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Posts Tagged ‘Sandra Camalea’
Novembro 18th, 2011

Nin policias nin xornalistas

Era una proclama interesante, ¿qué se yo?, nos atrajo en seguida y llamamos a la puerta. Desde el piso de arriba alguien se asomó y dio el visto bueno, «deixádeos que pasen». La maquinaria se puso en marcha y empezaron a sonar los cerrojos. Eran todos candados improvisados que uno de los chavales había comprado en una ferretería el día de la noche en que iban a dar el golpe. Pasamos al otro lado de la puerta que sostenía la pancarta con la prohibición y una vez dentro insistieron; - no seréis policías ni periodistas, -no estamos de servicio, contesté. El chaval se rió. Tras cruzar la barrera me acerqué a un pequeño grupo y pregunté quién era el dueño de aquel lugar, alguien se giró y contestó «el dueño sois vosotros». De pronto teníamos un teatro en nuestras manos y vinieron a mi me memoria sitios como El Patio de las Maravillas de Madrid o los cines Central Quino de Berlín

Una vez dentro me dio mucha impresión ver tan abandonado un lugar tan increíble. Algunos chavales estaban haciendo una inspección general de los desperfectos y supongo que calculaban el trabajo necesario para poner aquello a funcionar. El que entre estos días en la Yago de la Rúa do Vilar de Compostela se encontrará con un delicioso mundo de los contrastes. Ahora en la Yago hay vida que vive dentro de la muerte, la acción habita la desidia, el capital es el corazón de un comunista, la juventud ha alquilado apartamento en las entrañas de un viejo y las pancartas decoran contra el decoro para que los altavoces de la ciudad se enteren: ESPACIO OCUPADO.

Yo no entré a la Yago como periodista. Pero sí lo hice el día que fui como reportero para CORREO TV y retransmitimos el traumático cierre de uno de los espacios de creación más emblemáticos de Santiago hace más de cuatro años. Recuerdo bien aquella noche. Recuerdo mi entrevista con Luma Gómez y sus palabras de tristeza y desesperanza. Los responsables de la compañía Teatro do Noroeste veían cerrarse el telón por última vez y se habían quedado sin palabras. Experiencias similares a la que supongo que aspiran estos jóvenes están ocurriendo en otras partes del mundo y, muchas veces, responden a una demanda existente que el resto de instituciones no satisface. Este es el maravilloso mundo del underground. Podría ser visto como una alternativa necesaria en el momento que vivimos. La burbuja inmobiliaria ha dejado miles de espacios vacíos en nuestras ciudades y en Compostela parece que Ciudad de la Cultura nos ha anulado para invertir en iniciativas fuera del pozo sin fondo de Gaiás. Si la gestión de un espacio tan interesante para el uso de la ciudadanía como la Yago ha quedado encasquillada, habrá formas de descongestionarlo. Este edificio está clasificado como espacio de uso cultural. Esto implica que su suelo no es tan valioso para especular con él. Ello no debería significar que cualquiera puede entrar allí y hacer lo que le dé la gana, pues el sitio tiene propietario y no hay por qué demonizarlo. Sus dueños deberían de tener derecho a hacer «lo que quieran» con lo que es suyo. Una posibilidad es que el concello expropie la Yago, la siga utilizando como cine-teatro y compense económicamente al dueño. Otra solución pasaría por la reubicación de las «ruinas» en el mercado para su uso cultural. Otro es cambiar el tipo de licencia del edificio y que ahí ponga una tienda Amancio Ortega por ejemplo. Esta última es la que más coraje genera porque el sitio es una joya de esas que quedan pocas y, si fue declarado espacio de uso cultural por algo será.

En fin, quizá esta ocupación no es más que una llamada de atención. La Yago lleva demasiado tiempo vacía y muchos anelamos su renacimiento. Cuando vi a los chavales por la tarde estaban esperanzados y motivados para firmar la que podría ser una de las épocas más épicas del mítico teatro y de la propia Rúa do Vilar. Ahora bien, esto sólo ocurrirá si la encrucijada de arriba no se resuelve y lo queda es un limbo legalmente impreciso y amparado por la desidia de los propietarioss en la que los ocupas ganen autonomía para actuar. Lo más seguro es que la familia propietaria ponga una denuncia y los antidisturbios los saquen a bolazos de goma antes de una semana. Pero si eso no ocurre, para que el éxito de estos chicos culmine dependerá, casi en exclusiva, de su capacidad como gestores inmobiliarios y empresarios de lo cultural. Si llegan a este punto y, habiéndose cargado el sistema van a tener que reproducirlo de nuevo. Tendrán, por ejemplo, que llevar a un arquitecto o a un perito para que evalúe las condiciones del edificio e indique las reformas necesarias para garantizar la seguridad de las personas que participen en las iniciativas llevadas a cabo allí. Necesitarán llamar a un abogado para hacer informes específicos que los protejan frente a posibles adversidades judiciales. Habrá que hacer algún tipo de inversión económica para adecuar las instalaciones. Tendrán que establecerse unas normas que regulen cosas tan dispares como horarios, criterios de programación, movimiento de beneficios económicos derivados de las actividades desarrolladas (si es que hay alguno). Será conveniente crear una asociación cultural donde unas pocas cabezas pensantes sean capaces de tomar decisiones y marcar un rumbo, etc…Quizá donde ahora dicen, policías e xornalistas non, un día tendrán que poner un cartel que diga se necesita un policía e un xornalista. Está genial que se hayan lanzado a dar el paso pero también es verdad que estos chavales son muy jóvenes y la batalla más complicada es la que les toca enfrentar a partir de aquí. Yo me atrevo a afirmar que, si estos tíos fueran capaces de desempeñar victoriosos esta tarea, merecían que les otorgaran créditos de libre elección en la USC. Pero si la Yago se va a convertir en un salón enorme en el que fumar petas con los colegas y ver pelis entonces estos chicos perderán en un abrir y cerrar de ojos la confianza que necesariamente tienen que conseguir generar en el gremio artístico de Compostela. Visto desde esta perspectiva, lo que acaban de adquirir no es un teatro, sino una responsabilidad muy grande. Yo no sé quien es la gente detrás de esta iniciativa pero tanto a Xavier Mera (guitarrista y cantante de Aló Django) como a Carlos Pereiro (guitarrista y cantante de Novedades Carminha) como a mi nos llamó la atención que nos abriera la puerta un nota con pasamontañas. Igualmente, supimos más tarde que la primera asamblea (celebrada en la tarde del 18 de noviembre) fue un tanto caótica y que sus participantes se ganaron como poco la etiqueta de amateurs. No obstante yo propongo que les demos la chance a ver que pasa.

Por lo de ahora, y para imprimir buen rollo diré que hay algunos pasos que ya se han dado bien. El ejemplo perfecto lo protagonizaron los licenciados en cine Milton Rodriguez y Vicky Pereda. Esta pareja de argentinos acaban de llegar a la ciudad y se hospedan en mi casa desde hace un par de días. Veníamos de comer en el restaurante Entre Rúas y andábamos bajo la lluvia recordando el día en que fuimos juntos a ver el espectáculo radiofónico La venganza será terrible del maestro Alejandro Dolina en el Multiteatro del 1283 de la Avenida Corrientes de Buenos Aires. Aquel día Dolina me había dedicado un ejemplar de El libro del fantasma y entonces decidí que era el momento de regresar a Compostela y relanzar mi propio radio show. Aquella noche le contaba a Vicky y a Milton mis intenciones tomando una Quilmes en un bar cercano al teatro. Hoy en vez de ir a ver a Dolina nos subimos juntos al tren fantasma para hablar a los oyentes sobre historias de viajeros. En lugar de beber Quilmes bebimos Estrella Galicia y en lugar de entrar en el Multieatro salimos de la estación de los cuentos de Radio Obradoiro para terminar en la Yago. Una vez allí subimos al tercer piso y ellos culminaron una proeza. Encontramos un antiguo proyector marca Victoria que reproducía cintas de 35 milímetros. Obviamente, llevaba años sin ser utilizado. El enorme artilugio había despertado la curiosidad de los nuevos inquilinos pero nadie supo que hacer con él. No me preguntéis cómo, pero después de un buen rato los argentinos consiguieron que funcionara y en la pantalla de la Yago se emitieron lo que resultaron ser unos clips publicitarios. Los gritos se oyeron en la Raiña. La euforia invadió el ambiente e impregnó cada esquina del lugar. La cara de estos chavales no se parecía nada ahora al careto de imbécil del que yo hablaba antes ahí arriba porque al mercado lo acaban de esquivar por la tangente. Parece que el telón de la Yago se acaba de alzar de nuevo. Que la cinta no pare de rolar.

Xaime Barreiro O Tren Pantasma , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,