Hoy, el día que se dedica a una lacra social que tristemente aumenta cada año como es la violencia de genero, desde esta ventana voy a escribir y dedicar mi articulo a tantas mujeres maltratadas que desde marzo de 1996 me encomendaron la defensa de sus intereses y a tantas otras que, aunque no hubieran tenido una relación profesional conmigo, merecen mi profundo respeto.
Recuerdo con completa nitidez aquella tarde en que llego a mi despacho la primera mujer de las que yo atendí que había sufrido un maltrato físico a manos de su marido y recuerdo también su narración. Contaba Alicia, o Amalia, o Paula – quedense ustedes con el nombre que mas les guste para no indentificar a aquella mujer- como su marido la agarraba por la cabeza y se la clavaba en la pared, contaba como su cara se quedaba literalmente empotrada en el gotele, me enseñaba las marcas del relieve de dicha pintura de pared en su rostro y tantas otras muestras de una brutalidad y crueldad que todavia hoy, mas de quince años después, me ponen los pelos de punta. Detrás de esta historia llegaron otras y otras y otras y lamentablemente y mirando para atrás esto parece no terminar. No me olvido tampoco dentro de las mujeres a las que hoy dedico mi articulo de tantas otras que aunque no sufrieron un maltrato físico han vivido su relación dentro de una falta de respeto constante haciendo del insulto, de los gritos, del chantaje emocional, de la vejación, de la amenaza, etc su día a día.
Aquellos que nos dedicamos a la defensa de las victimas de la violencia sexista, nos quejamos cada dia del funcionamiento de la justicia, de la falta de medios en los juzgados, de la carencia de proteccion verdadera para las victimas tras las ordenes de proteccion, sin embargo es de justicia reconocer que afortunadamente ha sido mucha la evolución que ha habido en esta materia tanto desde la perspectiva legislativa como desde la realidad social en estos quince años.
Cuando yo empece a ejercer no existía, por ejemplo, una
Ley de protección integral de la violencia de genero, no existía un articulado en el C.P que específicamente regulase este tipo de malos tratos, no habia juzgados de violencia de genero, tampoco existía una cobertura social de ayudas laborales o económicas para las víctimas y tantas otras medidas que se han regulado a lo largo de los años y que minimizan, en parte, las graves consecuencias de tanta sin razón.
Aquella mujer de la que comencé escribiendo de la que para proteger su intimidad les he permitido elegir el nombre, era madre de un único hijo y vivía en las afueras de una ciudad de Galicia en un estupendo chalet con piscina con todo tipo de lujos entre los que estaban las paredes de bonitos colores pintadas con gotele, aquellas que como les he contado ella llevaba marcadas en su rostro. Tras un proceso de divorcio verdaderamente traumático en el que le obligaron al esposo a abonar 35.000 pts mensuales a su hijo y su mujer, y ante los riesgos de continuar viviendo en aquel estupendo chalet, ella y su niño se marcharon con sus 35.000 pts a vivir a una habitación de alquiler con derecho a cocina en un piso de esa ciudad, las 35.000 pts no cundian para mucho mas….Pasado un tiempo en esa situación Alicia o Amalia o Paula, volvió a mi despacho. También recuerdo aquella conversación. le pregunte como estaba, como vivía y como se organizaba convencida, desde mi mas absoluta inmadurez, que estaría desesperada por no disponer del dinero que antes tenía, de la piscina y del chalet con las paredes de gotele. Sin embargo me contesto todo lo contrario, me dijo que estaba muy bien, muy contenta, muy relajada, muy feliz con su hijo en su habitación de alquiler del piso con derecho a cocina y me dijo ” Ahora soy la dueña del mando”, se refería al de la televisión, claro, a la que tenía por todo patrimonio dentro de la habitación en la que dormían ella y su hijo. Aquella fue una lección inolvidable, mucho mas intensa que cinco años de carrera en los que ni siquiera nos habían hablado de la violencia machista. Aquel día, supe lo que es la dignidad, supe lo que es la integridad moral, supe lo que es la autoestima,sentimientos que ninguna mujer debe de perder ni de consentir que un hombre le dañe simplemente PORQUE NO TIENE PRECIO, ellos podran en ocasiones quedarse con las piscinas, con los chalets y con las paredes de gotele pero ellas las vallientes mujeres víctimas de la violencia machista capaces de denunciar y de luchar ganaran su dignidad y serán LAS DUEÑAS DEL MANDO, en este caso el de la television y el de su vida QUE SOLAMENTE LES PERTENECE A ELLAS.