En la calle

Facebook y la Felicidad


¡Aleja tus ojos de la pantalla, mira a tu alrededor y disfruta de lo que te rodea!

Así, con ese provocador mandato, podrían reescribirse las conclusiones de un singular estudio llevado a cabo por el Happiness Research Institute. En el mismo, la propuesta a los participantes carecía de exornación y artificio; durante toda una semana, el acceso a su perfil de Facebook estaría vetado. Tras este tiempo, los implicados debían definir su nivel de satisfacción vital en una escala del 0 al 10.

Resultados en mano, los investigadores daneses al cuidado de la investigación se congratularon ante el matiz jugoso de los mismos. Encontraron un sobresaliente incremento en los niveles declarados de satisfacción vital entre aquellos privados de entrada a su comunidad virtual favorita. Pero no sólo eso, los datos sugerían que estos individuos mostraban ahora mayores índices de decisión y entusiasmo y menores niveles de estrés y preocupación. Curiosamente, tras 7 días alejados de sus cientos de amigos virtuales, los participantes se sentían menos solos que nunca.

Pero, ¿a qué puede atribuirse el resultado arrojado por esta investigación?

Meik Wiking, consejero delegado del Happiness Research Institute, lo tiene claro: la respuesta se encuentra detrás de la inercia tan humana de compararse con sus pares. Wiking sostiene que calculamos lo bien o mal que nos va en la vida a través de la comparación. ¿El problema? La mayoría de nosotros solo compartimos en Facebook las cosas positivas, lo que funciona. El 90% de lo que en realidad nos sucede permanece oculto, bien alejado del escrutinio público, de los “Me gusta”. Meik Wiking nos recuerda que cualquier símil está así, adulterado desde el inicio, corrompido, y por lo tanto no debería ser la regla por la que midamos nuestro éxito en la vida.

En fin, quizás estemos desfigurando, deformando nuestros perfiles virtuales hasta transmutarlos en grotescos santuarios a la vanidad. No obstante, puede que lo que en realidad estemos perdiendo de vista es la definición verdadera de éxito. Es posible que la belleza, el status, la popularidad nada tengan que ver con la plenitud vital. ¿Y si el amor verdadero, a la vida y a los demás junto a la capacidad infinita de disfrutar de esta fulgurante vida fueran las claves más sinceras?

Ilustración: Fuente: https://co.pinterest.com/pin/411164640966737399/

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