No hace tanto frío como de costumbre, pero los faroles de la calle siguen con ese tono triste. Aún así es una noche increíble para pasear por las calles de Compostela, con los escaparates relucientes y la música ambulante.
Supongo que ya estamos en Navidad. Que le den a los agoreros del consumismo, a mí me gusta esta época. Es pura nostalgia, una de mis adicciones. La Navidad es como unas notas sueltas de un piano tímido, pero solo al principio. Luego son muchas notas cálidas acompañadas de alguna frase sencillamente bonita.
Es alboroto y soledad.
En fin, centrémonos. Perdonadme por el rollo. Todo sea por ahorrarme los honorarios del psicoanalista. Buenas noches.






