Outubro 12th, 2011

Del Moonwalker de los yogures Müler a la birra del Cabalo Branco

Se lo conté a Samuel y a Carolina en O Tren Pantasma-Radio Show. Cuando las condiciones acompañan tengo un moonwalker muy currao. Los supermercados TESCO de Liverpool tienen un suelo de baldosas encerado que es perfecto para el tema. Cuando vivía allí solía ponerme unas zapatillas Maz para ir a la compra y acostumbraba a hacerla en el super de Hanover Street 46. Elegía este TESCO porque es el más grande del centro ciudad y me podía escapar a practicar por algunos pasillos sin que la gente pensara que estaba zumbao. Entre la sección de los yogures Müler y la de vinos perfeccioné mi técnica. A parte de los packs de Sushi TESCO with soy sauce, aquello es lo único que realmente echo de menos de los ingleses. Pero el sushi es japonés, los Müler alemanes, aquellos vinos chilenos y el moonwalker americano. En fin, yo sabía que Carolina Serrato (presentadora, actriz, cantante) y Samuel Gómez Martínez (presentador, actor, cantante) eran duchos en historias sobre Michael porque, además de ser fans confesos, son dos de las caras más visibles del musical Forever King of Pop que ocupó las tablas del Novacaixagalicia Auditorio de Santiago de Compostela la semana pasada. El viernes siete de octubre estos chicos se vinieron al programa gracias a la intermediación de mi compadre Nacho Lezcano, integrante del coro gospel del espectáculo. Fue un programa cojonudo en el que leímos un relato a tres voces de Ricardo Menéndez Salmón que se llama La grieta y ellos nos contaron un montón de cosas sobre el espectáculo con el que visitaban nuestra ciudad y también sobre otros proyectos personales en los que andan liados. El GaGa Xpression de Serrato desembarcará en Vigo dentro de poco (http://www.carolinaserrato.es), y Samuel cualquier día se planta por aquí con su quinteto Glass Spires de rock progresivo. Talento y magnetismo son las dos palabras clave para hablar de ellos.

El día anterior habían hecho la primera función del Forever. Este espectáculo recorre los temas más influyentes de la carrera Michael Jackson en solitario y con los Jackson 5 y yo me había movido para hacerme con unos pases premiados que alguien se olvidó de recoger en la radio. Eran para ver el show desde la planta de arriba y allí me planté con unos colegas. Teníamos muchas ganas de ver el tinglao de Jackson, pero también nos enrollaba la idea de ver el auditorio nuevo. Bueno lo de ver al final fue complicado…yo no es que vea muy bien de lejos la verdad, pero si me pones tres filas de butacas interrumpiendo el campo visual en el que se conectan el segundo piso y la parte frontal del escenario entonces sí que no veo una mierda. Como iba con una entrada gratuita no me enervé en absoluto, pero por lo que pude leer en la prensa los días posteriores hubo muchos que sí lo hicieron y supongo que con razón. Le pregunté a dos de mis colegas, que son los arquitectos del 2es+ Studio de la Raiña 8, qué opinaban de esto cuando salimos al hall del teatro en el intermedio. No sé si sería por solidaridad gremial, pero justificaron al diseñador de aquel espacio, (el renombrado Pereiro), argumentando que el escenario había sido ampliado considerablemente para la puesta en escena del Forever y que ese era el motivo del problema. Según Alfonso Castro «si la longitud de las tablas que ocupaban los artistas hubiera respetado la línea delimitada por el telón la visibilidad posiblemente habría sido perfecta». Al día siguiente le pregunté lo mismo a Samuel y a Carol y ellos confesaron encontrase un poco incómodos por la excesiva proximidad de las primeras filas. Como Carol apuntó «hay cosas que el público debe contemplar con más distancia, ya sabes, maquillajes, elementos del atrezo. Hay cuadros que aprecias mejor a un par de metros, las texturas de este están pensadas para respirar y ese aire nos ha faltado». De hecho hubo efectos de pirotecnia que tuvieron que ser excluidos del espectáculo por la falta de espacio.

La realidad es que valorar la llegada del Forever King of Pop a Compostela sin valorar las condiciones del Novacaixagalicia Auditorio como enclave escogido para su aterrizaje es un sinsentido. Según los chicos de la compañía, los camerinos eran un poco pequeños para 11 cantantes, 9 bailarines y 5 músicos así que tuvieron que cambiarse en los pasillos. Además, estos están situados al final de unas escaleras interminables que los conectan directamente con la calle y, como señaló tras la primera función Mónica Delgado (bailarina), «cada vez que alguien abría la puerta de salida se producían unas corrientes de aire que nos dejaron las cuerdas vocales como siete alambres». La verdad es que, recordando en que ciudad vivimos y sus condiciones meteorológicas, estos son aspectos que deberíamos de tener muy en cuenta. Allí entre bambalinas empezaron a desfilar bufandas y pañuelos y al día siguiente Samuel y Carol aparecieron en la estación del Tren de Radio Obradoiro carraspeando. Esto lo sé porque lo vi, pero cualquiera que haya visto el espectáculo en los días posteriores habría sido incapaz de adivinarlo. La energía no sólo no decayó, sino que cada vez tenía más power. El equipo artístico defendió sesiones diarias durante tres días más, incluyendo dobletes y las voces, una vez corrido el telón, fueron siempre impecables. Además, incluyeron improvisaciones y se permitieron hacer un show vivo y cambiante en el que no faltaron guiños a nuestra tierra que incorporaron tras empaparse de nuestra cultura en sus paseos por Compostela. Supongo que en esas rutas tuvo mucho que ver Mr. Antonio López (cantante), que auqnue poca gente lo sabía, es compostelano y la rompe en el escenario. El sábado en la sesión de noche (22:00h), Samuel lo presentó como santiagués porque su familia andaba por allí y el auditorio se volvió loco.

Ese fue el día que tuve la oportunidad de asistir al espectáculo por segunda vez. En cuanto llegué  me colé en el piso de abajo y puede ver muchas cosas que mejoraron mi impresión inicial del homenaje al rey del pop. Lo que no varió fue lo que ya había pensado de los bailarines el primer día. El equipo dirigido por la coreógrafa Yolanda Torosio (bailarina) con la comandancia de Carmelo Segura (bailarín) me pareció un desfás. Ella, al igual que much@s de sus compañer@s tiene un bagaje muy notable en musicales en nuestro país (101 Dálmatas, Peter Pan, Hoy no me puedo levantar, Jesucristo Superstar…) y él viene de patearse escenarios históricos de Reino Unido tras siete años de carrera con campamento base en Londres, donde fue becado por la Millennium Dance School. El resto del equipo estaba totalmente a la altura pero si le hago la ficha a cada uno me van a dar la uvas así que los interesados pueden meterse aquí: (http://www.foreverkingofpop.net/index.php).

A parte de ver las coreografías completas pude ver, por ejemplo, al doble de Michael aparecer entre las butacas después de desvanecerse del escenario y entender los aplausos inexplicables que el primer día venían desde el piso de abajo y cuyo motivo no alcanzamos a adivinar desde arriba. O ver caer a los bailarines en diagonal imposible con el rollo Smooth Criminal desde una perspectiva mucho más atractiva. Lo que no pude hacer fue darle al cuadro la distancia de la que Carolina Serrato hablaba en O Tren Pantasma, porque era capaz de intuir sus extensiones de pelo o de comprobar cual era el truco, inventado por el propio Jackson años atrás, que explicaba esas diagonales imposibles. A pesar de ello, los bailarines y los cantantes consiguieron engancharme, y los arreglos musicales, a cargo de Guillermo González me parecieron muy buenos. Es posible que me hubiera animado una tercera vez, pero ya no sería en el Novacaixa, sino un algún lugar que permita a la compañía desplegar todo su potencial.

Bueno, dicho esto, ¿a quién le damos el aprobado y a quien nos cargamos?.

Algunos dirán que han estado en un teatro que podría estar mal diseñado. A los arquitectos que dijeron lo contrario aquel jueves 6 de octubre les podríamos contestar que es previsible que en un auditorio el patio de butacas tenga que ser ocupado alguna vez por una extensión de escenario. He visto pocos teatros donde se renuncie a priori y por cuestiones de diseño a este uso variable de los espacios. Resulta obvio que en el Novacaixagalicia tampoco han querido renunciar a eso, pero doscientas quejas son suficientes para afirmar que no les ha salido bien. Otros probablemente pensarán que alguien se ha atrevido a traer un show cuyas necesidades superaban las posibilidades del venue elegido. A estos ¿qué les decimos?, ¿que dirijan sus miradas hacia la productora Summun Music o a hacia los programadores culturales del Novacaixagalicia?. Esa pregunta la dejo ahí. También habrá quienes se lo hayan gozado viendo una revisión tan cuidada de las canciones de su ídolo, o con la llegada del momento Thriller con recreación del videoclip original incluida, y no habrán reparado en estas cosas. Se entiende que estos últimos apoquinaron 45 perucos para sentarse en el piso de abajo. Otros se habrán fijado en la aproximación que el director Jesús Sanz-Sebastián ha hecho al contenido de las canciones de un artista tan conocido por todos. Atendiendo a su reivindicación de la faceta más naturalista del músico y a la traslación del show en torno al contenido poético de las composiciones de Michael, estoy seguro de que sobre lo acertado del enfoque del Forever habrá diversidad de opiniones. Yo sólo apuntaré que Torosio tiene un momento muy convicente en la interpretación de Earth Song y que el enlace entre canciones y la intervención del coro gospel marcan un contraste interesante con lo anterior en ese momento del espectáculo (el naturalista). Las desapariciones de actores del escenario ya me parecieron más chorras, pero supongo que al público más joven esto le enganchará. Igual que habrá quien se lo ha flipado con los dobles de Michael y otros que, de tanto haber visto al original en video, no habrán sido capaces de creerse a sus imitadores. No obstante, ahí estuvieron Fran Jackson, Mapuele y Koldo Mikel López cada uno con su estilo y su forma. La realidad es que el moonwalker de Fran fue muy aplaudido. Esto me hace pensar que también podría haberse formado en los supermercados TESCO de Liverpool, pero no se lo pregunté.

El otro día comentaba con el guitarrista Xavier Mera, que me acompañó a uno de los shows, cuál habría sido la huella que la compañía ha dejado en los compostelanos. ¿Han sido capaces de acomodarse a la situación demostrando la adaptabilidad de su show y la versatilidad de sus artistas?, ¿o han caído en la trampa de tirar para adelante aunque las condiciones no fueran las idóneas pudiendo ver mermada la buena valoración que el público pueda tener de su trabajo?. No lo tuvimos muy claro pero, teniendo en cuenta lo importante que es el factor boca a boca para la supervivencia de este tipo de espectáculos y su perdurabilidad, creo que es algo en lo que pensar. Es cierto que la vieja proclama The Show Must Go On está sobre la mesa. Sin embargo, yo desconfío de la intención más empresarial de esta arenga. A mi la que me vuelve loco es su acepción artística y las situaciones humanas que genera. Y es por eso que giro sobre mis pensamientos y me pregunto si los actores, cantantes, presentadores y bailarines fueron capaces de generar magia ante las adversidades. Aquel sábado abandoné un auditorio lleno de gente que aplaudía en pie. Todos los artistas estaban sobre el escenario y la peña bailaba con ellos desde el patio como haciendo acopio de varios momentos épicos de la noche para una descarga final de buen rollo. Yo también salí de muy buena onda y creo que ante eso poco más hay que decir.

Rodeé el edificio y me metí por el callejón de atrás. Entré en O Cabalo Branco y vi a uno de los dueños tras la barra. Pedí una birra sin tapa y me acordé de que una vez, en una noche de verano, aquel tipo me había mandado parar de tocar la guitarra en su terraza porque molestábamos a los vecinos. Le reñí por aquello y se rió. Nos pusimos de acuerdo en que si volvía a surgir un momento como ese lo dejaríamos fluir. No recordaba su nombre pero sí recordé que a ese tío le molaban mucho los Triana porque se lo oí decir una vez. Por eso pensé que posiblemete no le gustó tener que hacer eso aquella noche de verano. El caso es que me cae bien y espero que su garito se convierta en el nuevo sitio del posteatro compostelano porque su puerta principal y la trasera del Novacaixa se miran cara a cara a dos metros de distacia. Algo así le daría aún más onda al Cabalo, sería como lo que El Bocho fue simpre para el Teatro Alfil de Malasaña en Madrid. Eso podría llenar el lugar de historias que contar a los clientes, rollo «o outro día entrou Tamariz e fixo desaparecer unha butaca do bar que nunca máis apareceu» y cosas así.

En fin, con esa idea fantaseaba mientras esperaba apoyado en la barra de aquel garito. Aquella birra se acabó, pero la noche no había hecho más que empezar.

Xaime Barreiro O Tren Pantasma , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

Outubro 4th, 2011

A golpe de miércoles, Reixa-Capitol-Reixa

Ya lo dijo Alejandro Diez Garín (Alex Cooper) en el Reixa esa misma tarde, «Santiago es un territorio aparte, ¿a quién se le ocurre que se pueda celebrar un concierto a golpe de miércoles en una sala de las dimensiones de la Capitol en una ciudad tan pequeña y esperar que vaya a funcionar?»…Al que se le había ocurrido era a su colega Fran (Reixa), que estaba a su lado y se reía. Supongo que no se reía por ser un masoquista o un emprendedor ciego a las realidades que rigen el mercado del ocio en Compostela, sino porque a esas alturas ya conocía las cifras de ventas de los tickets y la cosa debía pintar bien. De todos modos, como el propio Fran señalaría días más tarde en una visita que hice a su tienda, «cuando las cuentas no salen por lo menos te llevas la promoción mediática». O sea, que si organizas un tinglao como el de Reixa and Raíña Productions están montando con el Outono Capitol Rock Festival vas a estar hasta en la sopa y eso, si hubiera que pagarlo, valdría mucho dinero.

Eran las seis cuando entré en el garito con ganas de echarme una garimba fría y me encontré a CooperFran rodeados de un pequeño grupo de pives con cara de ansiosa espera. Algunos tenían pinta de haberse sentado allí un buen rato antes de mi llegada. Mis favoritas, sin embargo, fueron un par de chavalas a las que el evento parecía haber cazado infraganti intentando empezar la noche antes de tiempo. Y allí estaban con gesto de circunstancia y pensando probablemente en lo violento que sería levantarse y abandonar aquella habitación. Éramos pocos, y seguramente todos habíamos intercambiado ya alguna mirada con aquel tipo que esperaba su momento sentado delante de un micrófono aún apagado. Sobre la mesa descansaban unos cuantos tomos de un libro titulado Club 45. Tomé asiento en una de las butacas del centro de la sala, a mi lado estaba Alfonso Espiño, que además de ser camarero del bar, es el cantante de la banda compostelana Los Chavales.

Miré a Cooper y me quedé pensando…cuando yo era pequeño pensaba que te podías dejar dos tipos de patillas. Por un lado estaban las de la barba, o sea el pelo que cercaba las orejas por la cara, y por otro las de la melena. Estas eran las que se lograban si te dejabas crecer las greñas desde el sitio natural de las patillas aunque todavía no tuvieras barba. Eran las que yo elegía por obligación, pero por aquel entonces también las prefería. Podías, por ejemplo hacerte una coleta y dejar un par de lianas al viento…ahí tenías tus patillas. En fin, lo que me llamó la atención de Alex es que él todavía llevaba este segundo modelo de patillas a sus 45 años. Ese es un rollo muy british. Las expectantes caras de Reixa y de Espiño me hicieron ver que aquello iba a valer la pena así que decidí quedarme. Alex, que además de una enciclopedia humana de la cultura pop, es un músico de gran bagaje en la escena nacional, (ex-líder de Los Flechazos y ahora al frente de Cooper), presentaba un libro en el que  recogía las 25 revistas que más le habían influenciado en sus años mozos. Era la época de su acercamiento a las tendencias de la movida mod inglesa y la explosión de la era beat. Curtido en experiencias, melómano empedernido y mitómano confeso, este fanático sesentero nos brindó un rato muy agradable en el que no faltaron anécdotas sobre algunas de sus experiencias con grupos míticos de la época. Sus análisis sobre el estilo de cada una de las publicaciones y sus referencias a la escena musical de aquellos tiempos tanto en UK como en Yankilandia e incluso en Asia o en España fueron breves pero intensos. Vaya, que escuchándole daban ganas de tener su libro en la estantería. Si estáis en Santiago lo podéis encontrar en la Reixa Tienda, y si no en (http://www.club45.es/).

Aquella presentación terminó con una invitación del propio Alex a encontrarnos todos horas más tarde en el concierto de la Capitol. Esa noche JC Brooks and The Uptown Sound (Chicago) y The Allnight Workers abrían el ciclo de conciertos que traerá a las tablas de la mítica sala santiaguesa a gente como Maxine Brown (South Carolina) and The Pepper Pots (Cataluña) el sábado 15 de octubre, o a SI Cranstoun (Londres) y Doctor Gringo (Galicia) el sábado 29 de este mismo mes. Tras consultar un cartel del concierto seguí mi camino, pero antes gestioné un pase de prensa in extremis para no perderme el acontecimiento de la semana.

La verdad es que el concierto fue un desfase. La sala estaba hasta arriba de gente bailando y las bandas subieron decididas a hacernos pasar una noche épica de las de la Capitol. Era el comienzo del festival y  ocurrió el 28 de septiembre de 2011.  No sé cuántos de los presentes en aquel bar en el que estuve por la tarde acabarían por ir a ver el show, pero lo que sí vi fueron hordas de gente saliendo a las dos de la mañana de la Capitol con rumbo a aquel bar. La Reixa que horas antes defendía discretamente su acto cultural del día veía superado ahora su aforo con creces, y la Rúa Tras Salomé acabó por parecer una enorme trastienda del garito. Allí estábamos el guitarrista Xaiver Mera (Alo Django) y yo comentando las jugadas entre birra y birra. Viendo aquello podría decirse que lo que ocurrió en el concierto no se quedó en el concierto. El «alma» de Tras Salomé amortizó el sueldo de los camareros como no haría en toda la semana. La calle sería la resaca del baile. Entre los muros de piedra estaríamos todos bebiendo y charlando y resistiéndonos a la inminente retirada para poder levantarnos e ir a trabajar al día siguiente.

Pensar en eso de ir a trabajar me llevó directamente a recordar a The Allnight Workers, el grupo que teloneó a Brooks aquella noche. Estos chavales de San Senxo tenían una banda espectacular, dos vocalistas que tocaban la guitarra de lujo, un saxofonista, un trompetista, un bajista y un baterista. Seis chavales con carisma, buena presencia y capacidad para pasárselo bien y hacer que lo pasemos bien los demás. Jorge López (33 años), bajista del grupo y hermano del baterista, me confesó tras el concierto que al día siguiente todos tenían que madrugar pare ir a sus «trabajos convencionales». Él, por ejemplo, trabajaba de recepcionista en un hotel. Me dijo que escogen los días de vacaciones para hacer frente a los compromisos de la banda. También me contó que estaban preparándose para ir a grabar su nuevo disco a Berlín en pocas semanas y que estaban muy emocionados con eso. Esto me recordó al bajista compostelano Manuel Castro (Mama Boogie), al que recientemente le preguntaban en una entrevista de Cadena SER cómo hacía para compaginar su empleo de comercial en las oficinas madrileñas de una multinacional con los conciertos de su banda. Hace pocos días compartí una noche con él en Compostela y me dijo que se encontraba en plena grabación del nuevo disco de Conchita (también es su bajista) y que seguía haciendo galimatías para que todas las piezas del puzzle encajen sin tener que hacer renuncias.

En fin, yo creo que bandas gallegas como Mama Boogie (Soul, Funk, Blues) o The Allnight Workers (Swing, R&B) son proyectos que deberían poder subsistir económicamente gracias a su trabajo musical si así lo desearan. Tienen calidad suficiente pero está claro que algo falla. Podría ser que algunos de sus integrantes no se atrevan o no quieran vivir el business de la música con todas las implicaciones que conlleva. Pero estoy seguro de que si se pusieran todos de acuerdo en llevar sus proyectos hacia un enfoque empresarial sostenible a largo plazo las limitaciones aparecerían impuestas desde afuera. Por una parte, se trata de grupos que tienen media docena de músicos en sus filas, eso son demasiadas bocas y demasiados billetes de avión ciertamente. Por la otra, son bandas que nadan a la deriva en una industria inexistente y lo hacen carentes de contexto histórico o movimiento en el que integrarse como producto cultural de consumo. ¿Podría un Alex Cooper del futuro juntarse con unos cuantos chavalotes en un pequeño bar dentro de 40 años y hacer el resumen de las revistas españolas que retrataron el histórico momento de la Galicia del 2011?. Posiblemente no, porque no existe ese momento histórico y yo añadiría que ni falta que hace.

Tengamos en cuenta que Maxine Brown está en South Carolina mientras The Peppers Pots se ensaya sus canciones en Barcelona para venir a actuar juntos a Santiago. El público compostelano será el destinatario final de un interesante cúmulo de situaciones, esto es así y está ocurriendo aquí. Los que se quieran sumar que lo hagan. Lo vivido estos días en la Capitol, por lo visto hasta ahora, se acerca bastante a eso de la unión entre promotores, productoras, bandas locales, bandas extranjeras, público intersado, salas de calidad, bares implicados…y no es tan excepcional que ocurra en nuestra ciudad.

Valoremos la importancia que esto tiene y miremos hacia los empresarios que están detrás asumiendo riesgos. Espero francamente que les funcione el festival y que otros les imiten por el bien de todos.

Xaime Barreiro O Tren Pantasma , , , , , , , , , , , , , , , , ,

Agosto 29th, 2011

Maniquíes que cerecean, sandían y patatean, lo último en Nueva York

En la entrada de la casa había un hombre con sombrero que me invitó a recorrer el pasillo de la izquierda, el que lleva a la cocina. En la otra dirección se intuían pedazos de maniquíes en la oscuridad, como los que venía esquivando durante el ascenso de las escaleras que dan al segundo piso de la casa del portal número 4 de la calle del Preguntoiro de Santiago de Compostela. En la cocina había mojitos, frijoles y una tropa de personas esperando su turno. Entre todas ellas estaba la anfitriona, Gael Herrera. Pocos días antes había estrenado su último corto, Mañana me voy, en el festival Curtocircuito, en Mazarelos y allí aprovechó para convocar a sus seguidores a la ‘performance-presentación’ de su nueva casa en la Plaza de Cervantes.

La verdad es que conozco a poca gente como Gael. Además de buena artista, es una gran amante de lo colectivo y se pasa el tiempo promoviendo iniciativas que involucren al personal en experiencias sorprendentes. Una simple churrascada puede convertirse en un maratón de gente desnuda, una galera que flota amarrada en la playa podría transformarse en un escenario para gogós o en un hotel flotante, un mástil clavado en la arena…en fin, podría ser cualquier cosa si esta chica está cerca.  Gael es un animal social, una mujer de clan, una multitud en sí misma. Es una gallega morena, racial, incontenible y generosa y tiene unos rasgos muy característicos que recuerdan a sus raíces chilenas. El otro día, en la cocina de su nueva casa se paseaba feliz de encontrar a gente expectante y explicaba «esto que estamos haciendo es lo último en Nueva York» y la peña se partía de risa.

En seguida llegó el hombre del sombrero y nos invitó a recorrer de nuevo el pasillo para emprender por fin el camino hacia el segundo pase el show. Fuimos pasando por estancias decoradas con telas y cuerpos tendidos por el suelo o semia-poyados en las paredes. De pronto uno de los maniquíes cobró vida y empezó a moverse entre nosotros. Iba acoplándose con otros trozos de maniquíes y creando figuras humanas imposibles antes nuestras miradas. También recuerdo que había guantes de cocina y baldas de estanterías tiradas por todas partes. El maniquí viviente nos indicó el camino hacia la siguiente estancia con un leve movimiento de mano. Entonces pasamos por la habitación de Herrera. El espacio, amplio y diáfano se convirtió en pantalla de proyecciones y una música densa y chirriante empezó a sonar. Por las paredes de su cuarto empezaron a desfilar vacas como en un matadero. Unos hombres las mutilaban e iban tirando o clasificando las distintas partes de sus cuerpos. Las patas volando hacia los tachos recordaban a las piezas de los maniquíes que acabábamos de ver y también esas personas llevaban guantes puestos. Allí dentro se quedó cada uno el tiempo máximo soportable antes de pasar a un cuartito con un ventanal (tapiado para la ocasión) que intuyo que daba a la Plaza de Cervantes. En el suelo descansaba un hombre desnudo. La tensión se respiraba en el ambiente. De pronto el tipo pega un salto y nos damos cuenta de que está atado por el cuello a la ventana con un pedazo de cordel. Entre sus convulsiones se ocupaba por momentos comiendo unas patatas cocidas que había en un plato en el suelo sin usar las manos o marcando cifras en un ordenador. La repetición cíclica de estas acciones fue generando un malestar general que podía percibirse en las caras de todos. Al final llegaron los aliviadores aplausos y la reunión en el salón. Ahora, sentados por fin en los sillones o contemplando Cervantes desde las ventanas, comentaban los asistentes sus  impresiones sobre lo acontecido y Gael observaba al personal sonriente de ver que su último invento había sido bien acogido. Aquello fue algo más que una forma un tanto ‘freak’ de invitar a la gente a un café para que conozca tu nuevo centro de operaciones. Podría ser más bien el comienzo de algo.

Parece ser que algunas salas del inmueble van a ser destinadas a programar actividades culturales desde el seno de una nueva asociación artístico-colectiva. Allí había, además de azafatas, gente de la radio, bailarines, cineastas, clowns, actores, músicos…en fin. Podías ver como se tocaban el mentón pensando quizá en cómo aprovechar la infraestructura que acababan de ver. Desde luego eso era lo que pretendía Gael y estoy seguro de que conseguirá que muchos de los asistentes acaben interactuando con su nueva casa de forma creativa en poco tiempo.

Hoy, después del fin de semana que continuó a aquella noche, vine desde San Vicente do Grove en el coche del hombre del sombrero. Veníamos de ver a los Primitals en el Naútico la noche anterior. Yo le contaba lo de cuando tenía deciocho años y me acerqué a ver una performance a Bonaval. Nunca había escuchado antes esa palabra. Le contaba que para los ingleses -to perform- es actuar, usan el término de una forma más general y común. Nosotros la hemos convertido en sinónimo de freakismo artístico en cierto modo. Le decía que recordaba que aquel día en Bonaval, la chavalada se repartía chupa chups de sandía para sacarse el sabor a canuto antes de regresar a casa. Los ojos enrojezidos de los pocos asistentes contemplaban el atardecer entre las tumbas del antiguo cementerio cuando de pronto apareció aquella chica. Sacó un bol con cerezas y nos dió una a cada uno. Luego nos invitó a comérnoslas y a poner los huesos de nuevo en el bol. Una vez que el bol estuvo repleto empezó a chupar los huesos de uno en uno mientras nos miraba fijamente. Cuando hubo chupado todos los huesos nos fuimos a casa con el saborcillo a sandía en la boca y a cereza en la cabeza. Yo me fui pensando que aquello había sido una gilipollez, pero la verdad es que nunca lo olvidé. El hombre del sombrero me hizo ver la importancia que aquello pudo haber tenido mucho más allá del significado de la propia actuación de la muchacha. «¿Te sugirió…?¿te hizo pensar…?¿creó un momento que…?¿hubo una sensación…?» La verdad es que sí que la hubo sí. El hombre del sombrero (el actor y humorista Antón Coucheiro) actuaba esta misma tarde en la Plaza de las Platerías. Nos despedimos con prisa para que nos diera tiempo a hacer recados antes de la actuación. Él tenía que preparase y yo había quedado para una partida de dominó.

Una vez en Platerías pensé que dentro de no mucho tiempo alguien podría ir de viaje a Nueva York y comprar una bolsa de cerezas y meterse en el salón de la casa de alguien y organizar una performance. Si los asistentes preguntan extrañados o no entienden yo les diría «no seáis ignorantes, esto es lo último en Compostela»

Recuerda que si estás este año por Santiago, el número dos del portal cuatro del Preguntoiro podría convertirse en poco tiempo ‘the place to go’…Yo no sé si esto será lo último en Nueva York, pero aplaudo que en los tiempos que corren haya gente buscando espacios alternativos para programar. Gael Herrera lo hace en su propia casa, chapó.

Xaime Barreiro O Tren Pantasma , , , , , , ,

Agosto 11th, 2011

Dos semanas en Tren para llegar del Embora al Dado Dadá

En el Bar Embora tocaba Mr. Cool, que no es otro que Ramón Orencio. Este músico compostelano había viajado con nosotros en O Tren Pantasma pocos días antes de la noche de aquel viernes. Su repertorio, cuidado con mimo en los arreglos y catalogable dentro del jazz, se apoya en clásicos de la música popular con los que todos estamos familiarizados. Una de las piezas que más gustó a los espectadores de O Tren y que ejemplifica lo que digo fue el You are the one that I want. Para quien no la reconozca por el título, se trata de la canción que Travolta y Newton interpretan al final de la legendaria Grease. Orencio vuelve a acercar estas canciones a la gente dándoles una envoltura nueva y las arregla de forma que el conjunto del concierto adquiere coherencia porque todo acaba sonando a Mon. El Isn’t she lovely de Stevie Wonder es otro ejemplo de lo mismo. Siguiendo la estela de los franceses Birélli Lagrène y Sylvain Luc, ha arreglado estos temas entre juegos melódicos y armónicos que recuerdan al mítico Django Reindhard.

Bigote fino, traje de linea diplomática con chaleco, zapato negro de tacón bajo…en fin, Mon no siempre fue así. Y su sonido no se limita a ese rango. Hubo una época en la que se le conocía como Mon Miscatones porque tocaba en una banda que llevaba ese nombre (Miscatones) y que se ha quedado en la memoria de muchos de los nacidos en la década de los 70. Era grasiento, rockero, sucio…, apuntaré a título personal que de entre todos los guitarristas que él es capaz de ser a mi el que más me gusta es el que recupera aquella vieja esencia. Cosa que ocurre, por ejemplo, cuando se junta con los Degüello, banda con la que solía homenajear a los históricos tejanos ZZ Top y que se reunió casualmente en el club de jazz Dado Dadá hace pocas semanas. Aquella noche dirigían la sesión los Bakin’ Blues, otros compostelanos que pasaron por O Tren recientemente. Su público y el del Embora se parecían mucho. Son, sin embargo, audiencias heterogéneas en las que conviven los que recuerdan a los Ted Lápidus, a la Cocodrilo Blues o a la Red Blues Band de los 90, con otros jóvenes que sólo saben de aquello por oídas pero que disfrutan de ver como sus colegas de Sinestesia (banda cuyos integrantes no superan los 24 años de edad) comparten escenario con los supervivientes de aquella época épica. Muchos se han desvanecido y otros se han convertido en fugados. Uno de ellos, el ahora guitarrista de jazz Jaime Alvarellos, me comentó en un reciente encuentro casual en un restaurante de la zona vieja, que no tenía intención de volver por aquí porque, aunque lo extraña, las condiciones laborales que le ofrecen fuera (Bilbao-Pamplona) como profesor serían imposibles de igualar, «mi trabajo aquí ni siquiera existe» fueron sus palabras.

Pero bueno, volviendo a los conciertos, yo, que nací en los 80, reconocí muchas caras en el Embora y el Dado que me trasladaron al recuerdo de aquellos tiempos a los que me estoy refiriendo. Pero este no es un tren de nostalgias difusas y de retrovisor empañado. Este es un tren de fantasmas muy vivos. Por eso los Sinestesia ya han desfilado por él, y también lo han hecho, en las últimas tres mismas semanas, componentes de todas las bandas mencionadas en este artículo hasta ahora. Se preguntará algún lector si eso tiene algún valor y yo creo poder contestar que sí sin miedo a equivocarme. Sin embargo lo que se ha hecho en O Tren no es una proeza ni un mérito mío. El programa sólo se ha hecho eco de lo que está ocurriendo HOY en Compostela en ese espectro específico de nuestro panorama artístico. Lo que sí me parece cierto es que a través de las visitas de los protagonistas de nuestra «escena musical» la ciudad parece haberse marcado un tanto. Digo esto porque, aunque casi todos los músicos han venido a «llorar», y es normal que lo hagan, también han dado cuenta de un trabajo de largo recorrido que hace pensar que Compostela ha aprendido mucho sobre Rock & Roll (en sentido amplio) en los últimos 15 años. De eso han sido testigos los oyentes de Radio Obradoiro que se suben al tren con nosotros y también el público de los conciertos que nuestros invitados dan luego por ahí. Esa, es la audiencia que acompaña a muchos de nuestros artistas locales desde hace años. Son los que siguen cerca de aquellos que un día fueron aficionados y se convirtieron en profesionales de la industria del entertainment y que hoy conviven con los grupos jóvenes y sus recién estrenada concurrencia. Son los que fueron a la Quintana en las fiestas del Apóstol para ver a los Sinestesia teloneando a los Cornelius. Los primeros aún conservan a las novias del instituto y los segundos ya podrían haberse divorciado 3 veces. Sin embargo, programarlos juntos me pareció un acierto, pues verlos compartiendo escenario tenía sentido, todo parecía encajar de algún modo, pero no me pregunten por qué. En fin, esta es una parte notable de la audiencia de Santiago, y es la gente que pone el grito en el cielo cuando cierran algún escenario habitual de nuestro menudo circuito, -me refiero a la Praza do Toural claro-. Son los que siempre prefieren la birra si viene acompañada de buena música en directo y, ¿por qué no decirlo?, la música en directo si viene acompañada de una buena birra.

En fin, unos se suben a las tablas para ser confundidos con bohemios, vividores o vagos y no se les otorga la consideración profesional que merecen y sus seguidores son encasillados como fans de lo «alternativo» sin que la palabra acabe por tener ningún sentido. Esto no lo digo yo, lo dicen mis invitados de O Tren. Se quejan de los sueldos, de los horarios nocturnos, de la imposibilidad de desempeñar dignamente su trabajo. Y su público también se resiente, porque quieren más ciudad y saben que una ciudad se construye desde su escena cultural. Resulta complicado imaginarse que la nuestra tire para adelante cuando ni siquiera contando con el favor que supone ser beneficiarios de algunos buenos bolos pagados por el ayuntamiento al año le salen las cuentas a nuestros músicos. Recordemos que son trabajadores que no están cobrando por las horas de trabajo sino por las horas en las que le muestran al público el resultado de esas horas de trabajo…Así acaban todos de mercenarios o haciendo de la versatilidad artística su bandera para poder sobrevivir, porque si no no salen las cuentas.  También pueden marcharse o pluriemplearse, claro está.

Es por todo esto que al público del que vengo hablando no le hizo gracia que el Ayuntamiento, con sus comandancias recién renovadas, entrara en el juego prohibiendo la venta de alcohol en los conciertos del  Festival Feito a Man. Es por eso que la gente de la asociación cultural Cidade Vella se sintió en la necesidad de pedirle disculpas a ese público. Porque lo conocen y conviven con él. Además, entre unos y otros hay una relación de dependencia económica y también presencial, saben que se necesitan. Romper su interacción en pro de la ausencia de alcohol en las calles es un tanto ridículo si se me permite. Pues no es este el sector más escandaloso de nuestra nocturna ciudad y su divertimento no resulta tan gratuito como el de ‘giris’ y ‘estudiantes’ que sí se patean las calles del centro histórico a cualquier hora vociferando estupideces y se les cuida mucho más. Ver una barra vacía enfrentada a un escenario lleno con una plaza en la que los policías llaman más la atención que los propios asistentes al concierto resulta, a mi parecer, un tanto grotesco. Alucinados se tuvieron que quedar los gallegos Matto Grosso y los argentinos Super Ratones al contemplar la estampa.

Pongamos algunos datos sobre la mesa resumiendo información recogida en un estudio presentado en 2008 por Arthur Bernstein (director del departamentos de música del Liverpool Institute for Performing Arts) con el objetivo de analizar el contexto de la música moderna en el que nos movemos:

1. En 2003 el sector cultural contribuyó en más de 654 millones de euros a la economía europea (UE 30). Dicho sector aportó el 2,6% al PIB de la UE, (por poner esto en perspectiva, la actividad inmobiliaria aportó el 2,1% al PIB de la UE en es mismo período).

2. El crecimiento global del valor añadido del sector fue 19.7% entre 1999 y 2003, (un 12,3% mayor que el crecimiento de la economía general)

Tanto a nivel Europeo como nacional la cultura y las artes escénicas son sectores económicos y laborales muy significativos.

Vamos a apuntar una observación muy interesante del propio Bernstein que me hace recordar unas declaraciones que escuché durante la campaña electoral (cuyo firmante es de sobra conocido) con respecto a potenciar la música, pero la de los auditorios y no la «otra»:

3. La música clásica, con una cuota de mercado situado en menos del 10% y unas posibilidades laborales muy limitadas, se beneficia prácticamente del total del presupuesto público destinado a formación musical. En 2004 de los 17.914 conciertos de música clásica que hubo en España el 75% fueron gratis, es decir, 13.435 cobraron subvención pública o privada. De las 60 especialidades de música del ámbito superior en nuestro país sólo dos (jazz y flamenco) tienen cierto reconocimiento (y aún residual) en las escuelas de formación superior, los conservatorios. Podríamos afirmar que en España el desfase entre la formación musical y las necesidades reales del mercado es asombroso. Los del mundo clásico se llevan la parte más grande del pastel mientras que el resto de las disciplinas están desorientadas y promueven, sin embargo, movimientos de mercado proporcionalmente muy superiores. Las carencias formativas de los trabajadores de este enorme y fragmentado segmento de la música se extenderían a todos aquellos individuos con aspiraciones profesionales en aspectos específicos de la gestión y management artístico.

Esto significa que, además de contar con un sistema de estudios que deja desvalidos a los profesionales del sector en cuanto a sus necesidades formativas, el entramado laboral al que se enfrentan después está completamente abandonado a su suerte. Las músicas que nutren el 90% de la actividad económica del sector sufren el abandono de las instituciones. El mercado sigue moviéndose como no puede ser de otra forma. Pero, mientras en países como Inglaterra, pueden presumir de tener una industria musical cohesionada alrededor de la música moderna nosotros estamos en la prehistoria de lograrlo. Esto significa que el potencial artístico de lo ingleses está dando un rédito enorme a las arcas del estado, pues sus canales de distribución cultural ($), los métodos de enseñanza, la calidad de un público acostumbrado a vivir en permanente conexión con la música etc… han acabado por dibujar un país musicalmente reconocible en todo el planeta y que sabe explotarse.

Como apuntaba Carlos Pereiro, de Novedades Carminha, «cada pequeña formación inglesa que saca un primer trabajo discográfico al mercado llega a mis oídos sin que yo tenga que realizar un gran esfuerzo por buscarlo«. Sin embargo, formaciones como la suya van a tenerlo muy complicado para hacer ruido fuera de nuestro país. Esto se debe a que navegan en un océano desordenado y desequilibrado por la voluntad de unos agentes culturales y empresariales anclados en el inmovilismo. Son numerosos los conservatorios, editoriales de libros musicales, escuelas y funcionarios de lo musical que no están dispuestas a promover un cambio.

Lo cierto es que la realidad sigue su curso, pero digo yo que sería bueno que, si no se van a hacer esfuerzos públicos por ordenar y potenciar los circuitos musicales de nuestras calles, por lo menos se le deje actuar a aquellos individuos que intentan organizar el negocio y hacer posible que las condiciones mejoren para todos los agentes implicados (empresarios, músicos, público).

¿Cuán importante consideran ustedes ahora que resulta el papel que los artistas mencionados en este artículo (y muchos otros ausentes en él pero presentes en la ciudad) desempeñan para darle forma a la Compostela de la cultura? Y cuan notable es, sin embargo, la desatención de sus derechos básicos como profesionales de un sector dinámico y rentable pese a todo.

En fin, si se trata de poner un grano de arena para poder decir algún día que en Santiago hemos creado una industria que rentabiliza  un porcentaje importante de su capital cultural, que no se quede callado este Tren. «Una Escena Musical, como apuntaba en una entrevista Jarri (de Novedades Carmiña) se compone de muchas más cosas de las que hay en este momento en Galicia: bandas, un público atento a esas bandas, una red de salas, promotoras que se interesan y que montan conciertos, discográficas que sacan los discos, festivales y prensa que apoya toda esa escena. Y en Galicia no lo hay.

 

 

Xaime Barreiro O Tren Pantasma , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

Xullo 5th, 2011

James Labrosse

Iban pasando los días y el Tren corre que te corre, dándole la vuelta a la vida y abriéndome los ojos como para no dejar que me duerma ante ella. Así funciona esta máquina, te lleva de aquí allá y tú ahí sentado vas viendo y escuchando y teniendo la sensación de que el tiempo se ha congelado y el espacio se ha convertido en un país de paisajes inagotables. Cada día Compostela parece un sitio nuevo desde aquí. Fue hace un par de días que iba pensando en contenidos para el Tren y al dar el giro hacia la esquina de la Plaza de Fonseca donde está el Restaurante San Jaime me encontré al joven guitarrista James Labrosse. Estaba sentado en un banco de piedra con la guitarra en las manos. No lo había visto nunca, así que supuse que no era de aquí. Pero, aunque no lo conocía, lo reconocí enseguida. Esa mano derecha colgada sobre las cuerdas lo delató…era uno de los míos.

Esto sucedió el sábado 2 de Julio de 2011. El lunes siguiente James se subía al Tren para tocar en directo su tema Florido y Granado, compuesto desde Florida (su tierra natal) e inspirado en Granada (su tierra adoptiva). Él había estado allí durante un mes para perfeccionar su técnica flamenca. Poco después de componer aquella obra habría decidido mudarse a la ciudad de la Alhambra y allí pasaría 3 años tocando la guitarra. Supongo que rescató aquel viejo tema para el Tren porque era consciente de estar cerrando un círculo en su trayectoria musical. Sólo tenía 21 años cuando llegó a Santiago después de su periplo andaluz, pero nos dió una entrevista que escondía una historia de esas que nos gusta contar en el programa. Para cuando subimos al tren ya sumábamos un montón de horas tocando la guitarra en mi casa. Ese mismo día por la noche nos animamos con un concierto improvisado en la Plaza de Platerías, después de pasar por la Jam Latina de la Borriquita de Belén (lunes 4/07/2011). La policía nos acabó pidiendo que cortáramos aquello y, aunque el pequeño público que empezaba a llenar las escaleras de piedra a nuestro alrededor se quejó bastante, acatamos la orden y recogimos los bártulos. En fin. La vida sigue. James dijo que se dirigía de nuevo hacia EEUU para intentar entrar en la Berclee College of Music de Boston. A ver si lo consigue…

Xaime Barreiro O Tren Pantasma

Xuño 29th, 2011

Primeiros coletazos da nova tempada

Queridos,

Estas primeiras semanas de O Tren Pantasma están a ser toda unha aventura desde dentro e desde fora. Nestes programas estivemos acompañados de grandes artistas como Coque Malla (madrid), Tibi & her Cello (liverpool), Quilino Jiménez (Caño Roto-madrid), Patricio B (bilbao) o a Bakin’ Blues Band (Compostela). Os nosos tripulantes proviñan de mundos musicáis moi diversos (blues, pop, canción de autor, flamenco), como viñamos prometendo. Ademáis, a través dos nosos relatos viaxamos a lugares incribles e démoslle a volta ó tempo. Creo que a mellor forma de facer resumo dos contidos recentes é publicar os updates do facebook cos que diariamente demos conta das intencións do Tren (www.facebook.com/otrenpantasma…) ahí o van (eso sí, en castelán porque foron pensados pra os de aquí e tamén para os amigos que nos seguen desde fora de Compostela a través de www.radioobraorio.com)…

June 15 contamos hasta 10, como nació el fantasma, nos llevamos el Tren a la Galileo madrileña y entrevistamos a Coque Malla y a los chicos de LIPA, desde la trena un preso cuenta sobre infidelidades y nos hundimos en el Charco. Bienvenido, no te lo pierdas!!!

June 16 viajamos con Tibi and her Cello en el Tren Fantasma. A una camarera con voz de hombre se le sienta un tío muy obeso en una de sus mesas en un bar de tren en el norte de Inglaterra. Grotesco…

June 17 Jesús de Rosario, Quilino Jiménez y Abrahan Muñoz nos llevan de paseo por la Escuela flamenca de Caño Roto de Madrid, con clase de guitarra incluída. Un fantasma viajará hasta el fondo del mar en la Argentina de principios del XVIII en forma de gigante vencido y un preso soñará desde su celda que se convierte en la esposa de un tipejo cualquiera y juntos espiarán al vecino

June 20 nos vamos en Tren a Bogotá, curioseamos entre los vinilos de Diego. Band on the Run y The Beatles serán los protagonistas. En la Trena, un viejo colombiano le meterá un somnífero en la bebida a un adolescente argentino—y nos quedamos dormidos matando cangrejos de playa en el Caribe.—

June 21 empezamos la ruta deshojando una margarita y nos colamos en la alcoba de una jovencita con la única intención de asesinarla, ya ves. Además de nuestro paso diario por La Trena, estrenamos secciónnnn!!!!!!!. Nuestra primera PÁGINA 13 con la voz de un fantasma anónimo que nos visitará cada martes!!!no te lo pierdas. Bienvenido al Tren Fantasma!!!

-Hoy por el Tren desfilaron, Juan Caunedo (por su Boogaloo funk vol. 3 de la Embajada), Patricio Patricio Barandiaran (por la Crónica del pájaro que da cuerda al mundo) y Poz Musica a través de nuestro sentido homenaje al legendario Clarence Clemons-

June 22 viajamos a Bolivia de la mano del paceño Agustín Alonso. Haremos un viaje por su país para el que no hacen falta ojos, sólo oídos y corazón. El gran protagonista será el Charango. Veremos el mundo reflejado en un espejo y hablaremos con el viento que mece a los animales disecados del almacén del abuelo para regresar a la vida las fundas de sus cuerpos

June 23 adiestraremos a una hormiga, comeremos dulces húngaros envenenados y viajaremos desde Valencia a la región Sur de Estados Unidos y de ahí a New York de la mano de Pela del Álamo. Del flamenco-jazz de los Jerez Texas a los Old Crow Medicine Show. No faltes!

June 24 viajaremos con los chicos de PISTA 5, actores y clowns que protagonizan estos días las magistrales sesiones de improvisación del pub Camalea y que vienen a presentarnos su MISIÓN IMPROSIBLE que se estrenará en la sala NASA el sábado 25 a las 21:30h. No os perdáis la primicia en O Tren Pantasma!

June 27 anunciaremos el final del mundo y nos volveremos adúlteros involuntarios a través del teléfono móvil. En el pedregoso mundo de las infidelidades ¡todo es empezar!. También viajamos a Portugal con un disco cargado de artistazos y temas increibles, los Río Grande. No te lo pierdas, a las 14:00 de la tarde, podcasts y reposiciones comin’ soon :)

June 28 PATRICIO B en el Tren Fantasma, habrá sorpresas, pero lo que es seguro es que nos vamos a comer sus besos con rigor y devoción, enhorabuena a los que aún no lo conocéis!!!será una primera vez deliciosa. Los demás ya podéis ir quintandoos la ropa, (cuidado si escucháis el Tren desde algún espacio público, ya hemos tenido querellas por eso antes). Os veo allí…

June 29 pondremos a una amazona tísica a dar vueltas sobre un caballo que se tambalea. Además, contaremos con la inestimable presencia de los Bakin Blues, la banda puntera del blues compostelano. Todo un lujo! Usaremos látigos y habrá concierto acústico. No se lo pierdan!de 14:00 a 15:00 en www.radioobradorio.com

 

Xaime Barreiro O Tren Pantasma