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Cuidado con lo que se promete.

miércoles, 4 de octubre de 2017

Cuidado con lo que le prometemos a nuestros hijos adolescentes, que a veces tenemos que cumplirlo y eso es lo que me ha pasado a mí este septiembre. En un momento de desesperación “exámenes de septiembre” y aún sabiendo que motivar con premios va contra todas las guías de educación , se me ocurrió decirle a la adolescente que si pasaba de curso le dejaba hacerse el piercing que quisiera , eso sí en la oreja, que la conozco y se le puede ocurrir cualquier cosa. La promesa la lancé como un órdago y estaba convencida que había tan sólo un 50% de posibilidades de verme en el centro de piercings y tatuajes viendo como le “furaban la oreja ” .

Como ya sabéis al final pasó de curso , no sabemos muy bien como se obró el milagro , pero vamos a confiar en que 9 meses de instituto y academia junto a 3 de madre haciendo de profe particular tuvieron sus frutos, y entre esos frutos estaba el deseado “piercing industrial” .  Así que ayer me pasé la tarde en un  sitio que se llama “Camaleón Tatoo” , que es el lugar preferido de los adolescentes lucenses, viendo como había más padres que como yo prometieron ” piercings y tatuajes” a cambio de buenas notas. Podemos decir que la “deseada moto” de los ochenta se ha cambiado por el deseado “tatoo” del SXXI. Junto a mí en la sala de espera madres cuarentañeras y alguna cincuentañera esperando a que sus hijos fueran mutilados por el dueño , un chico majísimo que en su día me hizo a mi el tercer piercing de la oreja derecha.

Aquella sala de espera  por un momento me recordó a la sala de espera del pediatra, madres nerviosas escuchando gritos de dolor de sus hijos, mientras se decían unas a otras que no entendían esta moda.  Casi todas contaban que estaban allí por una situación parecida a la mía , vamos que se vinieron arriba incentivando a sus hijos y ahora ya no había vuelta atrás. Yo para mis adentros me alegraba de que dentro de mi promesa hubiésemos delimitado en cierto modo “el mutilamiento”. Ya que había una madre desesperada, porque su hija iba a hacerse una dilatación y otra a la que se le ocurrió dejarle tatuar una pistola en el costado derecho a su hija de 15 años. Ante este panorama, no os imagináis lo que me alegré cuando vi salir a la adolescente con la oreja bien roja y bien hinchada, con un palo atravesándola, por lo menos no era una pistola tatuada en su costado y ese cartílago tenía toda la pinta de que iba a doler bastante, cosa que en cierto modo me reconfortaba.

Marta Está Harta

  1. Angeles
    miércoles, 4 de octubre de 2017 a las 09:15 | #1

    Muy bueno

  2. Consuelo
    miércoles, 4 de octubre de 2017 a las 10:07 | #2

    A lo mejor con lo ha captado ,se refiere a que lo ha agarrado bien, como hace las sectas

  3. Consuelo
    miércoles, 4 de octubre de 2017 a las 10:07 | #3

    A lo mejor con lo ha captado ,se refiere a que lo ha agarrado bien, como hacen las sectas

  4. Inés
    miércoles, 4 de octubre de 2017 a las 11:07 | #4

    Jajajajja que mítico el camaleón tatoo!

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