La mili, el club y los achuchones con grititos…

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¿Qué pasa cuando se encuentran dos hombres que, aunque haga 44 años que no se ven, estuvieron juntos en la mili? Empieza una charla interminable plagada de batallas varias. A las mamás nos pasa lo mismo. Ya puedes ser la personas más reservada del mundo, ya puede tu timidez hacerse dueña de ti tan pronto cruzas la puerta de tu casa para salir a la calle…que todo se olvida cuando otra mamá coincide contigo. En el médico, el supermercado, el parque, la farmacia o la tienda de ropa.

Primero viene la mirada de reconocimiento y solidaridad instantánea. Porque sabemos lo que la otra está viviendo día a día. Luego, la sonrisa de “sí, sé que pasamos por lo mismo”. Y a continuación, por la cosa más tonta-si hay niños ya está hecho, porque querrán tocarse o jugar-empieza la conversación. Y le hablas con absoluta franqueza y confianza, cosa que a tus vecinos les llevará conseguir así como unos veinte años. Y eso que viven puerta con puerta.

Existe un sentimiento de comprensión/pena/solidaridad entre mamás. Y no es lo mismo que la mamá tenga un niño de edad similar al tuyo a que no lo tenga. Si el niño es muy mayor o bastante más pequeño…aaaaarrggg….el mecanismo puede chirriar algo. Porque ya noes lo mismo. La mamá, ese personaje deseoso de soltar por la boca toda su problemática y descubrimientos, como por ejemplo el mejor pañal, la ropa más barata, la crema más efectiva o esos comportamientos extraordinarios de su bebé (léase dormir con el culo en pompa o bajarse sólo del sofá…), ansía desesperadamente un interlocutor a quien le interese. Y ése es la otra mamá. Porque te quiere contar exactamente lo mismo!!

Para muchos-algunos familiares y amigos, salvo excepciones, el niño es esa cosita a la que quieren achuchar, achuchar y achuchar. Eso sí, con grititos y diciéndole lo guapo/a que es. Bueno, y que les dé besos. Si les da un beso la exclamación es similar a la del público de Roland Garrós en el último golpe de una final de 5 horas. Y nuestras agonías de mamás, como la cantidad de comida que engulle nuestro retoño (preocupadas por si será suficiente o no), el ritmo de la dentición, las habilidades corporales, los cuentos que les lees o sus gorgoritos…sólo son una cháchara poco interesante que hay que aguantar de fondo como precio por intentar achuchar al peque de turno.

Deberíamos hacer un club: El Club de las Madres Novatas Incomprendidas. Quien se apunte que levante la mano…no, perdón, que la baje y le dé a la tecla.

 

P/D Por cierto, la OCU ha hecho un estudio para saber cuáles son los mejores pañales. Los cinco primeros han sido: Toujours (del Lidl), Hugguies, Dia Baby, Dodot Activity y Eroski. ¿A que nunca lo habríais pensado? Los del Lidl deben estar dando saltos de alegría…

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