Me gustaría daros las gracias por los bonitos presentes que habéis traído a Petit Prince. Además, aprovecho para deciros que, ya que conmigo habéis sido tirando a racanillos, si no os importaría venir un momento de Oriente, coger los camellos, ir a Ikea y traer a mi casa unos cuantos muebles. Nada, cuatro cosas para poder meter los juguetes de mi hijo. Porque actualmente, en su habitación, si entran todos los juguetes, sale él. La decisión es harto complicada…
Os conté un día que en el primer año de vida de Petit Prince habíamos acumulado todo tipo de aparatos, cosas, instrumentos, objetos varios que, supuestamente, son necesarios en el día a día de un bebé. Bah..algo así como treinta o cuarenta (parque, andador, capazo, coche, calientabiberones, esterilizador de biberones, hamaca, manta de actividades, bañera, cambiador, robot para papillas, etc, etc.). A todo ello sumamos ahora tres mil cuatrocientos ochenta y dos peluches (no tanto, pero vamos camino de ello), unos mil coches (dentro de seis meses lo conseguimos), tractores, un quad al que hace caso 3 minutos y medio al día (y eso que sólo ha de ir sentado, tiene batería), un scalextric/primera autoescuela (sí, es muy pequeño), una mesa de actividades, un ordenador infantil (que se limita a encender, apagar y cambiar de lugar), una granja (éste nos sale veterinario…), cuentos varios, ropa, etc. etc. La cuestión es que el volumen aumenta. Y eso porque no habéis visto las cajas, paples, envoltorios y demás que se han ido de cabeza al contenedor. Algún vecino debió pensar que nos acabábamos de mudar…
Yo agradezco la buena intención de todo el mundo. La cuestión es que mi casa no es el Palacio de un jaque árabe. Por tanto, a la espera de ese famoso rastrillo de juguetes que todo el mundo me toma a broma, he optado por convertir media casa en una especie de tienda juguetes hippie, donde todo está por el suelo o donde cuadra (hecho que va contra todos mis principios de orden y limpieza), para que Petit corretee feliz y vaya repartiendo su atención treinta segundos en cada juego/pieza. Algún día conseguiré que los dos hombres de mi vida contribuyan a hacer de nuestro hogar uno de esos de revista, con todo en armonía y bien colocado, y el rayito de Sol colándose entre las cortinas… oh! (soñar es gratis, y la falta de sueño hace que sólo tenga pesadillas, así que permitidme este pequeño momento de felicidad).
De todas formas, ya veo los nubarrones en el horizonte. Porque este 2012 conllevará regalos de cumpleaños, Navidad…en fin, todo sea por una sonrisa de Petit y por su carita de expectación al abrir los paquetes. Hombre, estaría bien que le hiciese más gracia el contenido que el lazo del regalo o la caja… todo se andará!
Bendita ilusión.







