en riesgo de exclusión social sean las encargadas de salvar la circunstancia, de defender su propio espacio, es digno de mención. He buscado más referencias en otros medios de comunicación y no las he encontrado. Parece que algo así no es noticia, pero todo lo contrario, se trata de un auténtico mensaje de esperanza en medio de de la desesperación.

Autor: Arantxa Serantes

Humanista digital y Doctora por la USC

2 comentarios

  1. La crisis no vino del cielo como un meteorito. Ni se debe a un fenómeno natural. Tiene nombres y apellidos: después del ataque a las torres gemelas y del ridículo para EE.UU. en Irak y la guerra de Agfanistán, alguien pensó que había que hacer algo para azotar el mundo por perverso. Y descontroló las finanzas para cargarse el invento del estado del bienestar. Los grupos de presión judio americanos y el núcleo duro del poder del dinero en la sombra, no quieren soportar por más tiempo un mundo compasivo con los débiles. Y ante la posibilidad de perder una guerra de civilizaciones, lanzaron la crisis como un azote de Dios a los humanos. ¿Acaso no se dan cuenta de que las medidas correctoras las sufren sólo los más débiles? Y que las finanzas siguen descontroladas. El nacimo de hoy es la injusticia social y Alemania vuelve por donde solía en tal sentido. Esta vez los “Judios” a esterminar somos los débiles: niños (enseñanza) y viejos (pensiones). En la cultura ni reparan, los poderosos no quieren gente preparada… Un saludo a la gente de la universidad, que sin libertad de pensamiento no es nada.

    • Gracias por tu comentario. Has dicho dos verdades importantes: 1) La crisis las pagan SIEMPRE los más débiles, 2) Se renuncia al pensamiento crítico, porque un pueblo poco formado es estrictamente necesario para vencer sin convencer. ¿No te parece?

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