Son muchos los documentos que hablan de la vinculación de Muxía al Camino de Santiago y al mundo de las peregrinaciones. Pero sin duda, una de las valiosas fuentes de inforamción, una referencia fundamental, es la publicación del peregrino Gian Lorenzo Buonafede Vanti Cartas desde el Fin del Mundo, traducido por el profesor italiano Jacopo Caucci Von Saucken, hijo del prestigioso estudioso del Camino de Santiago, Paolo Cauuci, buen amigo, tambien profesor universitario italiano y una de las personas que más sabe del mundo jacobeo en todo el mundo. De las muchas veces que he hablado con él, siempre aprendí algo nuevo. Yo lo definiría como la enciclopedia del Camino.
Buonafede Vanti peregrina a Santiago en 1717, con ocasión de la celebración del Año Santo, y su testimonio escrito se estructura en doce capítulos. La primera carta la firma en Génova. Llega a Cádiz en un barco francés, y allí da forma a su segundo escrito. Tras remontar el Guadalquivir, entra en Sevilla. Es en la capital andaluza donde comienza su verdadero peregrinaje. Tras pasar por Setúbal, descansa varios días en Lisboa. La tercera carta la escribe en el trayecto comprendido entre la capital portuguesa y Santiago.
Pero la parte central de la estancia de Vanti en Galicia es su viaje a Muxía, para ir luego también a Fisterra. En su interés por las tierras muxianas le debió haber influido mucho su reunión en Santiago con el Conde de Maceda, protector del santuario de la Virgen de la Barca, quien le hace un regalo de una pequeña publicación que recoge los milagros de la imagen de la Barca. Ello le hace “… partire da Compostellea verso Mugía acciocché co’ miei propi occhi vedessi…”.
Buonafade Vanti describe, de forma breve, a Muxía como un pueblo pequeño y pobre. Habla de que los hombres se dedican a la pesca y que las mujeres confeccionan encajes de bolillos. Describe también las composiciones que realizan las algas sacudidas por el fuerte oleaje, que componen “…Stelle , Croci, ordinarie, Croci di Caravacca, di S. Andrea…”. Se queda tan impresionado de Muxía, que decide traducir e incluir en su diario el librito de los milagros de la Virgen que le había regalado el conde de Maceda.
Tras abandonar tierras muxianas, Vanti se dirige, por la costa, a Fisterra, donde también le conmueve el Santo Cristo, a la vez que identifica a San Guillermo con el San Guillermo de Aquitania.
El mismo año que Buonafede Vanti decidió peregrinar, se echó también al Camino, bordón en mano, el fraile carmelita Ciacomo Antonio Naia, quien redacto igualmente un informe de su periplo. Puede que no hayan coincidido en la Ruta, ya que Vanti alcanza la meta el 30 de marzo y Naia lo hace el 2 de junio.
Otro día continuaremos hablando de más relatos de otros peregrinos ilustres que finalizaron también su Ruta a los piés de la Virgen de la Barca de Muxía. Mientras tanto, buen Camino. Ultreia!!!
