Archivo

Archivo para noviembre, 2017
jueves, 23 de noviembre de 2017

Gracias por su espera.

Vuelve Marta Está Harta

 

 

 

 

Resulta que hoy en día el 90% de los trabajos depende de lo que llaman las TIC . Pero ¿Qué pasa cuando la tecnología se vuelve contra ti?. Pues que te pasas tres días colgado del teléfono de asistencia técnica escuchando una grabación que repite una y mil veces eso de ” nuestros agentes en este momento están ocupados, manténgase en línea , gracias pro su espera”.

Las primeras cinco llamadas con esta cantinela te las tomas con educación y tranquilidad que para eso eres una persona educada y maja, o por lo menos eso dicen . El problema surge a partir de las dos horas manteniéndote a la espera, y justo cuando el ” agente” te responde va y se corta. Y otra vez vuelta a empezar y tu mesa de trabajo llena de papelotes que escanear y el escáner venga a decirte que “no” , que hay un error con la ip , la htt , spt…. y no sé cuantas letras más.

En este plan llevo yo ya 72 horas, o lo que viene siendo 3 días y la paciencia y educación ya están perdidas.  Así que hoy pasé a la acción basándome en ese refrán español, ¡cuán sabio es nuestro refranero!, que dice eso de ” quién no llora no mama”. Pensé, Marta basta ya de buenas maneras de intentar hacer el trabajo agradable a los demás, acuérdate de cuando fuiste a urgencias y todos pasaban delante porque se quejaban más y tú con lo de no es nada , es por si acaso , al final pasaste la última y eran 5 puntitos en la rodilla, que si al chico de a lado le tienen que poner 5 puntos no me quiero imaginar la escena de dolor, que podía haber montado.

Muy concienciada cogí el teléfono y llamé al  número de teleasistencia de Xerox, me cogió el teléfono una chica italiana, que ya es como de la familia, y cuando me pregunto cuál era el problema. Como si fuera un toro que sale de toriles empecé a despotricar contra Xerox, contra sus compañeros, contra el sistema de teleasistencia, contra el renting que pago y el servicio que me están dando , contra Xerox de nuevo y así durante casí veinte minutos , mientras María la italiana no decía ni “mu”. Cuándo termine mi retahíla de quejas y protestas, ella me dijo así en italiano tranquilo : “¿Puede decirme el número de serie?”, casi me muero o esta chica era de piedra, o no entendía español. Y sabéis una cosa, creo que el problema es el segundo: María, la italiana, no sabe español y yo ya soy una señora mayor que no sé lo que es una ip o una id,o lo que sea.

Y sigo sin escáner ,cáspitas.

 

 

Marta Está Harta

lunes, 20 de noviembre de 2017

El “Qué asco” de los adolescentes.

¿Cuándo empieza la adolescencia? , muchos padres con hijos preadolescentes me lo preguntan.

La adolescencia empieza ese día en el que llegas a casa y tu hijo ya no sale corriendo a tus brazos. Ese día que entras en casa y oyes un portazo, proveniente de la habitación de tu hijo, seguido de un “qué asco”. Ese es el día que empieza la adolescencia y con ella tú infierno particular y suele ser un día post verano para que la impresión sea mayor. No importa lo educado que esté tu hijo, no importa lo bueno que haya sido, no importa que saque sobresalientes .La adolescencia es un proceso evolutivo, que todos tenemos que pasar y que no es nada corto, son 5 años y medio sí o sí.
Durante ese proceso  los adolescentes toman conciencia de que dejan de ser niños y aunque aún no saben lo que son o lo que quieren ser. Lo que sí tienen claro es que ya no son niños, y para demostrártelo ya no quieren hacer nada de lo que hacían antes, cuando eran niños, pero nada es nada. De ahí que durante la adolescencia aparezca la muletilla del “¡QUE ASCO!”. Todo es que asco, hasta los macarrones de mamá, pasan de ser los mejores del mundo a ser un asco. Pero no desesperéis que a partir de los 20 se los llevarán de casa en tuppers.
Y aquí empiezan los problemas porque tu hijo se convierte en un tsunami que de repente entra por la puerta y se lleva todo por delante: “¡qué asco de casa!”, “¡qué asco de cena!”, “¡paso de ver eso, qué asco!”.
En este momento entramos en la época de la “conducta paradójica”. Y esa conducta paradójica es la que tenemos que aprender a manejar, en la medida de lo posible. Porqué es muy difícil entender un “¡qué te pires!” y que a la hora de pirarte escuches un “¡ven!”, al que respondes “¿qué quieres?” y entonces el adolescente te dice ”¡nada, nada!”. Y es que en definitiva lo que quiere es que te pires pero que estés, ahí está la conducta paradójica o lo que viene siendo en su propio idioma “una rayada”
Los padres siempre tenemos que estar, nuestros hijos quieren que estemos, aunque sea en la tiniebla, en la última fila y sin llamar mucho la atención, y es que los no me rayes, no me taladres, no vengas, forman parte de los adolescentes, de esa paradoja tan desconcertante para los padres. Probad los que tenéis hijos adolescentes, no les hagáis caso durante un día veréis que rápido te mandan un whatsapp o te llaman, sólo para saber qué haces. No les vale que te hayas pirado por mucho que lo digan.
Afrontar esta etapa de cambios y revoluciones hormonales, lo mejor posible, es muy importante, porque aunque nuestros hijos dentro de esa paradoja, de la que hablamos, nos trasmitan que no nos necesitan, realmente si nos necesitan y mucho.
Y nosotros para estar ahí necesitamos aprender una serie de métodos y herramientas que nos ayudarán a afrontar la adolescencia de nuestros hijos y no morir en el intento.

ESCUELA DE PADRES DE ADOLESCENTES
MVP COACH EDUCATIVO
mvpcoacheducativo.com

Marta Está Harta

martes, 14 de noviembre de 2017

LA PRIMERA EVALUACIÓN.

 

 

 

Ya no queda nada para las notas de la primera evaluación, o más bien queda “todo”. Y ante ese panorama la adolescente ya ha empezado con la cantinela de que primero de BACH es dificilísimo . Escuchando sus palabras debe ser un curso para adolescentes con altas capacidades, o lo que viene siendo superdotados y los padres aún no nos hemos enterado.

Mientras me chorimica sobre las dificultades del curso y la manía que le tienen ciertos profesores, yo me siento como en un viaje al pasado. Tanto trap , tanto adolescentes del SXXI , tanta formación en TIC y resulta que los profes siguen teniendo manía a los alumnos , y  sobre todo a los que faltan a clases y no estudian. La escucho y tengo que morderme la lengua recordando mi formación como Coach Educativo  y la cantidad de charlas, que he escuchado, en las que psicoterapeutas reputados recomiendan no entrar al trapo en estas situaciones. No gastar tu energía en discutir, porque tu hijo adolescente no escucha ni razona, ¿a ver si va a tener razón la adolescente y no está preparada para sacar el curso?. Cuento hasta 10 , que es el consejo que me ha dado mi santa madre , y al llegar a 10 tengo que seguir hasta 20, y es que aún no tengo la cabeza clara para empezar con el aliento , la motivación y los objetivos a corto plazo .

Estos son los tres pasos que hay que seguir para negociar con tu hijo adolescente.

Alentarle,  animarle y decirle que su trabajo es bueno que siga así que finalmente dará resultados. En nuestro caso tengo que hacerle ver que su trabajo NM (necesita mejorar) bastante pero que ella puede y ahí entramos en la motivación.

Motivarle , pero tampoco pasarse ya que los adolescentes por definición están motivadísimos y se creen que ellos pueden con todo , sin ser conscientes de la realidad . Y la realidad es dura por ejemplo, si a una asignatura no has ido en todo un mes es difícil aprobarla. Y los motivos son varios, el primero que si no vas no te enteras y si no te enteras las posibilidades de aprobar se reducen. Y además si no vas , no te conoce el profe lo que hace que te evalúe con más rigor y eso en este caso no nos favorece.

Finalmente llega el momento  de ceder , por tu parte , y olvidarte del ” si apruebas todas” , que es un reto imposible y plantearte un “vamos a aprobar 7”. Entonces empieza la negociación , siempre en positivo, sobre cuales puede aprobar y como tiene que hacerlo, es el momento de los objetivos a corto plazo. En este paso se necesita mucha paciencia porque el adolescente aún quiere defender su teoría de primero de BACH es dificilísimo consuélate si solo suspendo 7 y él tiene más energía que tu para seguir y seguir en sus trece.

Marta Está Harta

lunes, 6 de noviembre de 2017

¿Qué hacer con el padre del adolescente?.

 

Normalmente esto de gestionar la adolescencia está en manos de la progenitora. Es una de esas inexplicables injusticias de la naturaleza, que por más vueltas que le demos nunca podremos aclarar. Como en todo hay excepciones, pero ya sabéis eso de que la excepción confirma la regla.  Y es que cuando tu hijo sufre su particular metamorfosis de niño a adolescente , tu marido sufre la suya propia, de padre a adolescente y de repente te encuentras en casa con una lucha de hormonas: la testosterona de tu marido contra la revolución  hormonal de tu hij@ y tú en medio recibiendo eso que llaman daños colaterales.

Si los cambios de esta época desorientan y confunden a los adolescentes, por lo que necesitan un apoyo firme y seguro, sus padres suelen estar más desorientados que ellos y sobre todo si son hijas adolescentes. Y entonces eso de la comunicación padre – hija se convierte en un imposible. Y es que como suelo decir, comunicarte con tu adolescente es más difícil que luchar contra los elementos.

Con esta interesante premisa, nos damos cuenta que durante la adolescencia es el momento en el que más y mejor debemos influir como padres en nuestros hijos, además de ejercer una buena autoridad.  Y a veces para los ” padres” es complicado eso de la buena autoridad , o de la disciplina positiva, o lo que con lenguaje de andar por casa llamaríamos “tener mano izquierda”, si enfrente de ellos tienen un adolescente hormonado y con un exceso de materia gris.

En estas situaciones dicen todas los gurús de la educación que se  requieren una serie actitudes positivas en los padres , que son muy difíciles de desarrollar . En mi caso personal tardé un par de años, un inicio de alopecia nerviosa, y varios cursos de coach y disciplina positiva para poder comunicarme con la adolescente con cierta  ” calma”.

Hacerle preguntas que les interesen y le hagan pensar; escucharle e intentar comprender sus puntos de vista, evitando la tentación del golpe en la mesa y el ” porque lo digo yo”; dar explicaciones de las normas y prohibiciones; alabar las buenas conductas…

La calma por lo general es lo que le falta a los padres. La calma ante labios muy rojos , piercings en el ombligo, y reguetoneo del moderno a toda pastilla, calma ante caras de déjame, o desaires y miradas que matan .

La calma y la paciencia es nuestra única arma en esta guerra, que es dura y larga pero que tiene un final feliz y es que la adolescencia se acaba.

 

 

 

 

 

 

 

Marta Está Harta