Del Marula funk al kelo de Max
Las rodillas se apuntaban entre ellas mientras las cejas arqueadas nos retorcían los rostros. En mi bolsillo cinco euros. Cadera en ángulo imperfecto, birra de botella y mucho meneo. El compás era frenético y descontrolado. Funk arrasando el Marula de la Escudellers 49 de Barcelona. Cuando entré se me puso la voz como a Robert De Niro y empecé a recorrer la sala poniendo la cara de majadero más inapelable que encontré. Era uno más en la pista y seguía los pasos de mi compadre Juan Sánchez. Para precalentar eché un par de verbos al aire y los surqué con sustantivos precisos y adjetivos certeros. Pero aquel malabarismo no lo entendí ni yo. No importó. Estábamos jugando. Jugando a bailar sin saber. Nos movíamos como si nuestros cuerpos estuvieran tomando sus primeras lecciones.
De pronto nos giramos arqueando tanto las cejas que esta vez casi se nos salen del rostro. Por entre la marabunta aspirantes a negros vimos aparecer al pianista Max Villavecchia. Arrastraba un pie y balanceaba los hombros como si tuviera que hacerlo para pillar cuerda y poder seguir caminando. Nos habló con la voz de Al Pacino y yo le dije que dejara de hablar con mi voz. De pronto, Juan entró en escena reclamando para sí la propiedad de aquellos vibratos vocales y cuando la conversación se calentaba, apareció Roger Oria con tres estrellas bien frescas. Los indicadores de peligro se pusieron al rojo vivo y…En fin, no me preguntéis como lo hicimos, pero cortamos con aquello y nos fuimos a dormir para que el punto de resaca nos permitiera grabar al día siguiente una composición de Villaveccia. A las 15:00h empezamos a desarmar el salón de Max y montamos un estudio improvisado. J. Sánchez reunió a un buen equipo de amigos de la danza, el cine y la música.
La sesión fue intensa y mágica. Comenzó con una charla guiada por Juan que sirvió para completar los preliminares empezados en la disco la noche anterior. A partir de ahí todo fue estirar las columnas vertebrales, ocupar sendas butacas y empezar a disfrutar. El resultado se emitirá en uno de los ciclos del Festival de Flamenco de Barcelona este verano. Pero esto no es muy importante al lado de la buena experiencia que fue trabajar con ellos. Todo un regalo.
El otro día escuché a alguien decir en la radio que no es tan importante lo que toques como con quien lo toques:
Dídac Saez Ulzurrun, cámara, realización, iluminación
Max Villavecchia, piano, kelo-studio, composcición
Melodie Cecchini, baile
Ferran Romeu Sunyer, cámara, realización, iluminación
Rebekka Debernitz, cello
Juan Sánchez, cajón
Xaime Barreiro, guitarra





RSS
