Xaneiro 26th, 2012

Travel Agency

Repetía su nombre precedido del pronombre yo sin utilizar siquiera el verbo ser en el medio. Era como si estuviera patinando dentro de un caracolillo cuando decía «yo fulano, fulano yo, surfin, fulano…, yo, surfin.’ ¿tú?…» Quince minutos más tarde pagó las copas. Veintiún minutos más tarde se subió a la Touran y recorrió A Virxe da Cerca. Treinta y siete minutos más tarde una chavala saltaba sobre sus muslos mientras él tensaba al máximo las correas del cinturón de seguridad intentando liberarse las muñecas. Desde donde yo estaba, había visto subir a la chica al coche. El resto de los movimientos tuve que tratar de intuirlos desde afuera mientras me fumaba un pitillo en plan voyeur. De pronto, y apenas unos minutos después de su llegada, mi colega escapaba en aquel vehículo febril y sofocado que patinaba sobre el asfalto mojado. Su corpulenta acompañante volvía a ser una pedestre sombra que se esfumaba en la distancia. Mientras tanto, él fundía el acelerador con la alfombrilla como si el suelo estuviera desapareciendo a su paso. Parecía como si la más mínima tregua con el pedal pudiera provocar su caída a un precipicio sin fondo. Al ver aquello mi imaginación se disparó en la oscuridad de la noche. Pensé en sus ojos retorciéndose entre los cimientos de la ciudad por aquel hoyo del que huía despavorido. Su gesto se movería con la solemnidad con la que imagino al viento meciendo las flores del campo santo cuando  Eugenia León canta La Llorona. Seguro que las pupilas lo castigaban desenfocando el aire y se le arrugaba la cara por el esfuerzo estéril de los borrachos que quieren ponerse serios de repente. Cada vez más lejos de aquel lugar yo caminaba fantaseando mientras las gotas de agua comenzaban a anular mis gafas de lejos. La lluvia vino a mi cabeza evocando otras gotas, ya exánimes, con cuyos restos empecé a soñar caminando. Vi como las cejas le sujetaban el sudor sin poder impedir que algunos pingotes suicidas le salpicaran de cuando en cuando el pantalón. Caminaban sin prisa hacia un hoyo tan profundo como la grieta de la que él escapaba. Pura velocidad envolviendo una lentitud extrema. Ese contraste me sedujo y seguí con mi viaje esperando encontrar de nuevo a mi colega en algún momento de la noche. Cuatro horas después un sms matutino confirmaba mis sospechas. «- te lo juro man…, no sabía que era un tío, te lo juro man, yo, man, surfin’ ya sabes!…».

 

Xaime Barreiro O Tren Pantasma

Xaneiro 8th, 2012

Chapuzón

La visión estaba compuesta como un río formado por capas sin fin que se alzaran y se perdieran en el infinito. En lo más profundo la realidad para la que mirábamos era puro resplandor y los reflejos resacosos del sol eran los últimos hilos visibles de un verano casi extinto que ahora flotaba impreciso ante nosotros. Anaïs Nin escribió algo muy parecido sobre un sueño en el que se repetían temas en una espiral sin techo ni fondo que la empujaba al centro de un laberinto. En este caso no había laberinto. Al tiempo sin motor se le sumó el silencio y formaron una estampa simplemente agradable en la que darse un baño. Creo que extrañábamos nuestra infancia y como no supimos que decir nadie dijo nada. Alguien desconocido debió pensar que la bolsa de papel del McDonald’s meneándose en mi mano rompía todo, chocaba transversalmente con aquella escena, tan natural, tan de ponme un poco de Nivea que no llego. Pero a mi me pareció que lo único que podría estropear aquello era precisamente lo de la crema, así que traté de mirar para otro lado mientras descargaba la salsa de las patatas deluxe.

Pocos segundos después los cabellos flotaban y se mecían con el agua recordando a la aureola de un santo. Los oídos taponados hacían como si el mundo estuviera apagado mientras a los cuerpos se los llevaba la corriente. Eso es la infancia. Jugué con ella un rato antes de que el frío me pusiera a calcular el tiempo necesario para secarse todo el cuerpo con una camiseta.

Miré hacia afuera y vi a mi abuelo (93) concentrado en mis movimientos. Me dio la sensación de que él también se estaba dando un baño a su manera. Salí del agua y agarré la Taylor. Una pareja joven empujaba una silla de ruedas sobre la hierba. En ella llevaban a una niña que observaba todo a su alrededor con una admiración afectada de un modo que ahora no consigo describir. La pararon delante de mi y seguí tocando. De pronto paré con aquello y ellos siguieron su camino.

De regreso a Santiago recordé la vieja ganadería. Llevaba semanas pensando en husmear por allí. Conduje hasta su epicentro surcando los rastros de tierra húmeda remarcada por los tractores y allí estaban los terneros. Desfilaban haciendo ringleras de esas que se enroscan en zig zag tocándose los hocicos con los rabos. Me hicieron recordar a los pasajeros de Ryanair esperando su turno de llegada al mostrador de facturación. Al abrir la ventanilla para saludar al paisano el coche se llenó de moscas en un sólo segundo. Decliné la invitación para ver como embuchaban a los pollos. Pensé en los ingleses. Procrastiné. Aceleré y abrí las ventanillas. Las moscas pillaron la indirecta y se esfumaron. De pronto recordé cuando caminaba por el centro de Bogotá y Diego y yo tratábamos de convencer a un par de chavalas de que ir a los toros aquel domingo era un plan perfecto. Al aproximarnos a la plaza acabamos rodeados de gente ensangrentada posada en el suelo y de sujetapancartas que gritaban ASESINOS bajo carteles gigantes de animales maltratados. Me puse a hacer fotos y al final no fuimos a los toros (nunca he ido). Aquella cámara me la robarían antes de abandonar el país.

En fin, cuántos minutos de locura para tan pocos segundos de flotar en el silencio. Es domingo por la tarde y mi abuelo acaba de llamar por teléfono. Nos vamos al río.

 

 

Xaime Barreiro O Tren Pantasma

Decembro 21st, 2011

Helicópteros luminosos, transcripción radiofónica

…funcionan haciendo palanca con una cinta elástica, se elevan en el aire unos 5 metros y van descendiendo lentamente para deleite del transeunte, imposible no seguirlos con la mirada para ver cuan alto llegan y adonde irán a caer, el rumano y el moro corren detrás de ellos en los aledaños de la Plaza Mayor para cazarlos y relanzarlos, los tiradores recorren con sus miradas el antojo del artilugio mientras los curiosos los rodean recorriendo con las suyas las carreras ansiosas de aquellos hacia el reencuentro, existe una singularidad; para los que habitan las casas que rodean estos improvisados aeropuertos no hay mayor suerte que la de tener cerca una cristalera, y es que en esas estancias las charlas de salón son aderezadas por luces fugaces que adormecen al tertuliano como las luciérnagas a los caminantes nocturnos, algo importante es que la imperdurabilidad del hechicero efecto generado por estas fruslerías -una vez se las lleva uno a casa- es constante y debe ser destacada, esto significa que la adquisición de estos artefactos provoca una frustración segura fuera del contexto arriba esbozado, y también hay una excepción; these devices also work en los patios de colegio, pero si llegan a superar los lindes de los mismos pueden ocurrir tragedias, así que para evitar traumas infantiles ha sido prohibida su presencia en los recreos de escuela, y es por esto que [SILENCE]; el destino de estos embrujados inventos propios del gitano Melquíades tienen un futuro incierto. DOS posibilidades; algunos podrían descansar en cajoneras de pupitres mientras otros…comparten caja de cartón con el tupper de arroz de un vendedor ambulante. Una pareja fue descubierta el 19 de diciembre de este mismo año discutiendo en cual de los contenedores de reclicaje debían de ser depositados, estamos ante los helicópteros luminosos, Madrid 2011, ha llegado la Navidad y esta es una de sus caras…

 

So, Felices Festas

Xaime Barreiro O Tren Pantasma

Novembro 18th, 2011

Nin policias nin xornalistas

Era una proclama interesante, ¿qué se yo?, nos atrajo en seguida y llamamos a la puerta. Desde el piso de arriba alguien se asomó y dio el visto bueno, «deixádeos que pasen». La maquinaria se puso en marcha y empezaron a sonar los cerrojos. Eran todos candados improvisados que uno de los chavales había comprado en una ferretería el día de la noche en que iban a dar el golpe. Pasamos al otro lado de la puerta que sostenía la pancarta con la prohibición y una vez dentro insistieron; - no seréis policías ni periodistas, -no estamos de servicio, contesté. El chaval se rió. Tras cruzar la barrera me acerqué a un pequeño grupo y pregunté quién era el dueño de aquel lugar, alguien se giró y contestó «el dueño sois vosotros». De pronto teníamos un teatro en nuestras manos y vinieron a mi me memoria sitios como El Patio de las Maravillas de Madrid o los cines Central Quino de Berlín

Una vez dentro me dio mucha impresión ver tan abandonado un lugar tan increíble. Algunos chavales estaban haciendo una inspección general de los desperfectos y supongo que calculaban el trabajo necesario para poner aquello a funcionar. El que entre estos días en la Yago de la Rúa do Vilar de Compostela se encontrará con un delicioso mundo de los contrastes. Ahora en la Yago hay vida que vive dentro de la muerte, la acción habita la desidia, el capital es el corazón de un comunista, la juventud ha alquilado apartamento en las entrañas de un viejo y las pancartas decoran contra el decoro para que los altavoces de la ciudad se enteren: ESPACIO OCUPADO.

Yo no entré a la Yago como periodista. Pero sí lo hice el día que fui como reportero para CORREO TV y retransmitimos el traumático cierre de uno de los espacios de creación más emblemáticos de Santiago hace más de cuatro años. Recuerdo bien aquella noche. Recuerdo mi entrevista con Luma Gómez y sus palabras de tristeza y desesperanza. Los responsables de la compañía Teatro do Noroeste veían cerrarse el telón por última vez y se habían quedado sin palabras. Experiencias similares a la que supongo que aspiran estos jóvenes están ocurriendo en otras partes del mundo y, muchas veces, responden a una demanda existente que el resto de instituciones no satisface. Este es el maravilloso mundo del underground. Podría ser visto como una alternativa necesaria en el momento que vivimos. La burbuja inmobiliaria ha dejado miles de espacios vacíos en nuestras ciudades y en Compostela parece que Ciudad de la Cultura nos ha anulado para invertir en iniciativas fuera del pozo sin fondo de Gaiás. Si la gestión de un espacio tan interesante para el uso de la ciudadanía como la Yago ha quedado encasquillada, habrá formas de descongestionarlo. Este edificio está clasificado como espacio de uso cultural. Esto implica que su suelo no es tan valioso para especular con él. Ello no debería significar que cualquiera puede entrar allí y hacer lo que le dé la gana, pues el sitio tiene propietario y no hay por qué demonizarlo. Sus dueños deberían de tener derecho a hacer «lo que quieran» con lo que es suyo. Una posibilidad es que el concello expropie la Yago, la siga utilizando como cine-teatro y compense económicamente al dueño. Otra solución pasaría por la reubicación de las «ruinas» en el mercado para su uso cultural. Otro es cambiar el tipo de licencia del edificio y que ahí ponga una tienda Amancio Ortega por ejemplo. Esta última es la que más coraje genera porque el sitio es una joya de esas que quedan pocas y, si fue declarado espacio de uso cultural por algo será.

En fin, quizá esta ocupación no es más que una llamada de atención. La Yago lleva demasiado tiempo vacía y muchos anelamos su renacimiento. Cuando vi a los chavales por la tarde estaban esperanzados y motivados para firmar la que podría ser una de las épocas más épicas del mítico teatro y de la propia Rúa do Vilar. Ahora bien, esto sólo ocurrirá si la encrucijada de arriba no se resuelve y lo queda es un limbo legalmente impreciso y amparado por la desidia de los propietarioss en la que los ocupas ganen autonomía para actuar. Lo más seguro es que la familia propietaria ponga una denuncia y los antidisturbios los saquen a bolazos de goma antes de una semana. Pero si eso no ocurre, para que el éxito de estos chicos culmine dependerá, casi en exclusiva, de su capacidad como gestores inmobiliarios y empresarios de lo cultural. Si llegan a este punto y, habiéndose cargado el sistema van a tener que reproducirlo de nuevo. Tendrán, por ejemplo, que llevar a un arquitecto o a un perito para que evalúe las condiciones del edificio e indique las reformas necesarias para garantizar la seguridad de las personas que participen en las iniciativas llevadas a cabo allí. Necesitarán llamar a un abogado para hacer informes específicos que los protejan frente a posibles adversidades judiciales. Habrá que hacer algún tipo de inversión económica para adecuar las instalaciones. Tendrán que establecerse unas normas que regulen cosas tan dispares como horarios, criterios de programación, movimiento de beneficios económicos derivados de las actividades desarrolladas (si es que hay alguno). Será conveniente crear una asociación cultural donde unas pocas cabezas pensantes sean capaces de tomar decisiones y marcar un rumbo, etc…Quizá donde ahora dicen, policías e xornalistas non, un día tendrán que poner un cartel que diga se necesita un policía e un xornalista. Está genial que se hayan lanzado a dar el paso pero también es verdad que estos chavales son muy jóvenes y la batalla más complicada es la que les toca enfrentar a partir de aquí. Yo me atrevo a afirmar que, si estos tíos fueran capaces de desempeñar victoriosos esta tarea, merecían que les otorgaran créditos de libre elección en la USC. Pero si la Yago se va a convertir en un salón enorme en el que fumar petas con los colegas y ver pelis entonces estos chicos perderán en un abrir y cerrar de ojos la confianza que necesariamente tienen que conseguir generar en el gremio artístico de Compostela. Visto desde esta perspectiva, lo que acaban de adquirir no es un teatro, sino una responsabilidad muy grande. Yo no sé quien es la gente detrás de esta iniciativa pero tanto a Xavier Mera (guitarrista y cantante de Aló Django) como a Carlos Pereiro (guitarrista y cantante de Novedades Carminha) como a mi nos llamó la atención que nos abriera la puerta un nota con pasamontañas. Igualmente, supimos más tarde que la primera asamblea (celebrada en la tarde del 18 de noviembre) fue un tanto caótica y que sus participantes se ganaron como poco la etiqueta de amateurs. No obstante yo propongo que les demos la chance a ver que pasa.

Por lo de ahora, y para imprimir buen rollo diré que hay algunos pasos que ya se han dado bien. El ejemplo perfecto lo protagonizaron los licenciados en cine Milton Rodriguez y Vicky Pereda. Esta pareja de argentinos acaban de llegar a la ciudad y se hospedan en mi casa desde hace un par de días. Veníamos de comer en el restaurante Entre Rúas y andábamos bajo la lluvia recordando el día en que fuimos juntos a ver el espectáculo radiofónico La venganza será terrible del maestro Alejandro Dolina en el Multiteatro del 1283 de la Avenida Corrientes de Buenos Aires. Aquel día Dolina me había dedicado un ejemplar de El libro del fantasma y entonces decidí que era el momento de regresar a Compostela y relanzar mi propio radio show. Aquella noche le contaba a Vicky y a Milton mis intenciones tomando una Quilmes en un bar cercano al teatro. Hoy en vez de ir a ver a Dolina nos subimos juntos al tren fantasma para hablar a los oyentes sobre historias de viajeros. En lugar de beber Quilmes bebimos Estrella Galicia y en lugar de entrar en el Multieatro salimos de la estación de los cuentos de Radio Obradoiro para terminar en la Yago. Una vez allí subimos al tercer piso y ellos culminaron una proeza. Encontramos un antiguo proyector marca Victoria que reproducía cintas de 35 milímetros. Obviamente, llevaba años sin ser utilizado. El enorme artilugio había despertado la curiosidad de los nuevos inquilinos pero nadie supo que hacer con él. No me preguntéis cómo, pero después de un buen rato los argentinos consiguieron que funcionara y en la pantalla de la Yago se emitieron lo que resultaron ser unos clips publicitarios. Los gritos se oyeron en la Raiña. La euforia invadió el ambiente e impregnó cada esquina del lugar. La cara de estos chavales no se parecía nada ahora al careto de imbécil del que yo hablaba antes ahí arriba porque al mercado lo acaban de esquivar por la tangente. Parece que el telón de la Yago se acaba de alzar de nuevo. Que la cinta no pare de rolar.

Xaime Barreiro O Tren Pantasma , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

Novembro 16th, 2011

Recuerdos de la República Surrealista

Me asomé a la ventana buscando la primera visión soleada del escaparate. Siempre ocurre que cuando llegas de noche a un lugar nunca antes visitado te quedas perdido. Atrapado en la oscuridad. La cama ruidosa, el sueño profundo en el que alguien se mece ajeno a tu llegada. Aquel olor a café de media tarde, las contras entreabiertas de madera vieja o el baño sin puerta. Todo podría pertenecer a cualquier lugar del planeta. Sí, ya sé que ‘cualquier lugar’ parece siempre un destino exótico al que viajar. Pero el avión prometió durante ocho horas que nos dejaría en una capital de desfile triunfal. Irse a dormir sin comprobarlo habría sido propio de un conformismo inusitado.

El taxi destartalado de los años cincuenta que nos bajó del aeropuerto podía haber sido producto de mi agotada imaginación. Aquel viejo amigo que vino a recogerme quizá no era más que un impostor. Un oportunista que se coló por los huecos de mi obsesión por el paso del tiempo hayando en mis miedos los caminos de su propia audacia (dificil, pero posible en este lugar). El paisaje derruído de longevas casas señoriales, ahora colgadas de sí mismas, podía haberse manifestado como el efecto caprichoso de un ‘show de Truman’ dirigido y protagonizado al unísono por mi ego inconsciente y mi yo desorientado.

¡Había que tomar medidas!, palpar la realidad con las yemas, compararla, perseguir aromas en el aire, lidiar con miradas desconocidas, bailar un acento nuevo. Había que demostrarle a la consciencia que por fin habíamos llegado a la República Surrealista…y así se hizo.

Esta visión matutina es pues un amanecer borroso que ilumina paso a paso la resaca comprada hace pocas horas en la barra de los pobres; El malecón. Los planchaos (ron de tetrabrick de 200 ml) fueron el vehículo. El reencuentro facilitó la excusa. El gamberrismo tomó las decisiones… Lo demás fueron representaciones habladas sobre la nueva y la vieja realidad (matrículas, engaños, monedas, calles, hoteles…, batallas personales, nombres desconocidos, precios relativos, referencias comunes, nostalgias alegres… Lo normal entre viejos amigos con vidas nuevas estrenadas tiempo atrás en la distancia. Desde mi retina, el resplandor lunar enjuagaba el encuentro al amparo inquietante de la extrañeza que produce pisar por vez primera una postal tantas veces dibujada en sueños. La imagen preconcebida que lo material destruye de un plumazo. Desde la complicidad, la amistad tornaba el mundo en un cazo capaz de portar el elixir de la perdurabilidad eterna sin desbordarse. Aunque ese efecto acabe por resultar, al cabo, tan ilusorio como aquella estampa preconcebida.

El desenlace, el de cualquier borrachera. Pero la conclusión, una pequeña verdad. Sí, hace calor, huele a café, hay un puro a medio fumar sobre una caracola, el grifo es de plástico, hay migas de maní redecorando la mesa, ahí tirao está mi compadre Juanele, compañero de tantas aventuras…y lo que se ve desde el cuarto en que escribo estas palabras asomado a la ventana es La Habana.

Xaime Barreiro O Tren Pantasma

Novembro 9th, 2011

Del AVE a OTRENPANTASMA

Estación de Atocha, Madrid, 7:20 de la mañana del miércoles 26 de octubre de 2011. Recorriendo los pasillos en busca del coche 5 encontré a este pibe. Tenía el rostro amablemente torcido de la gente a la que, aún siendo buena onda, se les nota que no acostumbran a madrugar. Su pelo era encrespado y algo canoso. Era un tipo corpulento pero con el deje adolescente de la peña que se sientan en la butaca  como colgando de sí misma. Pantacas anchos, camiseta generosa, tenis con pinta de cómodos. Cuando lo tuve más cerca reconocí su cara. Era Dani Domínguez. Lo recordaba de cuando entró a formar parte de El Rey Payaso, la banda compostelana que derivó de la ya mítica Clan Moriartiy. En aquella época ambos éramos unos chavales. Jumpin, que ahora curra en la tienda de instrumentos musicales Studio 54, entonces había sido guitarrista de ambas formaciones. Dani ahora tiene treinta y tres años y más de una década a sus espaldas de acumular experiencias en escenarios de medio mundo. No nos conocíamos de nada pero yo había estado en uno de sus conciertos debut en el paseo de la Alameda de Santiago allá por 1997. Aquel día el nuevo fichaje de los ex-moriartis se dejó llevar por la excitación y golpeó la caja de la batería con tanto ímpetu que rompió el parche. Recuerdo perfectamente su baqueta allí clavada y las caras atónitas del resto de los músicos. Creo que ese es el motivo por el que le he recordado hasta hoy. Posiblemente yo estaba allí con David Prieto, el bajista de la Bakin’ Blues. Él siempre recuerda esa época diciendo que tocar era un suplicio porque el público sólo lo componían músicos; «como nadie sabía nada estaban todos fijándose al milímetro en lo que hacías, era peor que un exámen del instituto». Algo especial debían de tener aquellas batallas de rock & roll pubescente porque Prieto dejó el instituto pero jamás dejó los escenarios. Me acerqué a saludar a Dani y en seguida supimos que nos sentaríamos juntos y charlaríamos durante todo el trayecto. Ya sabéis, dos gallegos en Madrid pillando un tren se sienten medio colegas en seguida. Yo tenía compromisos musicales en Barna y ese mismo día regresaría a Madrid por la tarde. Él, iba con prisa para llegar al consulado y hacer los papeles necesarios para largarse a Chile como baterista de La Mala Rodríguez. Ambos llevábamos diez años fuera de casa y acabamos de regresar a Galicia para iniciar una nueva etapa de nuestras vidas. Yo le conté sobre el tiempo en el LIPA de Liverpool y los años en Madrid frecuentando la Coquette, la Honky Tonk o La Soleá. Dani habló de sus años en Barcelona y me estuvo contando sobre la escena musical de allí. De pronto, mi billete de tren se convirtió en block de notas y me hice una listita de nombres interesantes mientras él hablaba. Creo que el apunte más destacable fue la What The Fuck Jam Session, que tiene lugar los lunes por la noche en un garito llamado Jamboree Jazz Club. Esta vez no iba a poder ser, pero quizá pueda pasarme pronto por allí. En fin, aquello terminó con un taxi compartido que él pagó para dejarme de camino en Plaza Catalulnya. Acordamos una birra en La Reixa de Santiago como compensación por ese favor así que seguro que nos volveremos a ver. De hecho a partir de su regreso (el 8 de noviembre) buscaremos fecha para que se pase por O Tren Pantasma Radio Show a contarnos cómo fue la gira con la Mala.

El regreso a Madrid fue agotador. Supongo que fue por el madrugón. A pesar de ir en un tren alta velocidad se me hizo larga la ruta pero, sobre todo, se me hizo cara. Pagué 203 pavos por un billete de ida y vuelta, cago en…Ahora escribo estas líneas desde el miserable TALGO que me lleva a Compostela por el módico precio de 50 euros. Cuando lo vi sobre las vías parecía el auténtico tren fantasma. Pensé que acababa de llegar al museo del ferrocarril. A su lado reposaba otro que decía AVANT y hacía que este pareciera una broma. En fin, son las cinco de la tarde, he salido a las 14:20 h. y voy a llegar a las 21:20 h. Entonces tendré un rato para cenar y me iré a ensayar con un par de colegas que me han llamado para dar un concierto mañana en Noia. También haremos una breve aparición en un mini tributo a Amy Winehouse que tendrá lugar la noche de Halloween en la fiesta-cabaret que organiza la asociación de novo circo Pista 5 en A Casa do Patín. Prometen ser unos días divertidos y creo que además va a caer algún sobre con unos billetitos en negro. Así está la cosa, y en los tiempos que corren parece que no nos podemos quejar.

Pensando en esto recordé que ayer terminé la noche en un garito madrileño llamado TONY II, en Alonso Martínez. Es un piano-bar de lo más decadente pero su ambiente es tan bizarro que lo convierte en un sitio inigualable, casi exclusivo. La gente canta coplas y alguno se lo toma tan en serio que puedes ver de todo. Allí estábamos el bajista gallego Manuel Antón (Conchita), el compositor bilbaíno Patricio B y el logroñés Isaak Seco (René). Estos tres han llegado a la década de los treinta alternando su vocación con trabajos en empresas de comunicación, marketing o publicidad. En casa habíamos dejado poco antes al baterista Cristian Chiloé (Mama Boogie…) que se ha mudado a Suecia y está montando un estudio de grabación a la vera de un lago. Nuestras formas de subsistir son un tema bastante presente en nuestras reuniones y hablando de eso recordé a otro personaje imprescindible de esta escena. Se trata del cantante vitoriano David Elejalde (Corn Fakes…). Con él había estado el martes pasado en la Escuela de Música Creativa de Madrid cuando fui a ver un ensayos del coro Góspel Factory, del que Elejalde es integrante. Luego nos echamos una birra en el bar Picos de Malasaña y pude comprobar que su faceta de promotor cultural y organizador de eventos ocupa una parcela cada vez mayor de su quehacer musical. En el fondo, tenemos la sensación de estar capeando bien el temporal. Supongo que los gremios históricamente maleados no notamos tanto la crisis…pero ¿cuáles son nuestras expectativas?

De pronto se me ocurre la posibilidad de encontrarme charlando sobre esto con Dani Domínguez en un tren dentro de unos años. En vez de hacer Madrid-Barcelona haríamos Madrid-Santiago. A esas alturas del cuento ya podríamos haber consolidado una posición en Galicia que nos permita viajar de vez en cuando, por ocio o por trabajo, sabiendo que nuestro campamento base está por fin en nuestra tierra. Además, esta hipotética ruta la estaríamos haciendo en un AVE..,

…wait a second, ¿cuántos sobres en negro como el de mañana necesito para viajar una vez al mes entre Santiago, Madrid o Barcelona en un AVE?. Pensando en la respuesta creo que mi futura charla con Dani va a repetir el centro agónico sobre el que rotamos el miércoles pasado; a nosotros estos precios nos van asfixiando desde el mostrador hasta el asiento. No nos dejan respirar, hacen que se nos olvide hasta la velocidad…

Seguramente, y como a tantas otras personas pertenecientes a otros gremios, nos resultará imposible subir al AVE en estas condiciones. Por otra parte, nuestros sobres en negro, salvo por su reversión parcial en impuestos indirectos, tampoco ayudarán a que este sea construido. Extraña y coherente paradoja ¿no?.

Este es un país de piratas y todos lo sabemos.

Como la cosa no cambie pronto, creo que el único tren que muchos vamos a coger con la frecuencia que nos dé la gana a partir de la llegada del AVE a Galicia va a ser O Tren Pantasma.

 

Xaime Barreiro O Tren Pantasma , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

Outubro 15th, 2011

Dos notas, Praza da Quintana 2011

Lo vi pasar con la camisa al hombro y aire relajado por la plaza de la Quintana. Yo descansaba sobre el peldaño más alto de las escaleras. Era uno de esos momentos perfectos, en los que ya no quieres que pase nada más que el tiempo. A mi izquierda un tipo le tocaba la guitarra a una chavala mientras charlaban. Estaban bastante lejos de mi, pero a cada rato, suaves y espaciadas, llegaban las dos únicas notas que aquel tío tocaba rompiendo con gusto un silencio mecedor. Cuando vi al hombre de la camisa al hombro puse en practica un silbido que vengo entrenando últimamente. Es una técnica que le robé a Juan Caunedo, director de cine asturiano afincado en Hamburgo, que consiste en soplar para dentro en un golpe seco. Queda un sonido agudo, casi chirriante, y si lo practicas puedes llegar a silbar con mucho volumen sin necesidad de meterte los dedos en la boca. Juanele es autor de cortometrajes como Machine Wars o el ya mítico El Bache, con los que se ha pateado decenas de festivales de todo el mundo. En los años en que vivía con él en Madrid nunca llegó a salirme bien su silbido. Pero con el tiempo creo he llegado a emularlo dignamente. Ya me someteré a examen la próxima vez que lo vea. Siempre me han gustado esas personas con silbido propio, mi viejo es una de ellas por ejemplo. Creo que el suyo se lo curró pateándose Freixeiro (Santa Comba) en un burro que tenía de pequeño. Una de las pocas cosas que me han llegado a mi de aquellos años en la aldea es ese silbido. Si lo oigo por ahí ya sé que mi viejo anda por la calle y que me ha visto antes que yo a él.

El hombre de la camisa al hombro era el guitarrista flamenco Marcos Teira. Hacía pocos días que mi colega Moisés Fernández (percusionista) me había avisado para ir a verlos tocar a la Borriquita, donde estarán a partir de ahora cada lunes en unas sesiones de conciertos que derivan en jam session. Ese lunes yo había estado allí, pero estaba tan lleno que no pude entrar y me largué a las canturriadas del Malas Pécoras para pasar un rato con Ricardo Parada (cantante y tocador de canciones incombustible) y con Isaak Peter Punk (el clown inventor de la Chungatrona). Moisés, perteneciente a mi queridísma tropa de gitanos flamencos de Milladoiro, es un apasionado de la escuela flamenca de Cañoroto (Madrid). Yo mamé muchos años de esa tradición guitarrística de la mano de Aquilino Jiménez ‘El Entri’ y estuve rodeado de gente como Jesús de Rosario (hijo de Entri y guitarrista de Sara Baras, Antonio Canales etc…) en muchas tardes de música entre las calles de aquel histórico barrio. Charlar y tocar con Moisés es como actualizar aquellos años de mi vida. Él se lo sabe todo y, además de buen músico, es un gran aficionado. Escuchar sus recomendaciones y tenerlo cerca me hace viajar en el tiempo. Me veo saliendo del metro Laguna con el estuche en la mano y recorriendo aquellas alamedas cercadas por torres gigantes de viviendas. Creo recordar que el piso del Entri era el número 11 del portal veintitantos. ¡Cuántos días de verano pasamos allí asándonos de calor con las guitarras en la mano, cara a cara con el maestro o tomando café y escuchándole hablar apasionadamente!. Me encantaría poder llevar allí algún día a Moi y enseñarle aquello. Quizá luego podríamos irnos a algún tablao de la zona centro entonces y sería él quien me enseñaría a mi. Y la juerga iba a ser tan épica que nos sacarían del último bar en camilla a los dos…

Marcos también conoce bien aquello. Él vivió dos años en Madrid y ya era guitarrista residente de la mítica Soleá de la calle Caba Baja del barrio de La Latina antes de que Moi y yo nos enteráramos de la vaina. Recuerdo que una vez, allá por el 2001, se hospedó en el piso-posada que yo ocupaba en Malasaña porque visitaba la capital para tocar con Emilio Batallán en la Galileo Galilei y con la Psicofónica de Conxo en La Boca del Lobo de la calle Echegarai, en la zona de Huertas. Me habría gustado ver el concierto de la Boca porque en esa banda también militaba Fran Pérez (que se convertiría en Narf con el tiempo). A Fran fui a verlo años más tarde en solitario y también en algunos conciertos de sus giras con el africano Manecas Costa. Puedo asegurar sin miedo a equivocarme que, aunque muchos aún no se hallan enterado, Fran es una de nuestras voces más genuinas e imprescindibles. Ayer no hablamos de eso, sino de la futura visita de Teira a San Francisco para dar unos seminarios de guitarra flamenca y algunos conciertos. Marcos ya ha entrado en contacto con uno de nuestros compostelanos más célebres que está ahora viviendo allí. Se trata de nuestro queridísimo Adrián Costa (Los Reyes del KO). Este cascarón de proa del blues compostelano estrena, desde hace pocos meses, etapa americana después de haber abandonado Berlín tras 8 años de carrera musical de la mano del armonicista gallego-madrileño Marcos Coll. Adrián me contó el otro día por Skype sobre los miembros de la nueva banda que ha montado en EEUU y la cosa pinta muy bien. Espero que no tardemos mucho en verlo desembarcar en Compostela para enseñarnos el resultado del trabajo que está realizando. Por ahora no me deja contar más…

Por su parte, Teira va a llevar al mundo de la docencia lo que ha aprendido en los últimos años a través de sus adaptaciones de temas míticos (de gente como Jimi hendrix, Duke Ellington Dick Dale), llevándolos al terreno del flamenco. Además, acaba de grabar un disco para Guitarras Alambra en el que recoge ese trabajo y que estará disponible para el público en breve. Esta es su siguiente entrega tras el Alí que presentó por el 2008 en el Teatro Principal de Santiago. En fin, lo que ocurra en San Francisco ya nos lo contará Marcos cuando regrese y se venga por O Tren Pantasma. Yo no os voy a adelantar sus planes futuros aquí, pero ya os voy anunciando que la guitarra eléctrica y la española podrían reencontrarse dentro de algún tiempo en un Teira nuevo, estaremos atentos.

Charlando sobre esto nos pusimos a caminar las calles del casco histórico. En la Plaza de Cervantes había un indio tocando el sitar que supongo que acaba de llegar a la ciudad. Esa fue nuestra primera parada musical. Tras una breve pausa seguimos andando y acabamos en la esquina Platerías con la Rúa do Vilar. Allí estaba el San Petersburgo Trío, (balalaika, balalaika bajo y acordeón cromático de botones). Estos rusos que ocupan la esquina desde hace varios años son una de las delicias de los paseos por nuestra ciudad en los atardeceres de cualquier estación. De pronto, el silencio ocupó el espacio de las palabras y el resto del aire ya sólo era música. Cerramos los ojos y pasamos de nosotros mismos un rato. Cuando los aplausos irrumpieron en la atmósfera Marcos dijo algo que me hizo pensar; «estos tíos tocan en serio, como si estiveran gravando, non é cousa de tirar pra diante como facemos todos ás veces, se caera unha bomba atómica en dous minutos e te dixeran que tes que tocar as últimas notas da túa vida, eles tocarían exactamente como está a facelo agora». La verdad es que las cadencias eran alucinantes, y esa frase de Marcos se me quedaría rebotando en la cabeza durante días. Segundos más tarde y después de lo que acababa de oír, me sorprendí intentando adivinar cómo la intensidad de algunas notas subía y bajaba al unísono desde las seis manos de los tres intérpretes. Acabó el siguiente tema y nos giramos para desearnos suerte. Ya nos veremos por ahí. Después de aquello no había mucho más que decir. Volteé los andamios que cubren la fachada de la Casa do Cabido (1758), popularmente conocida como a casa da estrela, y bajé por la Raiña. Entonces recordé los ecos de la guitarra de aquel tímido ejecutante que le regalaba dos notas por minuto a su chica en la Quintana un rato antes. Me di cuenta de que el sentimiento de paz que sentí viendo a la gente pasar por la plaza desde mi balconada de escalones y el que me recorrió en la esquina de las Platerías no fueron tan diferentes. Me pregunto cómo debe de ser el espacio común en el que dos expresiones artísticas tan dispares como aquella y la de los rusos, tan cuidada y sofisticada te hagan sentir algo tan parecido. Creo que la respuesta es evidente. Ese espacio es Compostela.

 

 

Xaime Barreiro O Tren Pantasma , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

Outubro 12th, 2011

Del Moonwalker de los yogures Müler a la birra del Cabalo Branco

Se lo conté a Samuel y a Carolina en O Tren Pantasma-Radio Show. Cuando las condiciones acompañan tengo un moonwalker muy currao. Los supermercados TESCO de Liverpool tienen un suelo de baldosas encerado que es perfecto para el tema. Cuando vivía allí solía ponerme unas zapatillas Maz para ir a la compra y acostumbraba a hacerla en el super de Hanover Street 46. Elegía este TESCO porque es el más grande del centro ciudad y me podía escapar a practicar por algunos pasillos sin que la gente pensara que estaba zumbao. Entre la sección de los yogures Müler y la de vinos perfeccioné mi técnica. A parte de los packs de Sushi TESCO with soy sauce, aquello es lo único que realmente echo de menos de los ingleses. Pero el sushi es japonés, los Müler alemanes, aquellos vinos chilenos y el moonwalker americano. En fin, yo sabía que Carolina Serrato (presentadora, actriz, cantante) y Samuel Gómez Martínez (presentador, actor, cantante) eran duchos en historias sobre Michael porque, además de ser fans confesos, son dos de las caras más visibles del musical Forever King of Pop que ocupó las tablas del Novacaixagalicia Auditorio de Santiago de Compostela la semana pasada. El viernes siete de octubre estos chicos se vinieron al programa gracias a la intermediación de mi compadre Nacho Lezcano, integrante del coro gospel del espectáculo. Fue un programa cojonudo en el que leímos un relato a tres voces de Ricardo Menéndez Salmón que se llama La grieta y ellos nos contaron un montón de cosas sobre el espectáculo con el que visitaban nuestra ciudad y también sobre otros proyectos personales en los que andan liados. El GaGa Xpression de Serrato desembarcará en Vigo dentro de poco (http://www.carolinaserrato.es), y Samuel cualquier día se planta por aquí con su quinteto Glass Spires de rock progresivo. Talento y magnetismo son las dos palabras clave para hablar de ellos.

El día anterior habían hecho la primera función del Forever. Este espectáculo recorre los temas más influyentes de la carrera Michael Jackson en solitario y con los Jackson 5 y yo me había movido para hacerme con unos pases premiados que alguien se olvidó de recoger en la radio. Eran para ver el show desde la planta de arriba y allí me planté con unos colegas. Teníamos muchas ganas de ver el tinglao de Jackson, pero también nos enrollaba la idea de ver el auditorio nuevo. Bueno lo de ver al final fue complicado…yo no es que vea muy bien de lejos la verdad, pero si me pones tres filas de butacas interrumpiendo el campo visual en el que se conectan el segundo piso y la parte frontal del escenario entonces sí que no veo una mierda. Como iba con una entrada gratuita no me enervé en absoluto, pero por lo que pude leer en la prensa los días posteriores hubo muchos que sí lo hicieron y supongo que con razón. Le pregunté a dos de mis colegas, que son los arquitectos del 2es+ Studio de la Raiña 8, qué opinaban de esto cuando salimos al hall del teatro en el intermedio. No sé si sería por solidaridad gremial, pero justificaron al diseñador de aquel espacio, (el renombrado Pereiro), argumentando que el escenario había sido ampliado considerablemente para la puesta en escena del Forever y que ese era el motivo del problema. Según Alfonso Castro «si la longitud de las tablas que ocupaban los artistas hubiera respetado la línea delimitada por el telón la visibilidad posiblemente habría sido perfecta». Al día siguiente le pregunté lo mismo a Samuel y a Carol y ellos confesaron encontrase un poco incómodos por la excesiva proximidad de las primeras filas. Como Carol apuntó «hay cosas que el público debe contemplar con más distancia, ya sabes, maquillajes, elementos del atrezo. Hay cuadros que aprecias mejor a un par de metros, las texturas de este están pensadas para respirar y ese aire nos ha faltado». De hecho hubo efectos de pirotecnia que tuvieron que ser excluidos del espectáculo por la falta de espacio.

La realidad es que valorar la llegada del Forever King of Pop a Compostela sin valorar las condiciones del Novacaixagalicia Auditorio como enclave escogido para su aterrizaje es un sinsentido. Según los chicos de la compañía, los camerinos eran un poco pequeños para 11 cantantes, 9 bailarines y 5 músicos así que tuvieron que cambiarse en los pasillos. Además, estos están situados al final de unas escaleras interminables que los conectan directamente con la calle y, como señaló tras la primera función Mónica Delgado (bailarina), «cada vez que alguien abría la puerta de salida se producían unas corrientes de aire que nos dejaron las cuerdas vocales como siete alambres». La verdad es que, recordando en que ciudad vivimos y sus condiciones meteorológicas, estos son aspectos que deberíamos de tener muy en cuenta. Allí entre bambalinas empezaron a desfilar bufandas y pañuelos y al día siguiente Samuel y Carol aparecieron en la estación del Tren de Radio Obradoiro carraspeando. Esto lo sé porque lo vi, pero cualquiera que haya visto el espectáculo en los días posteriores habría sido incapaz de adivinarlo. La energía no sólo no decayó, sino que cada vez tenía más power. El equipo artístico defendió sesiones diarias durante tres días más, incluyendo dobletes y las voces, una vez corrido el telón, fueron siempre impecables. Además, incluyeron improvisaciones y se permitieron hacer un show vivo y cambiante en el que no faltaron guiños a nuestra tierra que incorporaron tras empaparse de nuestra cultura en sus paseos por Compostela. Supongo que en esas rutas tuvo mucho que ver Mr. Antonio López (cantante), que auqnue poca gente lo sabía, es compostelano y la rompe en el escenario. El sábado en la sesión de noche (22:00h), Samuel lo presentó como santiagués porque su familia andaba por allí y el auditorio se volvió loco.

Ese fue el día que tuve la oportunidad de asistir al espectáculo por segunda vez. En cuanto llegué  me colé en el piso de abajo y puede ver muchas cosas que mejoraron mi impresión inicial del homenaje al rey del pop. Lo que no varió fue lo que ya había pensado de los bailarines el primer día. El equipo dirigido por la coreógrafa Yolanda Torosio (bailarina) con la comandancia de Carmelo Segura (bailarín) me pareció un desfás. Ella, al igual que much@s de sus compañer@s tiene un bagaje muy notable en musicales en nuestro país (101 Dálmatas, Peter Pan, Hoy no me puedo levantar, Jesucristo Superstar…) y él viene de patearse escenarios históricos de Reino Unido tras siete años de carrera con campamento base en Londres, donde fue becado por la Millennium Dance School. El resto del equipo estaba totalmente a la altura pero si le hago la ficha a cada uno me van a dar la uvas así que los interesados pueden meterse aquí: (http://www.foreverkingofpop.net/index.php).

A parte de ver las coreografías completas pude ver, por ejemplo, al doble de Michael aparecer entre las butacas después de desvanecerse del escenario y entender los aplausos inexplicables que el primer día venían desde el piso de abajo y cuyo motivo no alcanzamos a adivinar desde arriba. O ver caer a los bailarines en diagonal imposible con el rollo Smooth Criminal desde una perspectiva mucho más atractiva. Lo que no pude hacer fue darle al cuadro la distancia de la que Carolina Serrato hablaba en O Tren Pantasma, porque era capaz de intuir sus extensiones de pelo o de comprobar cual era el truco, inventado por el propio Jackson años atrás, que explicaba esas diagonales imposibles. A pesar de ello, los bailarines y los cantantes consiguieron engancharme, y los arreglos musicales, a cargo de Guillermo González me parecieron muy buenos. Es posible que me hubiera animado una tercera vez, pero ya no sería en el Novacaixa, sino un algún lugar que permita a la compañía desplegar todo su potencial.

Bueno, dicho esto, ¿a quién le damos el aprobado y a quien nos cargamos?.

Algunos dirán que han estado en un teatro que podría estar mal diseñado. A los arquitectos que dijeron lo contrario aquel jueves 6 de octubre les podríamos contestar que es previsible que en un auditorio el patio de butacas tenga que ser ocupado alguna vez por una extensión de escenario. He visto pocos teatros donde se renuncie a priori y por cuestiones de diseño a este uso variable de los espacios. Resulta obvio que en el Novacaixagalicia tampoco han querido renunciar a eso, pero doscientas quejas son suficientes para afirmar que no les ha salido bien. Otros probablemente pensarán que alguien se ha atrevido a traer un show cuyas necesidades superaban las posibilidades del venue elegido. A estos ¿qué les decimos?, ¿que dirijan sus miradas hacia la productora Summun Music o a hacia los programadores culturales del Novacaixagalicia?. Esa pregunta la dejo ahí. También habrá quienes se lo hayan gozado viendo una revisión tan cuidada de las canciones de su ídolo, o con la llegada del momento Thriller con recreación del videoclip original incluida, y no habrán reparado en estas cosas. Se entiende que estos últimos apoquinaron 45 perucos para sentarse en el piso de abajo. Otros se habrán fijado en la aproximación que el director Jesús Sanz-Sebastián ha hecho al contenido de las canciones de un artista tan conocido por todos. Atendiendo a su reivindicación de la faceta más naturalista del músico y a la traslación del show en torno al contenido poético de las composiciones de Michael, estoy seguro de que sobre lo acertado del enfoque del Forever habrá diversidad de opiniones. Yo sólo apuntaré que Torosio tiene un momento muy convicente en la interpretación de Earth Song y que el enlace entre canciones y la intervención del coro gospel marcan un contraste interesante con lo anterior en ese momento del espectáculo (el naturalista). Las desapariciones de actores del escenario ya me parecieron más chorras, pero supongo que al público más joven esto le enganchará. Igual que habrá quien se lo ha flipado con los dobles de Michael y otros que, de tanto haber visto al original en video, no habrán sido capaces de creerse a sus imitadores. No obstante, ahí estuvieron Fran Jackson, Mapuele y Koldo Mikel López cada uno con su estilo y su forma. La realidad es que el moonwalker de Fran fue muy aplaudido. Esto me hace pensar que también podría haberse formado en los supermercados TESCO de Liverpool, pero no se lo pregunté.

El otro día comentaba con el guitarrista Xavier Mera, que me acompañó a uno de los shows, cuál habría sido la huella que la compañía ha dejado en los compostelanos. ¿Han sido capaces de acomodarse a la situación demostrando la adaptabilidad de su show y la versatilidad de sus artistas?, ¿o han caído en la trampa de tirar para adelante aunque las condiciones no fueran las idóneas pudiendo ver mermada la buena valoración que el público pueda tener de su trabajo?. No lo tuvimos muy claro pero, teniendo en cuenta lo importante que es el factor boca a boca para la supervivencia de este tipo de espectáculos y su perdurabilidad, creo que es algo en lo que pensar. Es cierto que la vieja proclama The Show Must Go On está sobre la mesa. Sin embargo, yo desconfío de la intención más empresarial de esta arenga. A mi la que me vuelve loco es su acepción artística y las situaciones humanas que genera. Y es por eso que giro sobre mis pensamientos y me pregunto si los actores, cantantes, presentadores y bailarines fueron capaces de generar magia ante las adversidades. Aquel sábado abandoné un auditorio lleno de gente que aplaudía en pie. Todos los artistas estaban sobre el escenario y la peña bailaba con ellos desde el patio como haciendo acopio de varios momentos épicos de la noche para una descarga final de buen rollo. Yo también salí de muy buena onda y creo que ante eso poco más hay que decir.

Rodeé el edificio y me metí por el callejón de atrás. Entré en O Cabalo Branco y vi a uno de los dueños tras la barra. Pedí una birra sin tapa y me acordé de que una vez, en una noche de verano, aquel tipo me había mandado parar de tocar la guitarra en su terraza porque molestábamos a los vecinos. Le reñí por aquello y se rió. Nos pusimos de acuerdo en que si volvía a surgir un momento como ese lo dejaríamos fluir. No recordaba su nombre pero sí recordé que a ese tío le molaban mucho los Triana porque se lo oí decir una vez. Por eso pensé que posiblemete no le gustó tener que hacer eso aquella noche de verano. El caso es que me cae bien y espero que su garito se convierta en el nuevo sitio del posteatro compostelano porque su puerta principal y la trasera del Novacaixa se miran cara a cara a dos metros de distacia. Algo así le daría aún más onda al Cabalo, sería como lo que El Bocho fue simpre para el Teatro Alfil de Malasaña en Madrid. Eso podría llenar el lugar de historias que contar a los clientes, rollo «o outro día entrou Tamariz e fixo desaparecer unha butaca do bar que nunca máis apareceu» y cosas así.

En fin, con esa idea fantaseaba mientras esperaba apoyado en la barra de aquel garito. Aquella birra se acabó, pero la noche no había hecho más que empezar.

Xaime Barreiro O Tren Pantasma , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

Outubro 4th, 2011

A golpe de miércoles, Reixa-Capitol-Reixa

Ya lo dijo Alejandro Diez Garín (Alex Cooper) en el Reixa esa misma tarde, «Santiago es un territorio aparte, ¿a quién se le ocurre que se pueda celebrar un concierto a golpe de miércoles en una sala de las dimensiones de la Capitol en una ciudad tan pequeña y esperar que vaya a funcionar?»…Al que se le había ocurrido era a su colega Fran (Reixa), que estaba a su lado y se reía. Supongo que no se reía por ser un masoquista o un emprendedor ciego a las realidades que rigen el mercado del ocio en Compostela, sino porque a esas alturas ya conocía las cifras de ventas de los tickets y la cosa debía pintar bien. De todos modos, como el propio Fran señalaría días más tarde en una visita que hice a su tienda, «cuando las cuentas no salen por lo menos te llevas la promoción mediática». O sea, que si organizas un tinglao como el de Reixa and Raíña Productions están montando con el Outono Capitol Rock Festival vas a estar hasta en la sopa y eso, si hubiera que pagarlo, valdría mucho dinero.

Eran las seis cuando entré en el garito con ganas de echarme una garimba fría y me encontré a CooperFran rodeados de un pequeño grupo de pives con cara de ansiosa espera. Algunos tenían pinta de haberse sentado allí un buen rato antes de mi llegada. Mis favoritas, sin embargo, fueron un par de chavalas a las que el evento parecía haber cazado infraganti intentando empezar la noche antes de tiempo. Y allí estaban con gesto de circunstancia y pensando probablemente en lo violento que sería levantarse y abandonar aquella habitación. Éramos pocos, y seguramente todos habíamos intercambiado ya alguna mirada con aquel tipo que esperaba su momento sentado delante de un micrófono aún apagado. Sobre la mesa descansaban unos cuantos tomos de un libro titulado Club 45. Tomé asiento en una de las butacas del centro de la sala, a mi lado estaba Alfonso Espiño, que además de ser camarero del bar, es el cantante de la banda compostelana Los Chavales.

Miré a Cooper y me quedé pensando…cuando yo era pequeño pensaba que te podías dejar dos tipos de patillas. Por un lado estaban las de la barba, o sea el pelo que cercaba las orejas por la cara, y por otro las de la melena. Estas eran las que se lograban si te dejabas crecer las greñas desde el sitio natural de las patillas aunque todavía no tuvieras barba. Eran las que yo elegía por obligación, pero por aquel entonces también las prefería. Podías, por ejemplo hacerte una coleta y dejar un par de lianas al viento…ahí tenías tus patillas. En fin, lo que me llamó la atención de Alex es que él todavía llevaba este segundo modelo de patillas a sus 45 años. Ese es un rollo muy british. Las expectantes caras de Reixa y de Espiño me hicieron ver que aquello iba a valer la pena así que decidí quedarme. Alex, que además de una enciclopedia humana de la cultura pop, es un músico de gran bagaje en la escena nacional, (ex-líder de Los Flechazos y ahora al frente de Cooper), presentaba un libro en el que  recogía las 25 revistas que más le habían influenciado en sus años mozos. Era la época de su acercamiento a las tendencias de la movida mod inglesa y la explosión de la era beat. Curtido en experiencias, melómano empedernido y mitómano confeso, este fanático sesentero nos brindó un rato muy agradable en el que no faltaron anécdotas sobre algunas de sus experiencias con grupos míticos de la época. Sus análisis sobre el estilo de cada una de las publicaciones y sus referencias a la escena musical de aquellos tiempos tanto en UK como en Yankilandia e incluso en Asia o en España fueron breves pero intensos. Vaya, que escuchándole daban ganas de tener su libro en la estantería. Si estáis en Santiago lo podéis encontrar en la Reixa Tienda, y si no en (http://www.club45.es/).

Aquella presentación terminó con una invitación del propio Alex a encontrarnos todos horas más tarde en el concierto de la Capitol. Esa noche JC Brooks and The Uptown Sound (Chicago) y The Allnight Workers abrían el ciclo de conciertos que traerá a las tablas de la mítica sala santiaguesa a gente como Maxine Brown (South Carolina) and The Pepper Pots (Cataluña) el sábado 15 de octubre, o a SI Cranstoun (Londres) y Doctor Gringo (Galicia) el sábado 29 de este mismo mes. Tras consultar un cartel del concierto seguí mi camino, pero antes gestioné un pase de prensa in extremis para no perderme el acontecimiento de la semana.

La verdad es que el concierto fue un desfase. La sala estaba hasta arriba de gente bailando y las bandas subieron decididas a hacernos pasar una noche épica de las de la Capitol. Era el comienzo del festival y  ocurrió el 28 de septiembre de 2011.  No sé cuántos de los presentes en aquel bar en el que estuve por la tarde acabarían por ir a ver el show, pero lo que sí vi fueron hordas de gente saliendo a las dos de la mañana de la Capitol con rumbo a aquel bar. La Reixa que horas antes defendía discretamente su acto cultural del día veía superado ahora su aforo con creces, y la Rúa Tras Salomé acabó por parecer una enorme trastienda del garito. Allí estábamos el guitarrista Xaiver Mera (Alo Django) y yo comentando las jugadas entre birra y birra. Viendo aquello podría decirse que lo que ocurrió en el concierto no se quedó en el concierto. El «alma» de Tras Salomé amortizó el sueldo de los camareros como no haría en toda la semana. La calle sería la resaca del baile. Entre los muros de piedra estaríamos todos bebiendo y charlando y resistiéndonos a la inminente retirada para poder levantarnos e ir a trabajar al día siguiente.

Pensar en eso de ir a trabajar me llevó directamente a recordar a The Allnight Workers, el grupo que teloneó a Brooks aquella noche. Estos chavales de San Senxo tenían una banda espectacular, dos vocalistas que tocaban la guitarra de lujo, un saxofonista, un trompetista, un bajista y un baterista. Seis chavales con carisma, buena presencia y capacidad para pasárselo bien y hacer que lo pasemos bien los demás. Jorge López (33 años), bajista del grupo y hermano del baterista, me confesó tras el concierto que al día siguiente todos tenían que madrugar pare ir a sus «trabajos convencionales». Él, por ejemplo, trabajaba de recepcionista en un hotel. Me dijo que escogen los días de vacaciones para hacer frente a los compromisos de la banda. También me contó que estaban preparándose para ir a grabar su nuevo disco a Berlín en pocas semanas y que estaban muy emocionados con eso. Esto me recordó al bajista compostelano Manuel Castro (Mama Boogie), al que recientemente le preguntaban en una entrevista de Cadena SER cómo hacía para compaginar su empleo de comercial en las oficinas madrileñas de una multinacional con los conciertos de su banda. Hace pocos días compartí una noche con él en Compostela y me dijo que se encontraba en plena grabación del nuevo disco de Conchita (también es su bajista) y que seguía haciendo galimatías para que todas las piezas del puzzle encajen sin tener que hacer renuncias.

En fin, yo creo que bandas gallegas como Mama Boogie (Soul, Funk, Blues) o The Allnight Workers (Swing, R&B) son proyectos que deberían poder subsistir económicamente gracias a su trabajo musical si así lo desearan. Tienen calidad suficiente pero está claro que algo falla. Podría ser que algunos de sus integrantes no se atrevan o no quieran vivir el business de la música con todas las implicaciones que conlleva. Pero estoy seguro de que si se pusieran todos de acuerdo en llevar sus proyectos hacia un enfoque empresarial sostenible a largo plazo las limitaciones aparecerían impuestas desde afuera. Por una parte, se trata de grupos que tienen media docena de músicos en sus filas, eso son demasiadas bocas y demasiados billetes de avión ciertamente. Por la otra, son bandas que nadan a la deriva en una industria inexistente y lo hacen carentes de contexto histórico o movimiento en el que integrarse como producto cultural de consumo. ¿Podría un Alex Cooper del futuro juntarse con unos cuantos chavalotes en un pequeño bar dentro de 40 años y hacer el resumen de las revistas españolas que retrataron el histórico momento de la Galicia del 2011?. Posiblemente no, porque no existe ese momento histórico y yo añadiría que ni falta que hace.

Tengamos en cuenta que Maxine Brown está en South Carolina mientras The Peppers Pots se ensaya sus canciones en Barcelona para venir a actuar juntos a Santiago. El público compostelano será el destinatario final de un interesante cúmulo de situaciones, esto es así y está ocurriendo aquí. Los que se quieran sumar que lo hagan. Lo vivido estos días en la Capitol, por lo visto hasta ahora, se acerca bastante a eso de la unión entre promotores, productoras, bandas locales, bandas extranjeras, público intersado, salas de calidad, bares implicados…y no es tan excepcional que ocurra en nuestra ciudad.

Valoremos la importancia que esto tiene y miremos hacia los empresarios que están detrás asumiendo riesgos. Espero francamente que les funcione el festival y que otros les imiten por el bien de todos.

Xaime Barreiro O Tren Pantasma , , , , , , , , , , , , , , , , ,

Agosto 29th, 2011

Maniquíes que cerecean, sandían y patatean, lo último en Nueva York

En la entrada de la casa había un hombre con sombrero que me invitó a recorrer el pasillo de la izquierda, el que lleva a la cocina. En la otra dirección se intuían pedazos de maniquíes en la oscuridad, como los que venía esquivando durante el ascenso de las escaleras que dan al segundo piso de la casa del portal número 4 de la calle del Preguntoiro de Santiago de Compostela. En la cocina había mojitos, frijoles y una tropa de personas esperando su turno. Entre todas ellas estaba la anfitriona, Gael Herrera. Pocos días antes había estrenado su último corto, Mañana me voy, en el festival Curtocircuito, en Mazarelos y allí aprovechó para convocar a sus seguidores a la ‘performance-presentación’ de su nueva casa en la Plaza de Cervantes.

La verdad es que conozco a poca gente como Gael. Además de buena artista, es una gran amante de lo colectivo y se pasa el tiempo promoviendo iniciativas que involucren al personal en experiencias sorprendentes. Una simple churrascada puede convertirse en un maratón de gente desnuda, una galera que flota amarrada en la playa podría transformarse en un escenario para gogós o en un hotel flotante, un mástil clavado en la arena…en fin, podría ser cualquier cosa si esta chica está cerca.  Gael es un animal social, una mujer de clan, una multitud en sí misma. Es una gallega morena, racial, incontenible y generosa y tiene unos rasgos muy característicos que recuerdan a sus raíces chilenas. El otro día, en la cocina de su nueva casa se paseaba feliz de encontrar a gente expectante y explicaba «esto que estamos haciendo es lo último en Nueva York» y la peña se partía de risa.

En seguida llegó el hombre del sombrero y nos invitó a recorrer de nuevo el pasillo para emprender por fin el camino hacia el segundo pase el show. Fuimos pasando por estancias decoradas con telas y cuerpos tendidos por el suelo o semia-poyados en las paredes. De pronto uno de los maniquíes cobró vida y empezó a moverse entre nosotros. Iba acoplándose con otros trozos de maniquíes y creando figuras humanas imposibles antes nuestras miradas. También recuerdo que había guantes de cocina y baldas de estanterías tiradas por todas partes. El maniquí viviente nos indicó el camino hacia la siguiente estancia con un leve movimiento de mano. Entonces pasamos por la habitación de Herrera. El espacio, amplio y diáfano se convirtió en pantalla de proyecciones y una música densa y chirriante empezó a sonar. Por las paredes de su cuarto empezaron a desfilar vacas como en un matadero. Unos hombres las mutilaban e iban tirando o clasificando las distintas partes de sus cuerpos. Las patas volando hacia los tachos recordaban a las piezas de los maniquíes que acabábamos de ver y también esas personas llevaban guantes puestos. Allí dentro se quedó cada uno el tiempo máximo soportable antes de pasar a un cuartito con un ventanal (tapiado para la ocasión) que intuyo que daba a la Plaza de Cervantes. En el suelo descansaba un hombre desnudo. La tensión se respiraba en el ambiente. De pronto el tipo pega un salto y nos damos cuenta de que está atado por el cuello a la ventana con un pedazo de cordel. Entre sus convulsiones se ocupaba por momentos comiendo unas patatas cocidas que había en un plato en el suelo sin usar las manos o marcando cifras en un ordenador. La repetición cíclica de estas acciones fue generando un malestar general que podía percibirse en las caras de todos. Al final llegaron los aliviadores aplausos y la reunión en el salón. Ahora, sentados por fin en los sillones o contemplando Cervantes desde las ventanas, comentaban los asistentes sus  impresiones sobre lo acontecido y Gael observaba al personal sonriente de ver que su último invento había sido bien acogido. Aquello fue algo más que una forma un tanto ‘freak’ de invitar a la gente a un café para que conozca tu nuevo centro de operaciones. Podría ser más bien el comienzo de algo.

Parece ser que algunas salas del inmueble van a ser destinadas a programar actividades culturales desde el seno de una nueva asociación artístico-colectiva. Allí había, además de azafatas, gente de la radio, bailarines, cineastas, clowns, actores, músicos…en fin. Podías ver como se tocaban el mentón pensando quizá en cómo aprovechar la infraestructura que acababan de ver. Desde luego eso era lo que pretendía Gael y estoy seguro de que conseguirá que muchos de los asistentes acaben interactuando con su nueva casa de forma creativa en poco tiempo.

Hoy, después del fin de semana que continuó a aquella noche, vine desde San Vicente do Grove en el coche del hombre del sombrero. Veníamos de ver a los Primitals en el Naútico la noche anterior. Yo le contaba lo de cuando tenía deciocho años y me acerqué a ver una performance a Bonaval. Nunca había escuchado antes esa palabra. Le contaba que para los ingleses -to perform- es actuar, usan el término de una forma más general y común. Nosotros la hemos convertido en sinónimo de freakismo artístico en cierto modo. Le decía que recordaba que aquel día en Bonaval, la chavalada se repartía chupa chups de sandía para sacarse el sabor a canuto antes de regresar a casa. Los ojos enrojezidos de los pocos asistentes contemplaban el atardecer entre las tumbas del antiguo cementerio cuando de pronto apareció aquella chica. Sacó un bol con cerezas y nos dió una a cada uno. Luego nos invitó a comérnoslas y a poner los huesos de nuevo en el bol. Una vez que el bol estuvo repleto empezó a chupar los huesos de uno en uno mientras nos miraba fijamente. Cuando hubo chupado todos los huesos nos fuimos a casa con el saborcillo a sandía en la boca y a cereza en la cabeza. Yo me fui pensando que aquello había sido una gilipollez, pero la verdad es que nunca lo olvidé. El hombre del sombrero me hizo ver la importancia que aquello pudo haber tenido mucho más allá del significado de la propia actuación de la muchacha. «¿Te sugirió…?¿te hizo pensar…?¿creó un momento que…?¿hubo una sensación…?» La verdad es que sí que la hubo sí. El hombre del sombrero (el actor y humorista Antón Coucheiro) actuaba esta misma tarde en la Plaza de las Platerías. Nos despedimos con prisa para que nos diera tiempo a hacer recados antes de la actuación. Él tenía que preparase y yo había quedado para una partida de dominó.

Una vez en Platerías pensé que dentro de no mucho tiempo alguien podría ir de viaje a Nueva York y comprar una bolsa de cerezas y meterse en el salón de la casa de alguien y organizar una performance. Si los asistentes preguntan extrañados o no entienden yo les diría «no seáis ignorantes, esto es lo último en Compostela»

Recuerda que si estás este año por Santiago, el número dos del portal cuatro del Preguntoiro podría convertirse en poco tiempo ‘the place to go’…Yo no sé si esto será lo último en Nueva York, pero aplaudo que en los tiempos que corren haya gente buscando espacios alternativos para programar. Gael Herrera lo hace en su propia casa, chapó.

Xaime Barreiro O Tren Pantasma , , , , , , ,