Del Moonwalker de los yogures Müler a la birra del Cabalo Branco
Se lo conté a Samuel y a Carolina en O Tren Pantasma-Radio Show. Cuando las condiciones acompañan tengo un moonwalker muy currao. Los supermercados TESCO de Liverpool tienen un suelo de baldosas encerado que es perfecto para el tema. Cuando vivía allí solía ponerme unas zapatillas Maz para ir a la compra y acostumbraba a hacerla en el super de Hanover Street 46. Elegía este TESCO porque es el más grande del centro ciudad y me podía escapar a practicar por algunos pasillos sin que la gente pensara que estaba zumbao. Entre la sección de los yogures Müler y la de vinos perfeccioné mi técnica. A parte de los packs de Sushi TESCO with soy sauce, aquello es lo único que realmente echo de menos de los ingleses. Pero el sushi es japonés, los Müler alemanes, aquellos vinos chilenos y el moonwalker americano. En fin, yo sabía que Carolina Serrato (presentadora, actriz, cantante) y Samuel Gómez Martínez (presentador, actor, cantante) eran duchos en historias sobre Michael porque, además de ser fans confesos, son dos de las caras más visibles del musical Forever King of Pop que ocupó las tablas del Novacaixagalicia Auditorio de Santiago de Compostela la semana pasada. El viernes siete de octubre estos chicos se vinieron al programa gracias a la intermediación de mi compadre Nacho Lezcano, integrante del coro gospel del espectáculo. Fue un programa cojonudo en el que leímos un relato a tres voces de Ricardo Menéndez Salmón que se llama La grieta y ellos nos contaron un montón de cosas sobre el espectáculo con el que visitaban nuestra ciudad y también sobre otros proyectos personales en los que andan liados. El GaGa Xpression de Serrato desembarcará en Vigo dentro de poco (http://www.carolinaserrato.es), y Samuel cualquier día se planta por aquí con su quinteto Glass Spires de rock progresivo. Talento y magnetismo son las dos palabras clave para hablar de ellos.
El día anterior habían hecho la primera función del Forever. Este espectáculo recorre los temas más influyentes de la carrera Michael Jackson en solitario y con los Jackson 5 y yo me había movido para hacerme con unos pases premiados que alguien se olvidó de recoger en la radio. Eran para ver el show desde la planta de arriba y allí me planté con unos colegas. Teníamos muchas ganas de ver el tinglao de Jackson, pero también nos enrollaba la idea de ver el auditorio nuevo. Bueno lo de ver al final fue complicado…yo no es que vea muy bien de lejos la verdad, pero si me pones tres filas de butacas interrumpiendo el campo visual en el que se conectan el segundo piso y la parte frontal del escenario entonces sí que no veo una mierda. Como iba con una entrada gratuita no me enervé en absoluto, pero por lo que pude leer en la prensa los días posteriores hubo muchos que sí lo hicieron y supongo que con razón. Le pregunté a dos de mis colegas, que son los arquitectos del 2es+ Studio de la Raiña 8, qué opinaban de esto cuando salimos al hall del teatro en el intermedio. No sé si sería por solidaridad gremial, pero justificaron al diseñador de aquel espacio, (el renombrado Pereiro), argumentando que el escenario había sido ampliado considerablemente para la puesta en escena del Forever y que ese era el motivo del problema. Según Alfonso Castro «si la longitud de las tablas que ocupaban los artistas hubiera respetado la línea delimitada por el telón la visibilidad posiblemente habría sido perfecta». Al día siguiente le pregunté lo mismo a Samuel y a Carol y ellos confesaron encontrase un poco incómodos por la excesiva proximidad de las primeras filas. Como Carol apuntó «hay cosas que el público debe contemplar con más distancia, ya sabes, maquillajes, elementos del atrezo. Hay cuadros que aprecias mejor a un par de metros, las texturas de este están pensadas para respirar y ese aire nos ha faltado». De hecho hubo efectos de pirotecnia que tuvieron que ser excluidos del espectáculo por la falta de espacio.
La realidad es que valorar la llegada del Forever King of Pop a Compostela sin valorar las condiciones del Novacaixagalicia Auditorio como enclave escogido para su aterrizaje es un sinsentido. Según los chicos de la compañía, los camerinos eran un poco pequeños para 11 cantantes, 9 bailarines y 5 músicos así que tuvieron que cambiarse en los pasillos. Además, estos están situados al final de unas escaleras interminables que los conectan directamente con la calle y, como señaló tras la primera función Mónica Delgado (bailarina), «cada vez que alguien abría la puerta de salida se producían unas corrientes de aire que nos dejaron las cuerdas vocales como siete alambres». La verdad es que, recordando en que ciudad vivimos y sus condiciones meteorológicas, estos son aspectos que deberíamos de tener muy en cuenta. Allí entre bambalinas empezaron a desfilar bufandas y pañuelos y al día siguiente Samuel y Carol aparecieron en la estación del Tren de Radio Obradoiro carraspeando. Esto lo sé porque lo vi, pero cualquiera que haya visto el espectáculo en los días posteriores habría sido incapaz de adivinarlo. La energía no sólo no decayó, sino que cada vez tenía más power. El equipo artístico defendió sesiones diarias durante tres días más, incluyendo dobletes y las voces, una vez corrido el telón, fueron siempre impecables. Además, incluyeron improvisaciones y se permitieron hacer un show vivo y cambiante en el que no faltaron guiños a nuestra tierra que incorporaron tras empaparse de nuestra cultura en sus paseos por Compostela. Supongo que en esas rutas tuvo mucho que ver Mr. Antonio López (cantante), que auqnue poca gente lo sabía, es compostelano y la rompe en el escenario. El sábado en la sesión de noche (22:00h), Samuel lo presentó como santiagués porque su familia andaba por allí y el auditorio se volvió loco.
Ese fue el día que tuve la oportunidad de asistir al espectáculo por segunda vez. En cuanto llegué me colé en el piso de abajo y puede ver muchas cosas que mejoraron mi impresión inicial del homenaje al rey del pop. Lo que no varió fue lo que ya había pensado de los bailarines el primer día. El equipo dirigido por la coreógrafa Yolanda Torosio (bailarina) con la comandancia de Carmelo Segura (bailarín) me pareció un desfás. Ella, al igual que much@s de sus compañer@s tiene un bagaje muy notable en musicales en nuestro país (101 Dálmatas, Peter Pan, Hoy no me puedo levantar, Jesucristo Superstar…) y él viene de patearse escenarios históricos de Reino Unido tras siete años de carrera con campamento base en Londres, donde fue becado por la Millennium Dance School. El resto del equipo estaba totalmente a la altura pero si le hago la ficha a cada uno me van a dar la uvas así que los interesados pueden meterse aquí: (http://www.foreverkingofpop.net/index.php).
A parte de ver las coreografías completas pude ver, por ejemplo, al doble de Michael aparecer entre las butacas después de desvanecerse del escenario y entender los aplausos inexplicables que el primer día venían desde el piso de abajo y cuyo motivo no alcanzamos a adivinar desde arriba. O ver caer a los bailarines en diagonal imposible con el rollo Smooth Criminal desde una perspectiva mucho más atractiva. Lo que no pude hacer fue darle al cuadro la distancia de la que Carolina Serrato hablaba en O Tren Pantasma, porque era capaz de intuir sus extensiones de pelo o de comprobar cual era el truco, inventado por el propio Jackson años atrás, que explicaba esas diagonales imposibles. A pesar de ello, los bailarines y los cantantes consiguieron engancharme, y los arreglos musicales, a cargo de Guillermo González me parecieron muy buenos. Es posible que me hubiera animado una tercera vez, pero ya no sería en el Novacaixa, sino un algún lugar que permita a la compañía desplegar todo su potencial.
Bueno, dicho esto, ¿a quién le damos el aprobado y a quien nos cargamos?.
Algunos dirán que han estado en un teatro que podría estar mal diseñado. A los arquitectos que dijeron lo contrario aquel jueves 6 de octubre les podríamos contestar que es previsible que en un auditorio el patio de butacas tenga que ser ocupado alguna vez por una extensión de escenario. He visto pocos teatros donde se renuncie a priori y por cuestiones de diseño a este uso variable de los espacios. Resulta obvio que en el Novacaixagalicia tampoco han querido renunciar a eso, pero doscientas quejas son suficientes para afirmar que no les ha salido bien. Otros probablemente pensarán que alguien se ha atrevido a traer un show cuyas necesidades superaban las posibilidades del venue elegido. A estos ¿qué les decimos?, ¿que dirijan sus miradas hacia la productora Summun Music o a hacia los programadores culturales del Novacaixagalicia?. Esa pregunta la dejo ahí. También habrá quienes se lo hayan gozado viendo una revisión tan cuidada de las canciones de su ídolo, o con la llegada del momento Thriller con recreación del videoclip original incluida, y no habrán reparado en estas cosas. Se entiende que estos últimos apoquinaron 45 perucos para sentarse en el piso de abajo. Otros se habrán fijado en la aproximación que el director Jesús Sanz-Sebastián ha hecho al contenido de las canciones de un artista tan conocido por todos. Atendiendo a su reivindicación de la faceta más naturalista del músico y a la traslación del show en torno al contenido poético de las composiciones de Michael, estoy seguro de que sobre lo acertado del enfoque del Forever habrá diversidad de opiniones. Yo sólo apuntaré que Torosio tiene un momento muy convicente en la interpretación de Earth Song y que el enlace entre canciones y la intervención del coro gospel marcan un contraste interesante con lo anterior en ese momento del espectáculo (el naturalista). Las desapariciones de actores del escenario ya me parecieron más chorras, pero supongo que al público más joven esto le enganchará. Igual que habrá quien se lo ha flipado con los dobles de Michael y otros que, de tanto haber visto al original en video, no habrán sido capaces de creerse a sus imitadores. No obstante, ahí estuvieron Fran Jackson, Mapuele y Koldo Mikel López cada uno con su estilo y su forma. La realidad es que el moonwalker de Fran fue muy aplaudido. Esto me hace pensar que también podría haberse formado en los supermercados TESCO de Liverpool, pero no se lo pregunté.
El otro día comentaba con el guitarrista Xavier Mera, que me acompañó a uno de los shows, cuál habría sido la huella que la compañía ha dejado en los compostelanos. ¿Han sido capaces de acomodarse a la situación demostrando la adaptabilidad de su show y la versatilidad de sus artistas?, ¿o han caído en la trampa de tirar para adelante aunque las condiciones no fueran las idóneas pudiendo ver mermada la buena valoración que el público pueda tener de su trabajo?. No lo tuvimos muy claro pero, teniendo en cuenta lo importante que es el factor boca a boca para la supervivencia de este tipo de espectáculos y su perdurabilidad, creo que es algo en lo que pensar. Es cierto que la vieja proclama The Show Must Go On está sobre la mesa. Sin embargo, yo desconfío de la intención más empresarial de esta arenga. A mi la que me vuelve loco es su acepción artística y las situaciones humanas que genera. Y es por eso que giro sobre mis pensamientos y me pregunto si los actores, cantantes, presentadores y bailarines fueron capaces de generar magia ante las adversidades. Aquel sábado abandoné un auditorio lleno de gente que aplaudía en pie. Todos los artistas estaban sobre el escenario y la peña bailaba con ellos desde el patio como haciendo acopio de varios momentos épicos de la noche para una descarga final de buen rollo. Yo también salí de muy buena onda y creo que ante eso poco más hay que decir.
Rodeé el edificio y me metí por el callejón de atrás. Entré en O Cabalo Branco y vi a uno de los dueños tras la barra. Pedí una birra sin tapa y me acordé de que una vez, en una noche de verano, aquel tipo me había mandado parar de tocar la guitarra en su terraza porque molestábamos a los vecinos. Le reñí por aquello y se rió. Nos pusimos de acuerdo en que si volvía a surgir un momento como ese lo dejaríamos fluir. No recordaba su nombre pero sí recordé que a ese tío le molaban mucho los Triana porque se lo oí decir una vez. Por eso pensé que posiblemete no le gustó tener que hacer eso aquella noche de verano. El caso es que me cae bien y espero que su garito se convierta en el nuevo sitio del posteatro compostelano porque su puerta principal y la trasera del Novacaixa se miran cara a cara a dos metros de distacia. Algo así le daría aún más onda al Cabalo, sería como lo que El Bocho fue simpre para el Teatro Alfil de Malasaña en Madrid. Eso podría llenar el lugar de historias que contar a los clientes, rollo «o outro día entrou Tamariz e fixo desaparecer unha butaca do bar que nunca máis apareceu» y cosas así.
En fin, con esa idea fantaseaba mientras esperaba apoyado en la barra de aquel garito. Aquella birra se acabó, pero la noche no había hecho más que empezar.





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