22 22UTC febrero 22UTC 2012
por Arturo Nicolás Martínez
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Crítica: ‘Diciembre’ – Leiva (Sony, 2012)

Tras celebrar a lo grande el décimo aniversario de Pereza, Rubén y Leiva, esa suerte de hermanos de rock de la Alameda de Osuna, decidieron tomarse un respiro como banda a finales de 2011. Las especulaciones forman parte del circo, pero ambos protagonistas siempre han mantenido que el descanso está provocado por el excedente de canciones de cara a lo que iba a ser un nuevo álbum en conjunto. También han dejado claro que Pereza dará cinco o seis conciertos durante 2012, con lo que las suspicacias se pueden dejar por ahora en el patio del colegio.

Después de anunciar sendos discos por separado, Miguel Leiva ha sido el encargado de abrir el telón con Diciembre, un largo de 13 temas editado con Sony, la discográfica con la que llevaba trabajando los últimos años. A finales del año pasado conocíamos el primer corte, Nunca nadie, composición que nos daba un pequeño adelanto del sonido del álbum: evolución lógica con respecto a Aviones con la aparición estelar de vientos/metales a toda vela. En otras palabras: Leiva arriesga, pero respetando en todo momento su identidad.

Escuchadas todas las piezas, concluimos que Diciembre es un trabajo complejo: poco a poco se van terminando los argumentos para reducir al madrileño a rockero moneymaker de radiofórmula. Se trata un disco contundente, con cada canción labrada con paciencia, mimo y fervor de artesano, no en vano está autoproducido. En este sentido destacan los arreglos sobresalientes  de Telediario,  Las Cuentas y lo visceral y pasional de Vis a vis, tema en donde el madrileño se deja la piel para darle música a una letra compuesta por Kike Suárez Babas. Con respecto a este último tema, los más curiosos están obligados a leer el relato titulado Vis a vis (Making of de una canción), incluido en el recopilatorio Simpatía por el relato, una antología de cuentos escritos por rockeros publicada en 2010.

Otra de las novedades que aporta Leiva con respecto a Aviones es el retorno del protagonismo de las guitarras eléctricas: stonianas como siempre -Penaltis es el rocanrol del disco-;  power pop, como es el caso de 92, una bomba de relojería con cierta dosis de melancolía; y también guitarras con cierto regusto a Tom Petty, como deja entrever esa joya llamada Todo lo que tú quieras.

El disco lo completan el single Eme, un medio tiempo continuista con respecto a anteriores álbumes; Miedo, pieza inundada por completo con metales con un directo más que prometedor; Éxtasis, tema destacado que hace referencia a tiempos pasados y mejores; Hoy no me encuentro, con la novedosa presencia de arreglos realizados con flauta travesera; y Sudando la tristeza, ranchera escrita a pachas con otro capo del pop rock nacional, Quique González, pura primera división.

Dejamos para el final la que posiblemente sea la perla del disco: Aunque sea un rato. Se trata del quinto corte del álbum, un medio tiempo delicado y a la vez devastador en cuanto a sentimientos que transmite. Además, la letra se percibe especialmente cuidada: Las victorias nunca pasan por mi lado / las promesas y las dudas, en el mismo trago / necesito acertar aunque sea un rato.

En definitiva, el sabor de boca que nos queda tras varias escuchas del disco es que estamos sin duda ante el trabajo más soul de Leiva, quien se aleja definitivamente de clichés y suda la camiseta a base de jugarse el pellejo en cada una de estas 13 curvas. Queda claro que el volar solo le ha espoleado para batirse el cobre en la misión de volverse a ganar al respetable. Está por ver cómo traslada la obra al directo, donde contará con la banda que ya venía tocando con Pereza, con las incorporaciones de Juancho -Sidecars- a la guitarra, Pachequín a la trompeta y Sara Íñiguez -Rubia, Hot Legs- aportando coros.

Puedes consultar aquí las fechas y puntos de venta de entradas de la inminente gira de Leiva y cía.

 

Lo mejor: la irrupción de los vientos/metales con respecto a la etapa con Pereza. Las letras.

Lo peor: en el estribillo de Miedo, melodía y letra parecen caminar en direcciones diferentes.

Nota: 9/10

19 19UTC febrero 19UTC 2012
por Arturo Nicolás Martínez
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Bad Moon Rising

 

Una ventana cruza

por un pájaro encendido

mientras la noche

cae sobre tu cuello desnudo

como un collar de perlas.

 

Cielo esmaltado de invierno,

el frío del desierto

nos mancha de sangre las manos

y esa maldita luna

enquistada bajo las uñas.

 

Juan Bello

 


15 15UTC febrero 15UTC 2012
por Arturo Nicolás Martínez
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La velada

 

Estas cosas cuestan, pero la satisfacción cuando salen adelante es un premio que sabe a gloria. Ya no se trata de ser el epicentro musical de nosédónde o ser lo más cool de la ciudad. Y si lo hiciésemos por dinero, mal iríamos.

Esto va de dar un paso adelante y crecer. Compartirlo con todas esas personas con las que nos hemos cruzado durante estos años.

Esto va de invitar, reunir, expandir.

11 11UTC febrero 11UTC 2012
por Arturo Nicolás Martínez
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El karma

Cuando llevas unos cuantos sábados encerrado en casa sin patrullar la noche, te das cuenta de que algo está fallando.

Pero luego piensas que el karma sigue manteniendo el equilibrio al estar pendiente lo del 1 de marzo. Esa noche que se avecina.