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¿Qué hacer con el padre del adolescente?.

lunes, 6 de noviembre de 2017

 

Normalmente esto de gestionar la adolescencia está en manos de la progenitora. Es una de esas inexplicables injusticias de la naturaleza, que por más vueltas que le demos nunca podremos aclarar. Como en todo hay excepciones, pero ya sabéis eso de que la excepción confirma la regla.  Y es que cuando tu hijo sufre su particular metamorfosis de niño a adolescente , tu marido sufre la suya propia, de padre a adolescente y de repente te encuentras en casa con una lucha de hormonas: la testosterona de tu marido contra la revolución  hormonal de tu hij@ y tú en medio recibiendo eso que llaman daños colaterales.

Si los cambios de esta época desorientan y confunden a los adolescentes, por lo que necesitan un apoyo firme y seguro, sus padres suelen estar más desorientados que ellos y sobre todo si son hijas adolescentes. Y entonces eso de la comunicación padre – hija se convierte en un imposible. Y es que como suelo decir, comunicarte con tu adolescente es más difícil que luchar contra los elementos.

Con esta interesante premisa, nos damos cuenta que durante la adolescencia es el momento en el que más y mejor debemos influir como padres en nuestros hijos, además de ejercer una buena autoridad.  Y a veces para los ” padres” es complicado eso de la buena autoridad , o de la disciplina positiva, o lo que con lenguaje de andar por casa llamaríamos “tener mano izquierda”, si enfrente de ellos tienen un adolescente hormonado y con un exceso de materia gris.

En estas situaciones dicen todas los gurús de la educación que se  requieren una serie actitudes positivas en los padres , que son muy difíciles de desarrollar . En mi caso personal tardé un par de años, un inicio de alopecia nerviosa, y varios cursos de coach y disciplina positiva para poder comunicarme con la adolescente con cierta  ” calma”.

Hacerle preguntas que les interesen y le hagan pensar; escucharle e intentar comprender sus puntos de vista, evitando la tentación del golpe en la mesa y el ” porque lo digo yo”; dar explicaciones de las normas y prohibiciones; alabar las buenas conductas…

La calma por lo general es lo que le falta a los padres. La calma ante labios muy rojos , piercings en el ombligo, y reguetoneo del moderno a toda pastilla, calma ante caras de déjame, o desaires y miradas que matan .

La calma y la paciencia es nuestra única arma en esta guerra, que es dura y larga pero que tiene un final feliz y es que la adolescencia se acaba.

 

 

 

 

 

 

 

Marta Está Harta

  1. Angeles
    lunes, 6 de noviembre de 2017 a las 13:14 | #1

    Tal cual, como la vida misma

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