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Jueves, 13 de enero de 2011

En el agujero azul

No me abdujeron, pero casi. Llevo meses desaparecido, y no en combate, pero sí estuve perdido en el interior de un agujero azul. Sí, sí, así como lo oyen, un agujero azul -el color corporativo de la firma en la que viajo y en la que centro este blog- que nada tiene que ver con bigbanes ni gaitas parecidas, aunque sí con la telestransportación. Explico este patatín, patatán. Un día de hace ya casi cinco meses, cuando me dirigía cívicaecológicamente a mi puesto de trabajo en el transporte metropolitano desde Bertamiráns hasta Santiago fue absorvido por la basura y los miles de años del autobús en el que viajaba.

De allí yo y todos los sufridos y cívicos -y también desposeídos- usuarios del cacareado transporte público nos perdimos en el hiperespacio de las decenas de años con que cuentan los autobuses de la empresa Hermanos Ferrín y vagamos, para nuestra desgracia, entre las nubes de polvo, los asientos destartalados, las gélidas mañana sin calefacción y la mucha mierda durante todo este tiempo.

Lo que aún no comprendo -ni yo ni nadie de los que sufrimos tal tribulación- es cómo la Xunta de Galicia puede dar ni un sólo duro de subvención a una empresa que no cuida ya no digo el bienestar de los usuarios, sino también y lo más importante su seguridad. Veo como día tras día se estropean una y otra vez esos autocares -llevan matrículas de tres letras pero han sido rematriculados-, como los conductores se tienen que bajar en ocasiones para rellenar radiadores o reponer líquidos, como…. bueno.

Y ya no hablemos de los olores nauseabundos… Todo, como siempre, a la altura de una Galicia de siglo XXI para usuarios del medievo.

Ángel Orgaz Que si patatín, que si patatán

Jueves, 4 de marzo de 2010

El bus mierdopolitano

Me he reconvertido a ecológico, economicista, paseante y personal más sociable viajando en el bus metropolitano cuatro veces al día entre Santiago y Bertamiráns. Lo que desde luego no me he hecho ha sido un guarro, a pesar de la mierda que acumulan algunos de los autocares que realizan ese servicio. Ya no es la basura que rueda por el suelo, que cruza de babor a estribor o de popa a proa cada vez que el conductor frena, acelera o gira a uno u otro lado, decenas de tiques y recibitos encima de los asientos, lo más asqueroso son las papeleras, de esas de rejilla y todo a cien, que Ferrín pone en sus autocares y que se acaban convirtiendo en contenedores de productos orgánicos sazonados con restos de toda clase.

La idea de las papeleras no estaría mal si alguien se encargara de limpiarlas de un día para otro, o si no fuera posible, cada dos días, o cada tres… Y eso sin entrar en la porquería que se adueña de ventanillas por dentro y por fuera (por fuera al menos la lluvia alivia la basura), con cristales tan guarros que por algunos es imposible ver.

Estoy harto de respirar insalubridades, olores de semanas, incluso meses; de pura humanidad. Y menos mal que algunos conductores se esfuerzan por recoger papelillos o aliviar de vez en cuando las papeleras.

En uno de estos viajes estoy convecido de que la mierda nos devora. Y luego quieren que hagamos uso del servicio público, del autobús mierdopolitano, perdón, metropolitano. ¿Será igual en todas las rutas? Por el bien del resto de usuarios espero que no.

Ángel Orgaz Que si patatín, que si patatán

Viernes, 12 de febrero de 2010

Profundo vacío, pero con optimismo

El frío de este invierno es tan intenso y persistente como el vacío de nuestros bolsillos. Y mientras, nuestros políticos permanecen tendidos cálida y cándidamente en la solana de su erial cerebral. Por eso cada vez que veo a uno de ellos expresarse, hablar  u opinar -y son decenas de veces al cabo del día- se me ennegrece el hígado (y no es lupus, como diagnosticaría Greg House); es la mala leche de la bilis que me corre por las venas, amargor intenso y persistente -como el frío- que también me provoca el ver a los Méndez y Toxos de UGT y CCOO aparecer ahora como salvacuatromillonesdeparados y preservadoresdelaclasetrabajadora. ¿Dónde estaban cuándo hasta el más tonto del pueblo veía la que se nos venía encima? ¿A dónde miraban cuando Zapatero hacía jirones la piel de toro y Rajoy pretendía remendarla pegando los pedazos a salivazos? ¿Es todo tan negativo o sólo una percepción puramente virtual?

Pues ya ven, si es que ustedes quieren y utilizan un cristal con el mismo color que el mío-, ahí los tienen a unos y otros, enrocados en su erre que erre, creyéndose a dos pasos de la meta, confiados en que tan sólo se encuentran a unas centésimas del primero, centésimas que en macroeconomía suponen nada menos que esos cuatro millones de parados, el descomunal y desenfrenado décifit público, la aún más grave carencia de intelecto gobernante y una creciente mala leche que atenaza el espíritu y elimina esas divertidas sonrisas que hace apenas un par de años se dibujaban en la cara de los españoles.

De lo que sí que estoy plenamente convencido es de que ni unos ni otros, ni estos ni aquellos, ni los de ahora ni los de antes, ni los de aquí ni los de allá podrán con nuestro optimismo ni ganas de salir adelante y dar un paso al frente. Pero seremos nosotros, no ellos, que nadie se confunda.

¡Cuánto añoro ahora aquel …y la próxima semana hablaremos del Gobierno de Tip y Coll!

Ángel Orgaz Que si patatín, que si patatán

Viernes, 22 de enero de 2010

El paquete de Beckham

¡Arrrrrrrrgggg! ¡Le han tocado el paquete a Beckham! Y lo peor de todo, la atrevida periodista que ha cometido tal sacrilegio afirma que la tiene pequeña. ¡Venga yaaaaaa! No me lo creo por dos razones. La primera, que la noticia sale de una reportera que trabaja para un canal de Berlusconi, que aunque también sea dueño del Milan no me extrañaría que quiera deshacese de la estrella futbolística, porque ¿dónde se ha visto un corral con dos gallos? Y la segunda, y por supuesto la más importante. Ustedes, sinceramente, ¿creen que Victoria Beckham tiene cara de conformarse con cualquier cosa? ¡Coño!, que la señora en cuestión se fue de España por que le olía a ajo la piel de toro -eso dice, yo les confieso que creo que fue por la pasta y su intratable megalomanía-. Pues eso, que no creo que Vicki soportara tan sólo imaginarse que alguien pudiera echarle en cara la escasa dotación de su marido. Además, aquellas presuntas amantes del futbolista afirmaban que David calzaba un gran zapato ¿?

Lo único que yo puedo asegurarles en este sentido es que aunque se empeñara Televisión Española y el Sé lo que hicistéis de la Sexta, la culpa no es de Karmele Marchante. Al final no sé ni me imagino quién representará a España en Eurovisión, lo que sí puedo imaginar, y en poco me equivocaré, es el lugar en el que vamos a quedar. Sólo le pido una cosa al  Más Állá, que no vaya Leonardo Dantés.

Ángel Orgaz Que si patatín, que si patatán

Martes, 5 de enero de 2010

¿Cómo que no existe?

Lo que faltaba. Tanto buscarlo, bucear, indagar, experimentar y, finalmente, hallarlo para ahora resultar que el tan traído y llevado punto G no existe. Y si no existe, como ahora asegura un grupo de científicos británicos, qué es lo que se localizaba no sin esfuerzo en el primer tercio de la parte anterior de la vagina, a qué corresponde aquel bultito con forma de haba que, presuntamente, hace perder el sentido a las partenaires. Ahora los fisiólogos tendrán que iniciar una nueva investigación para explicar qué era lo que se descubría en aquel lugar tan enigmático, oculto, mágico y vibrante.

Aquellos geógrafos de la anatomía femenina, tantos Stanleys que encontraron a su particular Livingstone en aquel frondoso paraíso tendrán que hacer frente ahora a las acusaciones de fantamas y jactanciosos. En definitiva, nada como el instinto, la dedicación, el interés, el amor y la propia  naturaleza con un mucho de pasión para hacer de la sexualidad humana algo delicioso, divino y explosivo.

Y todo ello sin mapas.

Ángel Orgaz Que si patatín, que si patatán

Jueves, 17 de diciembre de 2009

Examen de aptitud para diputados

Un examen de aptitud le pondría yo a los diputados electos antes de poder acceder a su escaño, y durísimo, mucho más que la selectividad, a ver quién era el bonito que lo pasaba. Y sí, me he cabreado por la tomadura de pelo que han dado hoy a todo el país convergentes y peneuvistas. Se votaba esta mañana en el Congreso la aprobación o no de la Ley de Financiación Autonómica. Los catalanes de CiU  iban a votar en contra, los vascos del PNV se iban a abstener…, pero ¡ohhhh! error, sus señorías, tan listas y aplicadas para otras cosas, se confundieron al dar al botón de votación. ¡Y eso que sólo debe de haber tres botones: Sí, No y Abstención, digo yo! Pues nada, que los señoritos, perdón, señorías se confunden y dan el visto bueno a una ley que no reconoce la dispersión poblacional de Galicia y sí que pondera -creó que hasta seis veces más- la extensión del territorio, lo que beneficia a comunidades con mucha menos población que Galicia.
Nada, a partir de ahora habrá que hacer un examen psicotécnico de dedo a diputados y todos aquellos que con su dedo vayan a decidir nuestro futuro. Por el bienestar de sus señorías no se preocupen ustedes, no depende de su dedo, al menos no con un botón… Es que son de lo que no hay, y luego se quejan, por encima, de que están muy mal vistos por la sociedad española. Y tienen razón, pero sin duda hay una realidad inquebrantable que, a su vez, reafirma el Estado de Derecho: tenemos los políticos que nos merecemos porque los elegimos nosotros.
¡Ay!, ¿cuándo aprenderemos en este país?

Ángel Orgaz Que si patatín, que si patatán

Miércoles, 16 de diciembre de 2009

¡Milagro, milagro!

¡Milagro, milagro!
¿Habéis visto ya la nueva imagen de Belén Esteban?
Desde ya lo tengo claro. Mañana mismo me divorcio y me voy en busca de esta diva, ¿qué digo diva?, ¡diosa!

La Esteban y yo, no crean, tenemos algunas cosas en común. No el sexo -me refiero al género, claro-, ni sus aficiones a aparecer en público en plan superestrella cutre, pero sí los orígenes, en el maravilloso, único e inigualable Carabanchel, tierra de …, bueno, mucho asfalto, mucho taxista y mucha catedrática de enciclopedia, documental y galerías comerciales.

Tengo que confesaros que estaba deseando que llegara el viernes para ver la anunciada remodelación y recauchutado de la Esteban, tan cacareado, anunciado y alabado por el ondarizado José Javier Vázquez. Y hace un rato, poco después de comer casi se me atraganta el postre al ver las páginas web de varios periódicos y leer La nueva imagen de Belén Esteban. Y allí estaba ella, resplandeciente, reluciente, como si le hubieran dado una capa de cera y mucho cepillo -incluso como lustrada con Aladín-. Eso sí, me decepcionó la ausencia de su anterior nariz, deformada de tanto respirar, y la falta de sus personales ojeras.

Internet me acaba de matar la ilusión, la sorpresa de descubrir a Belén Esteban haciendo una entrada magistral ante el aplauso entregado del plató de Telecinco, con un Jorge Javier Vázquez babeante y la envidia no tan sana del resto de contertulias.

Poco me queda por descubrir de esta nueva mujer, este querer y ¿poder?, ese intento de…

Bueno, pues eso, que ¡milagro, milagro!, y patatín, patarán

Ángel Orgaz Que si patatín, que si patatán

Viernes, 11 de diciembre de 2009

De la Minerva a Daudet

Aún recuerdo mi primer encuentro con el mundo editorial, si es que así se le puede llamar. Contaba tres o cuatro años cuando para mí era una fiesta que mi abuelo me llevara a la imprenta que regentaba, en la madrileña calle Vallehermoso. Encendía la Minerva y ponía en mis manos cuartillas que yo, con un cuidado exquisito, iba metiendo entre las mandíbulas siseantes de aquel dragón metálico. De aquello al infinito mundo de la Red…

Pues eso, que 47 años después me enredo en esto de los blogs y que si patatín, que si patatán, o como escribió el poeta francés Alphonse Daudet (1840-1987) en Cartas desde mi molino, “patatín, patatán, tarabín, tarabán”. Sí, este españolísimo término no significa otra cosa que el hablar ininterrumpidamente de cosas vanas u ociosas, una expresión que cautivó la prosa lírica del culto personaje provenzal. El patatín, patatán  fue utilizado en el relato que Daudet hace de los efectos -eufemismo de una curda antológica- que un licor llamado Frigolet -tiene la nada despreciable graduación de 43 grados- causaba en la mente del abad del convento donde se fabricaba, el Père Gaucher (Padre Gaucher).

Y el diccionario de la Real Academia de la Lengua (española, por supuesto) sí recoge el término patatín, pero no da pista alguna sobre su origen y este ignorante del mundo de los buscadores no es capaz de hallar nada en Internet. De ahí que tras mucho pensar en los títulos, subtítulos, inicios y finales de este primer blog, finalice apelando a la ayuda universal para hallar la verdad cierta sobre la expresión.

Ángel Orgaz Que si patatín, que si patatán