El valor de las pequeñas cosas

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Javier, es el nombre de un orgulloso padre de dos hijos. Suelo tomar el té en su establecimiento y un día me habló de Borja y de Marcos, dos jóvenes con inquietudes intelectuales (yo diría que incluso literarias). Quizás como ellos haya muchos,  pero tienen cualidades que merece la pena destacar para sus respectivas edades: 11 y 13 años. Estudiar, ayudar a la familia, esforzarse, parece que no es noticia, sino algo que debería ser un hecho natural y cotidiano. Sin embargo, no es así, porque hay otros tantos que no son como ellos.

Para que estos últimos tomen ejemplo, he querido publicar unos escritos suyos en este blog, porque el talento hay que potenciarlo, y si un padre es capaz de valorar unos escritos que sus hijos traen del colegio e ilusionarse con ello, yo no voy a ser menos, porque, en cierto modo, me recuerdan a mí. Yo empecé a escribir así y aprendí que podía reescribir el mundo, recreándolo con la ayuda de mi imaginación.

Mi abuela, todavía guarda aquellas primeras historias y poemas que escribí cuando era pequeña, en una carpeta, y a través de ellas veo como llegué hasta aquí. Ojalá ellos puedan hacer ese recorrido con la misma ilusión.  El viaje podría ser emocionante, si siguen así. Tal vez sea la nueva generación que las Humanidades, en general, tanto necesitan. En estos escritos se revela el valor de las pequeñas cosas, son como un microscopio que revela sus valores, sus gustos, un reflejo de su generación y sobre todo de su educación. Comprobadlo vosotros mismos.

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Autor: Arantxa Serantes

Humanista digital y Doctora por la USC

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